lunes, 14 de abril de 2014

La economía de la seducción



Hola a todos, hoy quiero iniciar la semana con este interesante video acerca de la economía del cortejo y de la seducción, que nos muestra las variables respecto a las cuales tomamos decisiones de pareja y las diferentes necesidades de hombres y de mujeres. 

El tema lo había trabajado de alguna manera en este post. El tema de la seducción evidentemente es un tema emocional pero también es un tema estratégico en el cual ponemos en juego recursos, inversiones y esperamos algún tipo de rentabilidad. El gran problema, o la ecuación a resolver en la seducción es ¿Cómo invertir mejor? ¿Qué hacer para garantizar que la inversión afectiva, financiera y de tiempo sea rentable? y ¿Qué hacer cuándo tenemos pérdidas y cuando encontramos mercados poco atractivos de inversión? 

Me gustaría conocer sus opiniones al respecto. 

¡Que comience la cacería! 

¡Hasta la próxima!

miércoles, 2 de abril de 2014

Persuasión desde la emoción Parte 2


En el post anterior trabajé el tema de la desconexión emocional y básicamente argumentaba que era la responsable del fracaso en la comunicación con las mujeres, y de un cierto tipo de aislamiento en la mente. Un recurso bastante frecuente en los hombres consultantes de estrategias de seducción. Hoy seguiré con esta línea, trabajando en elementos más concretos de la inteligencia emocional.

He encontrado comentarios muy interesantes a partir del escrito y pienso que están centrados en que nos encontramos identificados con las excusas mentales, con las voces interiores saboteadoras, con las dudas frecuentes sobre si le gustamos a las mujeres o no, y la búsqueda obsesiva de información que se queda en un plano racional pero no se actúa y cuando se aplica usualmente no tiene resultados durables porque es que en la información disponible no nos ilustran formas de conectar y persuadir desde la emoción, más allá de la palabra.

Conectar a través de la emoción requiere entrenamiento, y sobre todo requiere que encuentres una clave en ti que puedes desarrollar. Me explicaré hablando nuevamente de mi vida: cuando empecé a formarme en coaching una de las cosas que más me impactó fue la sensibilidad de mis profesores, y sobre todo profesoras, porque básicamente tenían un idioma diferente al que yo usaba, era un idioma basado en la emocionalidad, el sentimiento y eso para mí era como chino avanzado.

Mi reacción fue la usual: defenderme con argumentos y calificarlas de cursis, sensibleras, poco serias, poco rigurosas. Era la mente hablando el lenguaje que yo ya conocía, es  decir, analizando excesivamente y juzgando, y sobre todo dialogando conmigo mismo mientras otros me hablaban. Es decir, seguía hablando solo, mientras el mundo afuera me mostraba muchísimas cosas. Eso es una forma muy particular de aislarse.

Al empezar a hacer ejercicios, estas personas me retroalimentaban sobre mi estilo de comunicación, demasiado argumentativo, demasiado basado en el lo literal, en el texto, en el “tema” de la conversación. Sin conectar, mantenía un diálogo que podía fluir en cuanto a su temática, pero en el cual las personas francamente se aburrían, y su cuerpo lo expresaba, miraban para otro lado, se distraían, no sonreían, era lo más cercano a tener una entrevista de trabajo con un alto nivel de tensión, no había relajación.

En este punto quiero que te quede muy claro algo, no es algo malo ser inteligente, ser ilustrado y tener un estilo de vida intelectual. Eso está perfecto y tendrás una ventaja maravillosa frente a otras personas. Sin embargo debes ponderar una debilidad que se deriva del poder que tienes, y es la otra cara de la moneda: no necesariamente el que más sabe es más feliz. La ignorancia tiene cierto grado de felicidad, al no conocer y analizar tanto puedes ver la vida sin tanto juicio y sin el critico que convive con las personas demasiado racionales, quienes se toman las cosas demasiado en serio y siempre sacan demasiadas implicaciones en actos quizá muy sencillos, lo cual los hace “mente dependientes”.

Tres cosas noto yo frecuentes en un “mente dependiente”: número uno, complica demasiado cosas sencillas como dar un beso, dos, la interacción en la seducción se vuelve un enorme tratado donde tiene ansiedad de dar pequeños pasos, y por último, y gravísimo, es incapaz de generar tensión sexual y escalar sexualmente.

Si sumas esos tres factores tienes la ecuación del fracaso en la seducción. La incapacidad emocional es un tipo de ceguera, porque no ves señales de interés, no sabes cuando dar el beso y no sabes como pasar a la intimidad sexual. Y la creencia es que “no entiendes lo que pasa”, y la verdad es que no hay que entenderlo demasiado, más bien hay que sentirlo.

¿Cómo carajos se siente Naxos? Pues activando dos herramientas: la intuición y la emoción. La intuición es algo que sientes en el pecho y el estómago y que te indica que vas por buen camino con una mujer  o simplemente no hay nada. Muchas veces me encuentro con clientes que juran que esa mujer les está siendo recíproca, al ver la situación como tercero me es demasiado claro que allí no hay nada. Cero. Vacío. Muchos insisten en ver esperanzas o “lucecitas” que les dan ánimo, pero la realidad es que es una mujer cordial pero nada más que eso. Y yo digo “¿por qué no lo percibe?”, sencillo, porque está en total desconexión, y su mente se quedó pegada analizando y buscando lo que no hay. Más a menos como buscar el avión de Malasia. 

La intuición te sirve también para saber cuando una mujer aparentemente indiferente siente algo por nosotros, en estos casos es imposible das pruebas de porqué lo sabes, simplemente lo sabes, lo sientes en tus vísceras, sientes que allí hay algo, algo más, ella se muestra fría, distante, pero tu sabes que si sabes “rascar” donde es, allí sale algo. Lo sabes y lo sientes. Y también puedes saber, por ejemplo, cuando una mujer simplemente se hace la linda  y la especial contigo para sacarte algún favor o algo así. Lo sientes, sabes a un nivel emocional, no racional, que detrás de sus sonrisitas y sus palabras solo hay una mujer interesada, y que a eso le falta algo.

Como ves te ahorras camino e inviertes mejor. Sobre el beso, sabes que es que no hay señales inequívocas para saber que ya tienes que besarla. Puede que ella esté cerca pero no es porque quiera un beso, o sabes que no necesariamente porque esté lejos es que no quiere nada. Nuevamente “lo sientes”, sientes que hay una cierta temperatura en el ambiente, y “sientes” como si fueras un imán que siente la tensión por su opuesto y te acercas y ya. No te pones a analizar el tema, y el asunto de la mirada triangular, y que si te mira los labios y que si esto y lo otro, que sirve desde luego, pero en la mente del racional resulta que no lo deja actuar.

Sobre carga de información, como cuando el computador se te bloquea porque tienes 25 aplicaciones abiertas. Eso pasa en la mente del racional.

Sobre la tensión sexual, simplemente es que una cosa es que te guste una mujer, y la desees y la quieras desnudar y hacerle el amor locamente, y otra cosa es que ella esté “copiando” y pensando lo mismo. Tensión sexual es cuando ambos sienten deseo y no lo han consumado. Cuando no es mutuo simplemente es porno mental. El racional desea, y se imagina toda la película, pero no es sexy, no es sensual, no provoca deseo. Las mujeres no tienen ni un mal pensamiento con él, porque no hay picardía, no hay contacto con el cuerpo, nada. Teme tocar, y cuando lo hace es torpe, incluso en abrazos simples, si una mujer siente que no eres bueno con tu corporalidad no va a sentir deseo.

Si siente que no te sabes mover, que “cargas” tu cuerpo, si no descubre algo “sexy” o “sensual” en ti no te deseará, si no te desea no hay nada que hacer. Esto va más allá de lo atractivo, de que tengas cuerpo de modelo, no, es cómo llevas lo que tienes. Así como hay mujeres que no son necesariamente modelos de Victoria Secret, pero “tienen algo”, se saben mover, tienen una sonrisa hermosa, un rostro hermoso, hay algo, un ingrediente que va más allá de sus medidas, y que hace que te guste. Eso mismo les pasa a ellas, es más, con más frecuencia de lo que nos pasa a nosotros.

Para no hacer más largo este post y dejar tema para otro, quiero sugerirte algunas medidas para que empieces a conectar con tu emoción:

1. Inicia una “dieta hipo informativa”: Haz el ejercicio, deja de consumir tanta información  de seducción. En el consumir información no está la clave, descansa de tanta lectura, video, foro, pregunta, audio, etc. Y por un momento digiera lo que ya has consumido, busca actuar y busca dejar de pensar en la seducción como una serie de pasos, para verla como una relación con una mujer.

2. Para contrarrestar la seriedad sonríe más: Muchos sienten que se ven más formales y más “interesantes” haciendo el serio, y no se dan cuenta que se ver tensos, preocupados, estresados. La emoción de ellas se abre de par en par cuando sonríes al verla, cuando sonríes en la interacción. Sonreír relaja tus músculos, te muestra abierto, franco y confiable. Recuerda no lo hagas como una fórmula, hazlo como quien deja un viejo hábito de hacerse en serio y trascendental y opta por incorporar la alegría  y la amabilidad a su vida. Quizá tu mente racional diga “pero a las mujeres les gustan los malos y no los tontos que sonríen”, y yo le respondo a tu mente: no te estoy diciendo que sonrías todo el tiempo como un estúpido, sino que incorpores las sonrisas a tu interacción. Esto no implica que seas visto como un idiota, sino como una persona alegre, positiva y eso atraerá a mujeres semejantes.

3. No suministres información en una conversación, ve más allá del qué haces, o por qué lo haces, sino que sientes al hacerlo. Es muy diferente decir que eres ingeniero y trabajas en creación de software para plataformas móviles (aburrido) a decir que tu misión es diseñar aplicaciones que conecten a las personas, que has descubierto la alegría que despierta en una persona una aplicación que le permite aprender a cocinar, pasa a hablar de la cocina como una pasión, de la comida favorita, de cuando fue la primera vez que probaste algo, del suave sabor de algo, compáralo con una sensación física: “es como un beso en los labios la sensación de dulzura de ese postre, sientes como es tan agradable al paladar que no quieres que se te acabe”.

4. Enséñale matices a tu voz, la voz plana no transmite nada, es como escuchar a Stephen Hawking hablando, incluso C3PO, el entrañable personaje de Star Wars, tenía inflexiones de voz, por ello las personas conectaron con ese personaje y es tan famoso. Las inflexiones transmiten matices de personalidad, emoción, vida. ¿Cómo lo puedes empezar a hacer? Sencillo: Escribe un texto y en cada palabra añade una flecha de hacia arriba y en la otra palabra una flecha hacia abajo, léelo en voz alta y sube la voz en las palabras de flecha hacia arriba y baja la voz en las palabras con la flecha hacia abajo. Toma textos, de cualquier tema y empieza a dibujar flechas hacia arriba y abajo y léelos, así empezarás a practicar matices de voz, y a subirla y bajarla en tu conversación.

Acá te muestro un ejemplo:



¡Que comience la cacería!


¡Hasta la próxima!

viernes, 28 de marzo de 2014

Video: La innovación de la soledad


Hola a todos. Los quiero dejar este fin de semana con esta reflexión, un video que nos habla de la soledad y de los solitarios, y nos muestra que quizá en medio de tanta red social y tanta supuesta conexión hemos creado espacios para aislarnos y para reflejar una imagen que no corresponde a lo que en esencia somo.

¡Que comience la cacería!


¡Hasta la próxima!

martes, 25 de marzo de 2014

Persuasión desde la emoción Parte 1


Una de las herramientas más poderosas para seducir y para cautivar se encuentra en la emoción. A través de la emoción podemos crear empatía, transmitir estados, generar confianza, despertar atracción y generar intimidad con una mujer. Aunque pudiéramos aprender a falsificar emociones, la potencia que tiene una emoción no es posible de imitar. Usualmente las escuelas más populares de seducción no nos enseñan a conectar con nuestras propias emociones y sobre todo a conectar con las emociones de los demás, o incluso a provocar emociones en una persona que aparentemente está en un estado más racional.

La persuasión a través de la emoción es la forma más natural que tenemos que persuadir, es nuestra forma innata de conexión y de influencia. Uno de los grandes problemas que me encuentro en personas solitarias o personas que tienen dificultades con las mujeres es que les cuesta muchísimo la expresión emocional. Es como si no pudieran transmitir cosas profundas a un nivel emocional, o como si pusieran una barrera que los separa del resto de personas. Eso es lo que se denomina poner barreras emocionales. Lo más interesante es que las personas que sufren esto no son conscientes de qué carajos es lo que pasa, por qué esa mujer especial nunca les contó ese gran secreto, por qué ella parece sonreír más con otros, por qué parece divertirse más con otros, por qué parece sentir más respeto e incluso admiración que afecto y atracción.

Si has sentido esto tienes un asunto pendiente, muy importante y prioritario con tus emociones. Generalmente existe un patrón bastante frecuente en este tipo de personas y se describe a continuación:

1. Una inclinación bastante acentuada por racionalizar todo, es decir, por pensar demasiado, por pensar y pensar y pensar sobre absolutamente todo. Puede deberse a que por su crianza han visto como modelo de éxito a la razón para tomar decisiones acertadas. O porque quizá su formación académica se ha centrado en la comprobación para llegar a supuestas verdades y privilegian el pensamiento como su forma de relacionarse con absolutamente todo.

Como todo la inclinación a racionalizar es un hábito que ha sido creado y no es la forma en la que nuestra mente siempre está dispuesta a proceder. Por esto no necesariamente las personas más intelectuales, ilustradas son las más exitosas. Muchas de ellas están confinadas a la cárcel de su propia mente, llena de voces, de argumentos, de ideas, de pensamiento excesivo. Cuando este pensar y pensar llena la mente de una persona usualmente tiende a volverse problemática, a dudar de absolutamente todo, tiende a ser demasiado rígida mentalmente porque sólo puede cambiar si su pensamiento ha comprobado que el cambio es seguro. También suele llenarse de dudas existenciales al meditar sobre cualquier asunto, suele volverse ansioso y quedarse sin actuar por el mismo exceso de este pensamiento. No empieza las cosas simplemente porque se queda pensándolas eternidades.

Este patrón se da exactamente igual con las mujeres: el pensador obsesivo es una persona que racionaliza exageradamente todo lo que ocurre, y lamentablemente son las víctimas perfectas de los métodos tradicionales de levante, pues éstos al desmenuzar en tantas partes la seducción, poner nombres raros, elaborar intrincadas rutas de seducción y cortejo, lo que están haciendo es complicar algo que ya de por sí es complicado para la mente pensadora obsesiva. Aunque este hombre piense “ahh con razón es que no ve me va bien con las mujeres” al final le seguirá yendo igual de mal porque ahora tendrá mil elementos con los cuales complicarse. El pensador obsesivo olvida lo simple. Se pone a filosofar sobre afectos, y le cuesta romper el patrón porque es que su mente se habituó a esa forma de proceder.

Este mismo hombre seguirá llenándose de excusas, de “no se puede porque es mi compañera de oficina”, “no se puede porque acaba de terminar con su novio”, “no se fijaría en mí porque su último novio era modelo de ropa interior”, y así. Continuará preguntando en los foros y grupos cosas como “cómo seducirían ustedes a una enfermera”, o “cómo seducirían a una cajera que usa gafas y que siempre usa blusas escotadas”. Pensar, pensar y pensar. El que piensa pierde dice la sabiduría popular, y en parte es cierto, pensar demasiado te hace perder momentum, o lo que es lo mismo, oportunidad.

2. Busca presumir de su mente. Este es un rasgo que para el pensador obsesivo o el individuo centrado en la mente y que para él tiene todo el sentido, aunque para las mujeres no signifique absolutamente nada y lo vean ya sea como un intelectual, un sabio, un gran genio, pero no como un hombre a quien desean desvestir o a quien desean en sus noches de insomnio y que es el responsable de la humedad de su ropa interior (como ves hay una gran diferencia como distancia hay entre Mercurio y Plutón).

¿Qué es lo que hace entonces nuestro hombre racional? Presume de su grandiosa inteligencia, de su finísimo humor, sarcasmo e ironía, presume de sus logros profesionales y de cómo ha logrado un montón de cosas y se ha codeado con gente tan importantísima, de cómo era el mejor en la universidad y cómo acaba de recibir su grado con los mayores honores, de cómo una vez le hizo ver a un grupo de socialistas que el liberalismo era la alternativa económica más “plausible”. Palabras raras, autores, logros, citas famosas, libros, referencias.

¿Acaso Sheldon Cooper es un ícono de la seducción porque es un hombre supuestamente demasiado inteligente? Pues no. Esos mismos hombres que tratan de generar admiración porque en alguna peluquería escucharon que las mujeres se enamoran de los hombres que admiran o porque su abuelita les dice que se casó de su abuelito porque lo admiraba, son los hombres que ven que la mujer simplemente piensa de ellos que son inteligentes y ya mientras que salen y se acuestan y practican todo el kamasutra con hombres a los que simplemente encuentran divertidos y atractivos y “las hacen reír”. Tú dices “pero maldita sea, ¡esa es la historia de mi vida!”.

Pues también fue la historia de mi vida.
Por eso te lo digo.

3. Renunciar al mundo de la emoción y con ello al mundo femenino. Luego del dolor queda el abandono y la resignación a ser diferente, a ser una persona única en vía de extinción y que no es valorada en su tiempo, quizá si hubiera nacido en los años 20 o en los años 40 sería más valorado. Y se refugian en sus libros, en sus mentes, en sus teorías de la vida, en su prisión y le ponen doble candado. Su esperanza es encontrar a una mujer semejante a ellos, y la buscan por el lado de las intelectuales, y con suerte probablemente encuentren una mujer y fantasean con que sea su media mitad y la mujer perfecta para ellos, y lo que encuentran es una mujer desconectada emocionalmente, fría, poco orientada a la sexualidad y también como ellos inclinada a racionalizar absolutamente todo.

4. Olvidas que eres cuerpo. El hombre desconectado de su emoción lo está de su cuerpo. Es un hombre muy poco consciente de su postura corporal, usualmente o esta jorobado mirando al suelo o está demasiado erguido mirando al cielo, pero no mira al frente, no conecta. Está demasiado serio, con el ceño fruncido, una mueca en su boca, o los labios tensos, transmitiendo preocupación, como si estuviera decidiendo algo muy transcendental, o como si simplemente estuviera tratando de contener un ataque de diarrea. Es percibido generalmente como un hombre triste, apesadumbrado, preocupado, tenso, demasiado serio, demasiado trascendental, que se toma así mismo con mucha seriedad.

Estos hombres tampoco son amigos de ejercitarse, usualmente no saben bailar, son torpes, descuidados con su apariencia personal, demasiado rígidos como para un cambio de aspecto, y pueden pasar 10 años y son una fotografía exacta, no cambian nada. Detestan los colores más vivos, y se van por colores azules, negros, grises oscuros. Muchas veces visten como si tuvieran 15 o 20 años más. No están conectados con esa sensibilidad derivada del estilo y del vestir, para ellos “eso” no tiene nada que ver.

El mundo femenino es, por lo general, un mundo más emocional. Por ello quienes dicen que hay que conectar con el lado femenino están diciendo otra cosa y es que  hay que conectar con nuestra parte emocional (no es que te vistas de mujer y te conectes con lo que sienten ellas al estilo de la película de Mel Gibson “Lo que ellas quieren”), no es algo muchísimo más básico y es dejar de vivir en tu cabeza. Mientras estás desconectado vives sólo del cuello para arriba. Cuando te conectas “descubres” que tienes cuerpo.

En el próximo post seguiré con este aspecto y te daré algunas líneas para que empieces a conectar con tus emociones y para que descubras el valor de la emoción para conectar con las mujeres y lo trabajes desde la autenticidad,

¡Que comience la cacería!


¡Hasta la próxima!

lunes, 10 de marzo de 2014

¿Cómo y quién eres cuando pierdes?


Hoy voy a hablar de las derrotas y cómo las afrontamos. Será un escrito sencillo y con él busco que pongamos la seducción en la perspectiva de la vida misma y a las mujeres como maestras de una dura lección que muchas veces deberemos vivir en nuestra existencia.

Y hablo de los rechazos y de las derrotas que percibimos cuando estamos "detrás" de una mujer. Y quiero que observes muy bien la palabra que he usado, porque es muy frecuente que visualmente nos imaginemos que la mujer va delante nuestro y que nosotros estamos atrás, como siguiéndola y a veces persiguiéndola. Si te has hecho la imagen en tu mente de lo que te estoy hablando podrás ver que quizá es como muchos seducen a una mujer: como si le estuvieran rogando a esa persona que les prestara atención, como esas molestas personas que desean vendernos algo en la calle y a quienes les evitamos.

Cuando pienses en seducir a una mujer no pienses en una relación asimétrica, donde estás atrás de ella, o que ella es más grande en proporción a ti. A veces cuando pido que las personas simbolicen la seducción ubican a esa mujer en su mente como más grande, de mayor tamaño y ellos son más pequeños. En lugar de ello piensa en la seducción como un proceso en el cual caminas lado a lado con ella y vas disminuyendo cada vez más la distancia, pero ubicado en la misma línea con la mujer.      

La visión, la imagen mental que tienes del proceso de la seducción es clave en el procesamiento que haces de una derrota, o de un rechazo e influye la la rapidez cómo a partir de un rechazo o serie de rechazos emprendes nuevamente el abordaje de una mujer. Me explicaré.

La forma en que enfrentas el rechazo con una relación de pareja no es muy diferente a la forma en que enfrentas el fracaso en tu vida en general. Una vez más el responsable de eso no son las mujeres, sino es el hombre en el espejo. Es decir tú mismo. Cuando inicié el camino de la seducción recuerdo que una de las palabras que más llamó mi atención, fue la palabra “juego”, y era ver el proceso de seducción, de conquista o cortejo, como quieras llamarlo, como una simulación, como cuando juegas algo en tu consola y pierdes una vida, luego le das nuevamente “start” y comienzas otra vez.

Cuando leí eso dije, “claro, es tan sencillo como pensar que es una simulación o algo como realidad virtual y simplemente seguir adelante”. Pues bien, no fue tan fácil. Seguía sintiéndome profundamente herido cuando una mujer me rechazaba, me deprimía, sentía que había algo tremendamente mal conmigo, me sentía un fenómeno, una rareza, casi un monstruo. Y claro, cuando se acumulaban sucesivamente los rechazos sentía que yo mismo era alguien muy incorrecto. De hecho, recorría el camino hacía las mujeres pensando en que de entrada me iban a rechazar, y cuando alguna que otra me aceptaba incluso llegaba a pensar “vaya si está loca” o “qué tendrá esta de mal que me aceptó”. Imagínate el nivel en el que estaba por aquellos años.

Entonces pensar que era un juego aún seguía hiriéndome. Y la pregunta era por qué. Descubrí algo curioso y es que mi relación con los juegos no es tan sencilla. Cuando tuve mis primeras consolas, tendría unos 11 o 12 años, recuerdo llorar de rabia cuando perdía, es más recuerdo que mi madre se preocupaba por el nivel de estrés que manejaba al perder las tres vidas de Contra o de Super Mario Bros. En aquella época no sabía que eso se debía a un rasgo de carácter y la tremenda competitividad que me caracterizaba, y en un rato profundizaré sobre ello.

También recuerdo que en los deportes cuando perdía tenía una relación de rabia, odio y un deseo profundo de revancha. En conclusión descubrí que aunque los juegos no significaban nada, no estaba jugando por ganar la Copa del Mundo o por un premio millonario, había algo en mí que se activaba al perder. Y la verdad era algo negativo, no podía superar fácilmente la derrota, y la forma de procesarla era a través de lo que llamo una “tristeza rabiosa”.

La vida real y los juegos eran algo demasiado serio para mí. Quizá allí estaba mi problema, pensaba por aquella época que cuando perdía era porque era “malo” en algo, o porque “no era lo suficientemente bueno” en eso. Y esa reflexión tocaba la parte más sagrada de mí, mi concepto de “yo soy”, mi identidad.  Claro está eso no estaba claro para mí hasta cuando empecé a trabajar en los rechazos y derrotas con las mujeres, allí fue cuando conecté los puntos y llegué a la conclusión de inicio: no son sólo las derrotas con las mujeres, son las derrotas en general. Soy yo frente al espejo.

Tomarme la vida y el juego demasiado en serio, era un rasgo de mi carácter, tomarme a mí demasiado en serio. Y al hacerlo también daba demasiada importancia a lo que los demás pensaran de mí, y me concedía un bajísimo crédito a mí mismo. Sencillamente no me creía. Me tomaba muy en serio a mí mismo y muy en serio las opiniones que las demás personas tenían sobre mí.  No había desarrollado la capacidad de distanciarme de mí identidad y ver la opinión de los demás en términos más objetivos.

Mi hallazgo fue: algunas derrotas me informan qué debo mejorar, otras sin embargo se deben a factores externos que no dependen de mí, y estás no son derrotas, son simplemente circunstancias. Es más las derrotas no significan necesariamente padecer un dolor infinito, significan la capacidad de volver a ponerme de pie y volverlo a hacer observando qué fue lo que falló y, en la medida que dependa de mí, intentar trabajar en ello. Y ojo, no estoy hablando acá solamente de mujeres, sino cuando pierdes una oportunidad laboral o una oportunidad de negocio, o cuando pierdes dinero porque lo invertiste mal.

Soy una persona tremendamente competitiva, he aprendido a darlo todo cuando estoy en algo, y la competencia estimula mi creatividad, doy todo por ganar, me encanta ganar y te mentiría si te dijera que me encanta perder. La verdad pienso que estamos orientados al éxito, y que debo buscarlo con todas las fuerzas. Pero he aprendido a encontrar en el fracaso, en el rechazo una poderosa retroalimentación. Al principio descubrir esto no fue mágico, poco a poco tuve en valor de, en lugar de sentarme a llorar o a morirme de rabia o pensar en lo malo que era, empezar a analizar fríamente lo que pasaba, en que paso me había quedado atrás, qué factor había influido en el resultado, y casi con papel y lápiz empezar a diseñar un plan de mejora.

Lo que hizo que hiciera ese click, creo que ya lo había comentado alguna vez, fue mi afición al mundo de la Fórmula 1, y era ver cómo a los ingenieros les encanta que sus pilotos al inicio de temporada prueben y prueben sus carros para encontrar fallas, y el mejor piloto es el que logra saber por qué falla. Las derrotas son solamente una forma de saber en qué es posible mejorar.  Me impresionaba la tranquilidad de los pilotos y la precisión con que en las ruedas de prensa comentaban lo que había fallado. Su marco mental era “es una carrera, hay muchas más y seguro lo haré mejor porque sé que ha fallado”. Ese marco me impactó aún más que el marco de pensar que era un juego.

Significa ello que ya no duele. No.  De hecho no, sigue doliendo, lo que pasa es que la derrota o el rechazo en lugar de dejarte “incapacitado” y que te quedes rumiando tu dolor días o meses, hace que te muevas. Y es justamente en el movimiento donde está la clave. Pierdes. Sientes dolor. Te mueves de ahí y buscas otro estado. Lo vuelves a intentar. Créeme que intentar que no duela no es una solución, somos seres humanos cargados de emoción y reprimirlas no hará nada.

Lo más importante es que lo que empezó como algo relacionado con las mujeres, lo pude aplicar a otras esferas, y sentirme mejor. Sobre todo porque eliminé la culpa, la vergüenza, la desaprobación hacía mi mismo, eliminé el revolcarme en mi fango de tristeza y rabia, y adopté una visión parecida a esto a través de las siguiente preguntas poderosas: “Ok, me rechazaron, es un hecho. ¿Qué pasó? ¿Dependió de mí? Si dependió de mí ¿cómo puedo mejorarlo?” Y dar el paso adelante.

Volviendo a las imágenes, cuando pierdes una y otra y otra vez y no lo procesas emocionalmente de forma adecuada, porque la emoción se vuelve herida y la herida trauma, es cuando empiezas a comprender la seducción como “perseguir a una mujer” o la percibes distorsionada, muy distante, muy fría, mala, que te “tiene que aprobar”, que es “más grande que tú”, entre otras. Te invito a que hagas el ejercicio de revisar tus imágenes mentales y construir una en la que visualices el proceso de seducción como caminar del lado de una mujer, o ubicarte frente a frente con ella y poco a poco irte acercando. Revisa que no percibas que ella es más alta, o más grande, o más distante, o que la abordas desde atrás o intentas alcanzarla. Trabaja en este paso y trabaja en las preguntas poderosas luego de recibir un rechazo.

¡Que comience la cacería!

¡Hasta la próxima!

martes, 4 de marzo de 2014

Sobre inversiones y seducción



Hola a todos. Frecuentemente los románticos tienen una manera demasiado idealizada y fantasiosa de abordar la seducción. Mi escrito es para ellos, para ti que eres un romántico y tiendes a perder el pragmatismo cuando de mujeres se trata.

La seducción se trata de aprender a invertir, es decir, debes poder reconocer algunos criterios que te puedan decir que lo que estás invirtiendo tendrá un retorno de la inversión, es decir, que la mujer en la que inviertes tus recursos emocionales, físicos, financieros y de tiempo te corresponde y que en el corto, largo y mediano plazo podrás ver los frutos de dicha inversión.

Mi concepto de seducción inteligente basa su apellido de “inteligente” en que logras coordinar elementos cognitivos y emocionales junto con habilidades sociales para realizar inversiones razonables en mujeres prometedoras. ¿Qué excluye este concepto? Decisiones irracionales de inversión en mujeres que no van a darte reciprocidad, es decir, en las cuales invertirás e invertirás sin recibir nada a cambio, o mujeres que crean la ilusión de reciprocidad para recibir mayores inversiones y luego retirarse dejándote sin capital emociona, es decir, con el corazón destrozado, las ilusiones frustradas y la ilusión insatisfecha. Eso es lo que en el mercado de la seducción llamo inflar globos que luego por frágiles se irán o se reventarán. Por último realizar inversiones, sobre todo basada en intangibles tales como la emoción y el tiempo, que no se ven, y que pueden hacer que una mujer literalmente no se de cuenta que estás invirtiendo en ella.

Como ya he dicho decenas de veces en la seducción la clave está en encontrar blancos perfectos, o un mercado en el cual te posiciones con autoridad como alguien atractivo. Mercado que es ampliamente variable y subjetivo y que hace que las etiquetas no funcionen tan bien. Ni todas las mujeres son iguales como para abordarlas con el mismo enfoque, ni son tan diferentes como para no encontrar ciertos mecanismos básicos de atracción y cortejo que generalmente aplican a la mayoría.

¿Qué necesitas saber? A decir verdad qué ofrecer y quién se puede interesar en lo que tú ofrecer. Por ejemplo, eres intelectual, silencioso y tímido ¿quién se ve atraído por ese perfil? ¿Qué mujeres en esos rasgos alguien interesante y quién ve algo aburrido? ¿Podríamos suponer, siendo muy ilusos, que una mujer adicta a las fiestas va a encontrar a alguien con esos rasgos a alguien atractivo sexualmente? Excepciones habrá pero la inteligencia nos dice que esa mujer busca otros rasgos. Como te digo excepciones habrá y un criterio de decisiones es que tengas claro si te enamorarás e invertirás en excepciones. ¿Es equivocado hacerlo? Creo que la palabra no es si es equivocado sino si es rentable. Es como invertir en una empresa de la que ni siquiera sabes de qué se trata el negocio.

Otro ejemplo: acerca del tipo de relación. Hay mujeres interesadas en relaciones de corto y otras de largo plazo. ¿Todas quieren casarse y andar de la mano por el parque contigo? Pues no. Algunas sólo quieren acostarse contigo y ya. Sí, algunas mujeres piensan muy parecido a nosotros los hombres en lo que al tiempo se refiere. ¿Buscan los mismos rasgos en un hombre las mujeres que buscan algo a corto plazo que las que buscan algo a largo plazo? La respuesta es un NO rotundo. Buscan cosas diferentes en los hombres.

Respondamos por partes: Si una mujer desea algo a corto plazo va a elevar su rango de exigencia, es decir, va a buscar mejores candidatos en cuanto a atractivo y a habilidades sociales, sobre todo esto último. Va a descartar a aquellos hombres que pareciera que tienen escrito en su frente “quiero casarme con alguien”, y a aquellos que buscan compromiso, a los serios, a los demasiado profundos, y a los demasiado tímidos que requieren un largo tiempo para conocer. Es decir, su radar está activado para buscar hombres que tengan escrito en su frente “yo no se mañana”, y que fácilmente escalarán desde no conocerla hasta acordar con ella un encuentro sexual casual. Demasiado rápido para algunos que parecieran estar diseñados para el largo plazo, que son hombres serios, que las mujeres los visualizan como altamente comprometidos, buenos y responsables.

Eso se nota. Los hombres también notamos una mujer para corto plazo y otra para cosas más “serias” y comprometidas. Las mujeres tienen clarísimo ese tema, y lo más divertido es encontrar hombres que juegan al largo plazo con mujeres de corto plazo, y escalan con la lentitud de una tortuga cuando ellas ya han pasado por la cama de varios, y ellos lo ignoran completamente. Si intentan algo de corto plazo con una mujer de largo plazo puedes tener una posibilidad mayor de éxito, no obstante que romperás su corazón, pero puedes transmitir rasgos de confiabilidad, compromiso, seriedad, estabilidad financiera, motivarla a escalar rápido y luego abandonar el lugar de la escena. Sucede mucho, muchísimo. Pero el camino inverso, seducir a una mujer de corto plazo para algo de largo plazo es una cuesta más bien empinada. Si deseas hacerlo debes jugar muy rápido, moverte muy rápido y estar muy conectado con tu sexualidad para poder ser muy directo desde el inicio. Y como mencione antes mostrar rasgos de relajamiento, confianza, libertad, falta de compromiso y atractivo físico importantes.

Define qué quieres, cuánto quieres que duré y de acuerdo a tus rasgos cuál es el tipo de mujer que desea esos atributos. Los fracasos más frecuentes se dan cuando hay “choque de trenes”, es decir dos seres con expectativas completamente diferentes y en este escenario lo más frecuente es que uno de esos seres humanos esté atraído al otro pero ese otro no lo está en la misma proporción o intención. Puede pasar por ejemplo que alguien de juego a largo plazo le atraiga a la de corto plazo pero su estilo de seducción hace que lo descarte de inmediato por las implicaciones de la inversión en tiempo y emociones que debe hacer. Y en su mente lo piensa y se responde a sí misma con un “no gracias, paso”. ¿Le gusta? Sí. Pero no quiere invertir en los términos que la otra persona demanda, así que pasa.

La seducción inteligente busca que te detengas y no te dejes llevar por el impulso irracional, la obsesión y demás aspectos que hacen que decidas erróneamente, seas rechazado y pierdas tiempo e inversión emocional. Conócete a ti mismo y podrás ofertar más alto, endurecer tu apuesta y acceder a un público femenino que te aprecie en lugar de lo que hace la mayoría y es cambiar totalmente su naturaleza para adaptarse a un público femenino que rechaza lo que eres en esencia, y que cuando te quitas el disfraz se da cuenta que ofreces algo que no les interesa en lo más mínimo.

¡Que comience la cacería!


¡Hasta la próxima!