jueves, 23 de abril de 2015

9 claves para trabajar tu ruptura amorosa



Uno de los principales asuntos que complica la vida de los hombres es la finalización de una relación sentimental. Es algo que para muchos resulta en un verdadero infierno, en el cual se desdibujan completamente y optan por una serie de comportamientos de los cuales ellos mismos son conscientes que los disminuyen. Este es un problema que no es ajeno ni a hombres ni a mujeres y que representa uno de los lugares más fértiles de asesoría que tenemos los psicólogos y coaches, aunque también es un lugar común para estafas del tipo “recupera a tu ex ¡ahora!” y muchos, con la esperanza de las consabidas fórmulas mágicas caen muy rápido.

Pues bien, en las relaciones existen ciertas particularidades que conducen a que la relación termine y usualmente he identificado cuatro generales (por que los detalles serían infinitos):

1. Ella te termina y aunque son razones sean más o menos específicas está en el aire que la relación no terminó de cuajar o que hay aburrimiento.

2. Ella te termina por algo relacionado exclusivamente con tu comportamiento y que puede asociarse a un error de tu parte: has sido infiel, has descuidado la relación, has dejado de ser ambicioso y te has vuelto derrotista y pesimista, te has vuelto de alguna manera intolerante, violento o reactivo.

3. Ambos empiezan a sentir que la relación poco a poco se ha desdibujado, que ya no comparten los mismos gustos, placeres e intereses y que la relación se ha venido prolongando innecesariamente producto de la costumbre y del desprecio de la propia soledad y el fastidio que puede producir volver a empezar con otra persona. Hasta que algo pasa y suscita el rompimiento.

4. Tu terminas porque te aburriste o porque ella cometió un error contigo.

Cuando se termina una relación de pareja es bastante frecuente experimentar las siguientes sensaciones:

1. Una inmensa culpa por haber perdido a la persona si se ha debido a un error tuyo.

2. Una gran decepción por haber estropeado una relación en la cual estabas bien.

3. La sensación de que las cosas podrían haber tenido arreglo y que aún se pueden reparar las cosas.

4. El vacío impresionante por la separación o la pérdida del estatus íntimo con esa persona.

5. La idealización de esa persona perdida, en donde es fácil echarte toda la culpa de lo malo y verla como una persona extraordinaria que jamás debiste haber perdido y que será absolutamente irremplazable.

6. El deseo  y tentación de volver a intentarlo con un costo variable: ya sea buscándola disimuladamente, estando pendiente de ella o simplemente poniendo toda la carne en el asador a costa de tu propio orgullo  y dignidad.

7. La sensación de estar pensando aún más en esa persona, la necesidad de saber de ella como sea (amigos en común, redes sociales) y los celos e imaginación activada imaginando cualquier clase de situaciones románticas y/o sexuales con otras personas.

8. La creencia de que no volverás a encontrar a una persona así y de sentirse arrojado del paraíso y comodidad de una relación para estar en una especie de limbo en el cual no se sabe si volverá a pasar algo con alguien.

9. Si ella tuvo la culpa con el tiempo la carga de rabia, resentimiento empieza a desaparecer y por arte de magia terminas quitándole toda culpa y elevándola a un pedestal, donde ponderas de forma exagerada las cualidades que tenía. Y piensas que dadas las circunstancias volverías con ella.

10. La obsesión: o vuelves con ella o no es de nadie más. El destino escribió en nubes que ustedes dos estaban predestinados pero algo se atravesó, encuentras un enemigo que los separó (sea un tercero o una circunstancia) y te fijas en la mente la necesidad irrevocable de volver con esa mujer. En este punto te vuelves paranoico, obsesivo y en ocasiones puedes ser percibido como peligroso.

Curiosas formas que tiene nuestra razón y nuestras emociones para reforzar los lazos invisibles de carácter afectivo y sexual que se construye en una relación. Romper esos lazos supone un esfuerzo importante de distanciamiento afectivo y sexual, donde se cierra el espacio invisible que los unía. Simbólicamente se cierra la puerta y se abre otra, a otro espacio con otras conexiones y personas.

Luego volveré a lo simbólico, porque resulta tremendamente importante lo metafórico y lo simbólico a la hora de retirar el afecto y el pensamiento de esta persona.

Vamos por partes.

Una relación afectiva, romántica y sexual implica crear ataduras invisibles de índole cognitivo o mental, emocional y sexual. Y estas atadura se denomina “vínculo” o “apego”, y este vínculo a apego es muy semejante en la vida adulta a la forma que teníamos de relacionarnos con nuestros padres o personas significativas.



El vínculo empieza a tener unos rasgos significativos y en los cuales se empieza a generar en algunos casos cierta dependencia de la otra persona. De tal manera que cuando la relación termina, el vínculo y el apego aún siguen existiendo, y esta es la explicación al por qué aún seguimos después de pasado el tiempo sintiendo emociones dolorosas producto de la separación e ideas sobre cómo reconstruir el vínculo y restituir el apego.

Es por esto que es fácil juzgar a las personas cuando aún después del tiempo siguen pensando en sus ex parejas, y siguen en un estado de duelo, de tristeza o de depresión, como si un orden natural se hubiera roto. Es increíble cómo la mente y las emociones parecieran que tienen su propia lógica y nosotros simplemente somos víctimas de ellos. Para un tercero es muy claro lo que debemos hacer (distanciarnos aún más, buscar nuevas experiencias, etc), pero nosotros seguimos absolutamente presos de nuestras emociones: culpa, deseo, nostalgia, depresión.

Desvincularnos supone una experiencia tremendamente dolorosa, es una ruptura en toda regla y recuerda en nuestros primeros años las rupturas y abandonos más o menos duraderos que experimentamos. Cuando nuestros padres se iban a trabajar y al no tener concepto temporal nos pensábamos abandonados, quizá muchos de estos cuidadores nuestros no regresaron y efectivamente fuimos abandonados (separaciones, divorcios, etc), todo ello le pega directamente a la forma en que resolvemos nuestras rupturas amorosas y la forma en la cual nos vemos sometidos al imperio de nuestras propias emociones, y al pasado vincular, paradisiaco, de nuestra relación pasada, que con el tiempo empezamos a idealizar, sintiéndonos arrojados al frío y duro cemento después de haber estado en el cielo.

Es claro que nuestra percepción es selectiva y por ello nos damos el lujo de tener sesgos, puntos ciegos y cosas a las cuales decidimos inconscientemente dar más importancia así nos equivoquemos. Por ello nos sorprendemos cuando muchas personas regresan con sus parejas luego de haberse jurado odio eterno o después de que la relación era tan tóxica que no se veía paso atrás. Pero efectivamente sucede, y es que el dolor de una relación tan tóxica resulta más tolerable que el dolor de la ausencia, el miedo al olvido y el vínculo supremo a esa persona.

Es fácil engañarnos, en fácil equivocarnos, es fácil mentirnos a nosotros mismos.

Es como estar en una realidad virtual, en la Matrix, donde somos esclavos de nuestras emociones. He visto a hombres y mujeres sumamente inteligentes pero sometidos al pensamiento obsesivo sobre sus parejas del pasado. Con el peso de uno, dos, tres o más fantasmas. Muchos creen que un clavo saca otro clavo y aunque lleven muchísimos clavos en su historial hay una nostalgia, una herida abierta según su etimología, que sigue haciéndoles doler.

Recuerdo a una mujer que se casó con un amigo mío y una noche de copas me confesó el inmenso peso de un fantasma de hace 10 años, un hombre que la abandonó, que la cambió por otra y la dejó. Su mente nunca pudo explicarse ello, y ante una historia inconclusa su mente se quedó allí, rondando ese recuerdo, rumiándolo, reviviéndolo una y otra y otra y otra y otra vez sin encontrarle sentido. Le vomitó su historia a muchísimas personas buscando respuestas y yo mismo me sorprendía viéndola vomitar –nuevamente – su historia conmigo, volviendo a contarse para ella misma su triste historia.

Y mi amigo absolutamente ignorante de ello. Sin saber que ella en las noches de insomnio, de tráfico pesado, seguía pensando en este hombre.

Evidentemente, amigo lector, los lazos invisibles existen, y son realmente fuertes, trascienden el espacio y el tiempo. No importa si son kilómetros, continentes o décadas lo que ha pasado, aún siguen.

Como ves el tema es complejo. Quiero terminar el post con algunas reflexiones finales sobre lo que me ha ayudado a mí  y a otras personas en mi experiencia profesional a salir de esto y seguir su vida mirando a su presente y futuro:

1. Sé consciente que tu mente y emociones te pueden engañar: puedes idealizar, relativizar y sesgar lo que ha ocurrido con el paso del tiempo.

2. Distánciate voluntariamente de los recuerdos que naturalmente emergerán: Si has estado un tiempo con esa persona es natural que tu cerebro la evoque inconscientemente, lo que puedes aprender a controlar es la asociación emocional a ese recuerdo. Que sigas recordando no implica necesariamente que no estés avanzando. El recuerdo es un elemento normal dentro del proceso de evocación del vínculo, no lo hagas más dramático.

3. Si la relación fue larga y en tu concepto significativa es importante que te des un espacio para estar triste y para hacer la fase de duelo. En psicología creemos que no debería ser mayor a cuatro meses, aunque sólo en ti está el poderlo superar más rápido. Soluciones como tener relaciones con otras mujeres pueden entretenerte pero jamás van a ocultar el impacto y efecto emocional de la ruptura. Así que el tiempo en soledad afectiva y sexual tiene un impacto positivo en ti.

4. Trabaja lo simbólico: Imagina rompiendo el vínculo invisible, escribe, escribe y quema, despójate de objetos y recuerdos físicos, y conéctate con tu inconsciente para que puedas desarrollar un símbolo o ritual que te permita representar el distanciamiento emocional y sexual de esa persona.

5. Evita caer en todo aquello que te denigre o rebaje tu dignidad: rogar, insistir, presionar, celar u obsesionarte. Si no controlas tu mente y tus emociones es fácil salirse de todas las proporciones y en poco tiempo hacerte invivible la vida, así que en tus manos está trabajar tu aceptación y la proyección de nuevos y apasionantes escenarios futuros.

6. Trabaja tu relación con tu propia soledad: Muchos le temen demasiado a ese estado, y por ello van de relación nada significativa en relación menos significativa aún, y su vida emocional no crece, simplemente sienten placer y leves subidas, pero nada realmente apasionante. En lugar de ello vive tu soledad y proyecta los crecimientos que debes tener, en este sentido, tu soledad es un trampolín para relaciones significativas.

7. Evita relacionarte en el corto y mediano plazo con esa pareja: Evita tener el trato regular con esa persona y plantéate seriamente buscar otro grupo social para distanciarte de tu expareja. Si no es posible busca, de tu propia iniciativa, ser frío y parco con esa persona e, insisto, trabajar en tus relaciones de amigos que serán un importante soporte para ti.

8. Controla las veces que vomitas tus recuerdos con otros: Deja de repetirte a ti mismo y a otros la película de lo que pasó, evita preguntarte a cuanta persona te pasa por el frente. En la medida en que te descontroles primero aburrirás a terceros y segundo mostrarás una poca capacidad de elaboración de lo que ha pasado. Es más útil escribirte la historia, decodificarla y luego arrojarla simbólicamente a la basura. Los demás generalmente no tienen ni idea de tu propia vida y si decides compartir quesea más bien con unos pocos y sólo una vez. Tu eres el responsable de tu proceso y si la cosa se sale de tus manos ve a un especialista.

9. Tú eres tu prioridad, no tu ex: Debes trabajar en ti mismo para evolucionar en una mejor relación, si te equivocaste no debes necesariamente intentar redimirte con tu propia expareja (redención en el futuro desde el pasado) sino que puedes buscar cambiar para modificar tus próximas relaciones sin caer en tus propios demonios pasados (redención en el futuro desde el presente).

¿Qué pasa si en realidad quieres volver? En el próximo post vamos a trabajar este punto, pues hay circunstancias legítimas en las que vale la pena volverlo a intentar y hay que tener buen criterio para saberlo y no simplemente estar repitiendo relaciones tóxicas de forma adictiva.

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¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!


¡Hasta la próxima!

martes, 21 de abril de 2015

6 claves de las habilidades sociales para conectar



Hoy hablaré sobre el tema de la calibración o lo que es lo mismo la búsqueda del equilibrio en lo que haces. Muchos tienen un gran afán por conocer cuánto es mucho o cuánto es poco en la relación con una mujer y es muy sencillo conocerlo cuando antes has logrado comunicarte de forma eficiente contigo mismo.

La clave de toda comunicación con otros es un muy buen sentido de lo apropiado contigo mismo. Para muchos el reto de comunicarse bien con las mujeres es exactamente el mismo reto que deberían tener para comunicarse bien con ellos mismos. Si no te entiendes será muy complicado entender a los otros.

Las personas que se sienten incómodas con otras son personas que se sienten incómodas consigo mismas, se sienten inadecuadas, se sienten raras, sienten que no encajan. Muchos de ellos optan por actuar de forma friki y subnormal para compensar esto. Sin embargo pensaré que eres más inteligente que ellos y que simplemente deseas conocer algunas claves para conectarte más genuina y auténtica, considerando el mandamiento número 1 de la seducción inteligente:

Respetarás tu esencia y harás todo lo posible para llevarla a su mejor y máxima expresión.

O dicho de otra forma: no serás quien no eres.

La esencia es tu naturaleza y lo que eres, y lo que hacemos en Seducción Inteligente es trabajar para pulirla, para expresarla de forma segura y confiada y sobre todo, evitar hacer algo que simplemente no seas tú. Entendiendo también el concepto de potencia y es que puede estirar tu gama de comportamientos hasta donde desees siempre y cuando respetes la esencia. Pongamos el ejemplo del águila, su esencia es volar, sin embargo haríamos poco si lo educas como paloma, pero tampoco lo puedes educar como en delfín. Su entorno es el aire no el agua, en el agua se ahogaría porque no está respetando su esencia. Al águila hay que enseñarla a volar más alto y durante más tiempo, no a nadar.

Uno de los aspectos que expanden la esencia es que sepas que sabes cómo actuar en situaciones sociales. Este es el fundamento de las habilidades sociales: la conciencia y confianza de que sabes cómo reaccionar a las generalidades de cualquier interacción social. Cuando no sabes que sabes cómo actuar pues te sientes inadecuado y te sientes mal y tu confianza se va. La meta de las habilidades sociales es que se reduzca este sentimiento de inadecuación y que simplemente te rejales y fluyas.

Ejemplo: estás en una reunión invitado y no conoces  a nadie y ello te intimida bastante. Llegas al sitio y te sientes realmente incómodo, sientes ansiedad y ello hace que actúes de forma extraña, que no seas tan buen conversador porque estás aún comprendiendo la nueva situación, que por estar nervioso intentes ser divertido sin serlo.

Cuando empiezas a aprender te das cuenta que no estás sólo y que en esa reunión muchos se sienten raros también por diversos motivos, sabes que existen convenciones para presentarse y para romper el hielo, como lo conoces lo aprovechas y ya tienes algo preparado, como te sientes tranquilo por saber “lo que viene” eres capaz de improvisar creativamente y ser divertido en el camino. Pues ver a tu alrededor y ver a personas más extrovertidas, pero también a otros más introvertidos que no están incómodos, y por ello no te sientes solo, ni mucho menos te sientes raro.

¿Qué cosas puedes aprender a calibrar con habilidades sociales? Es un tema extenso, pero te mostraré a continuación seis de ellas para que empieces a tomar conciencia de algunos elementos en tu propio comportamiento:

1. Controlar tus comportamientos no verbales: ¿Eres capaz de establecer contacto visual adecuadamente? ¿Sonríes cuando alguien dice algo positivo de ti? ¿Sonríes cuando conocer a alguien y te presentas? ¿Miras a sus ojos y no a su boca u otras zonas de su cara/cuerpo? Brian Phillips teórico de habilidades sociales tiene un concepto bien interesante y es el de conexiones frías y conexiones cálidas, las primeras te hacen ver malhumorado, distante y sin interés, las segundas te muestran agradable, cercano e interesado en otros. Si quieres aparecer agradable necesitas calibrar tu mirada y tu sonrisa, esto es mantener una expresión facial abierta, así como una postura abierta con tus brazos sin cruzar (las piernas en este contexto no tienen mayor importancia).

2. Monitorea lo que dices: Necesitas ser consciente de lo que dices y evitar la imprudencia, que es decir cosas en el momento no adecuado o a la persona no adecuada. Esto implica hacer un estudio previo muy rápido de lo que en el grupo es aceptado y adaptarte a ello. Si hablas con una persona extremadamente religiosa y puritana tus comentarios eróticos serían repelentes para ella. Si estás con tus suegros probablemente sea inconveniente decir groserías o vulgaridades. El conocimiento de ciertas convenciones es fundamental y la forma de hacerlo es interactuando con diversos grupos y tomándote tu tiempo para estudiarlos y ver cómo otros se comportan y qué tan exitosos son en ello.

3. Mantener tus límites: Ser consciente del espacio personal de otros, tanto el físico como el psicológico. Es decir, acercarte cuando recibas permiso no verbal de hacerlo y cuando la otra persona te abra su confianza. Y respetar su espacio psicológico, por ejemplo, si ella no te ha permitido tratarla con confianza o ponerle un apodo es probable que si lo haces sin la confianza emocional necesaria te ponga un freno que será bastante incómodo. Si tratas a alguien con mayor confianza de la que te ha permitido hasta ese momento estarás invadiéndola y serás rechazado.

4. Activar tus sensores de emociones: Las habilidades sociales implican tener una capacidad básica (ojalá avanzada) de leer el comportamiento no verbal de otros, no sólo estar pendiente del tuyo y proyectar atributos positivos con él sino ver qué te dicen los demás de sí mismos. Por ejemplo, la calibración emocional te permite ver si es tiempo de moverte y dar un paso como subir la temperatura hacia algo más sexual o aún debes trabajar más la conversación y la presencia. Algunas personas también pueden ser tímidas y tener aspectos inexpresivos de sí mismos, por ello necesitas desarrollar la capacidad de conexión genuina, y de ello ya trabajaré porque es un post aparte. Por ejemplo, muchos creen que hacer espejo es simplemente imitar la postura de otros para básicamente manipular tu nivel de ser agradable, pero la realidad es que hacer espejo te permite conectar con lo que la otra persona siente, es básicamente ser por un momento esa persona y conectarte con las pistas que su postura te muestro.

Por ello insisto que enseñar lenguaje corporal sin enseñar inteligencia emocional es simplemente adiestramiento para perros.

5. Manejar tus emociones: las habilidades sociales implican la forma en que controlas tus sentimientos y tus emociones. Necesitas controlar tu propia excitación, tu nivel de enojo e ira, sin reprimirlos pero tampoco sin estallar. Necesitas controlar tus niveles de decepción, de rabia y sobre todo saberlos denominar, saberles poner un nombre y saber qué mensaje te envían. Hace poco trabajaba con un cliente que tras un año de terminar su relación de pareja aún no podía dejar de pensar en su ex pareja, tuve una aproximación emocional a su situación y lo primero era buscar que el le diera un nombre a la emoción que sentía, tras conectarse con lo que sentía y “aislarlo” en un término me dijo que sentía culpa, esa denominación nos permitió adentrarnos en observar por qué la sentía y básicamente era porque sentía que se había aprovechado de ella de varias formas y que aún necesitaba estar pendiente de ella para saber si estaba bien, estaba asumiendo aún un papel de cuidador. Fue genial ver cómo a partir de ello él pudo conectarse con algo de sí mismo que aún desconocía y pudo ver la clave, lo que yo llamo el driver, de su apego.

Otro elemento es buscar que tus emociones no afecten tu comportamiento, por ejemplo, que tu gusto o atracción no afecten tu forma natural de ser y que puedas seguir siendo quien usualmente eres mientras sientes atracción y deseo, y que estos sentimientos y sensaciones se amplifiquen en tu comportamiento natural y no que te hagan demasiado evidente y obvio cuando aún no es el momento (timing y puntos 3 y 4) o inhibiéndote porque observas demasiado lo que haces y te desconectas por la ansiedad.

6. Poner las piezas juntas e integrarlas: Es importante que descubras lo que te hace genuino. Por ejemplo, ya he mencionado que ser serio y distante aparta a las personas, incluyendo a las mujeres, pero puedes ser serio y trabajar la forma de conectar de una forma más cálida. La solución no es ser un payaso y salir gritando como loco por la calle para llamar la atención, la idea es que seas serio, pero comprendas cuándo puedes pasar un límite físico y psicológico con una mujer, que sepas leer sus emociones y conectar con ellas, ello generará en tu seriedad un importante matiz (nuevo comportamiento desde tu esencia natural) y generar atracción y cercanía. Como ves la cosa no va de ser lo opuesto a lo que eres, sino de enriquecer tu esencia con variedad de comportamientos.

Ya seguiremos trabajando las habilidades sociales.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!





sábado, 18 de abril de 2015

Factor suerte, capital erótico, efecto placebo y posiciones sexuales: Hay algo + que seducción en internet (20)




1. ¿Existe la suerte? Al parecer existe un factor aleatorio en lo que hacemos, elementos que salen de nuestro control, pero ¿sería posible conocer el mecanismo de esto que llamamos suerte? Acá encontramos una lectura bastante interesante al respecto. 

2. El capital erótico es cuán atractivo eres y eso cómo lo puedes aprovechar, de hecho es un tema que me encantaría tratar, mientras tanto acá te dejo un artículo muy interesante sobre cómo los personajes políticos cada vez aprovechan y conocen este concepto del capital erótico (nada nuevo, el mismo Hitler o Kennedy lo utilizaron para hacerse más populares).

3. Muchos han escuchado del efecto placebo y la capacidad que tiene la sugestión o la creencia para la cura, acá exploran esto que implica sobre las capacidades reparadoras o sanadoras de nuestra mente. Acá lo ves.

4. En este artículo analizan una posición sexual, llamada "el beso de Singapur" que provoca orgasmos muy intensos en nosotros los hombres. Si te animas a probarlo serían geniales tus comentarios.

5. Me formé como filósofo, y esta explicación de la Crítica del Juicio de Kant, a través del porno, me pareció por lo menos curiosa. Te la dejó acá.

6. En los clásicos del blog te dejo una lectura indispensable para aprender lo que verdaderamente significa el principio de la escasez. Lo ves acá.

Continuamos en una semana, espero que aproveches los contenidos,

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

¡Hasta la próxima!

martes, 14 de abril de 2015

8 Puntos ciegos responsables de tu fracaso con las mujeres



Como psicólogo y coach especializado en relaciones recibo a muchas personas en las últimas, muchas personas en situaciones extremas, que llegan a mi consulta impacientes por resultados, impacientes por salir de una mala racha, o simplemente deseos por comenzar una nueva vida con aquello que les ha hecho falta, con aquello que no han podido tener, en estos casos es la presencia de las mujeres en su vida y también una vida con propósito y éxito personal.

Tengo el gusto de ayudar a que las personas se reconstruyan, se reinventen, pero para ello es necesario trabajar en subirles las expectativas, desarrollar su motivación y hacer que puedan creer en que la cosas son posibles, aquellas cosas que tanto los han evadido.

Quizá tú, apreciado lector, has estado en un tiempo crítico de soledad, de desilusión, de  rechazo tras rechazo, de sentir el desengaño de ver que esa mujer se ha ido con otro. Yo mismo he pasado por eso hace muchos años y sólo recuerdo que se pasa fatal, que sientes como una energía nefasta se apodera de ti, como si fuera un mal olor o algo que percibes que no te puedes quitar de encima. Y ello afecta tu trabajo, tu optimismo frente a la realidad, tus relaciones familiares, todo. Es como estar de duelo, como estar de luto.

Y no es que le demos de trascendentales, pero simplemente estar sólo demasiado tiempo cansa, estar de portazo en portazo cansa, ver como otros estar con mujeres bellas que los complementan te pega fuerte, ver como el tiempo pasa y pasa. Quizá en algunos días te ilusionas más, quizá lees o practicas algo nuevo y sueñas con que esa racha ya pasó y luego te vuelves a desilusionar. Pones tu fe en algún libro, el algún autor, en algún evento para luego darte cuenta que quizá no es suficiente, que algo falta por ajustar.

Descubres que estás frente a un punto ciego respecto a ti mismo, algo que quizá todos ven, que ya has leído, que ya has visto, incluso que te lo han mostrado, pero para ti es absolutamente invisible. Mi trabajo es mostrar esos puntos ciegos y empezar a trabajar sobre ellos y es increíble como tras ocuparnos de ellos empezamos a alterar nuestra percepción del mundo, de las mujeres y de nosotros y es como si empezaran a moverse las cosas en la dirección que queremos.

Como si una fuerza invisible nos permitiera el acceso a ese tesoro que buscamos. Y sólo, al descubrir el acertijo oculto vemos que siempre estuvo allí el camino para dar el paso. Como la prueba de fe de Indiana Jones y los Cazadores del arca perdida. Solo al dar el paso de abordar nuestros puntos ciegos vemos que había camino y nos dirige exactamente al lugar donde queremos estar. Hoy voy a trabajar los puntos ciegos más frecuentes que he identificado en mis clientes:


1. Creencia opuesta: Pues sencillo, por una parte quieres tener pareja, pero otra instancia de ti tiene miedo, angustia, ansiedad a la hora de pensarse con pareja. Quieres tener novia, pero te angustia saber qué pasará cuando ella acepte, qué pensará de tu inexperiencia, si serás capaz de mantener la relación, si será bochornoso tener que presentarla a tu familia, si serás aceptado en la familia de ella, si perderás tiempo de hacer las cosas que te gustan.
O quizá quieres tener una vida más liberal, tener varias mujeres, pero tienes otra creencia que compite y que piensa que eso es de alguna manera inmoral, o que qué pensarán esas mujeres al saber que eres así, creencias sobre ser mujeriego, etc. Estas creencias vienen de tus padres, de las tradiciones que has seguido (religiosas, morales, familiares), de los casos que te han producido dolor o que has visto en otros que les produce dolor (tener varias relaciones abiertas es deshonesto y es hacerle daño a las mujeres porque viste a mujeres importantes para ti sufrir), o por hábito (dejar tus hábitos de solitario y abrirte a compartir puede ser difícil).

2. Tu forma de ser con las mujeres: Eres demasiado serio, formal, poco sexual, buen amigo, salvador y te cuesta verte de otra forma. No te has dado cuenta (punto ciego) que ser así sólo te da amigas y simpatía y no amantes y placer. Te cuesta verte como alguien más relajado, que las molesta más, que no se las toma en serio, que no le importan sus dramas, que no desea sólo darle un beso en la mejilla. Muchos se resisten a verse así y a empezar a moverse en esa dirección. Esperan que mágicamente aparezca la mujer que los apreciará así, y lo interesante es que esa mujer seguro será una monja o será una mujer muy aburrida que a ti no te gustará. Es posible irnos moviendo en la dirección que queremos, a base de experimentos pequeños y grandes con los que vamos desafiando la forma en la que nos acostumbramos a ser.

Tengo un cliente ahora, que ha sido una persona muy valiente y se lo he reconocido así, le ha preguntado a las mujeres de su pasado, a los que lo rechazaron y lo dejaron como amigo, por feedback, y le han dicho algo del estilo “eres el hombre perfecto, pero no suponías algo emocionante para mí”. Ha sido valiente porque ha desafiado su propio ego y ha ido a la fuente y ha empezado a hacer cambios.

3. Tu grado de apertura emocional: No te has dado cuenta que o les resultas demasiado intimidante, o les resultas demasiado cerrado, que ellas quisieras conocerte más y mejor y que les pones una barrera invisible e infranqueable.

4. Tu expresión del deseo: No has logrado alinear tu mente y tu cuerpo con el deseo sexual, y no logras expresarlo, por timidez, por perjuicios, por creencias sobre lo que las mujeres esperan de ti, por miedo al rechazo, o simplemente porque asocias tu deseo a algo malo, sucio o pecaminoso. Así como las personas que no tienen dinero tienen creencias negativas asociadas a él, las personas con dificultades con el sexo opuesto tienen creencias negativas o erróneas frente al sexo.

5. Tu hambre y ambición frente a la vida: Esto es algo que me sorprende cada día más, las creencias de relaciones y los pocos resultados en ellas se ven reflejados en pocos resultados en otras áreas. A los que les va bien en todo excepto con las mujeres, son más bien pocos. La gran mayoría viven un desastre general en su vida: pobreza o limitación económica, falta de claridad de proyecto de vida, falta de visión a futuro, pocas ambiciones, fuego interior y no hay ganas de comerse al mundo.

6. Tus creencias y miedos frente a las mujeres: Muchos piensan que cortejar a las mujeres es un proceso más o menos violento, donde como un saqueador hay que “conquistar” a base de dominar, muchos están convencidos que las mujeres son malas, jodidas, deshonestas, sectarias, entre otras cosas. Y si ves a las mujeres como tus enemigos necesarios para ser feliz pues estás con un importante punto ciego. También puedes creer que te criticarán por tu inexperiencia, que a la primera te serán infieles, que intentarán dominarte y sacarte de lo que te gusta hacer, que te invadirán todos los espacios, que serán problemáticas, etc. Este punto ciego saboteará tu deseo de establecer una relación y pondrá la barrera invisible de sabotearte cuando estás cerca.

7. Ser infantil o adolescente (no querer crecer): Ya lo he trabajado en recientes puntos, y este punto consiste en la inmadurez con que percibes una relación de pareja, el sexo y a las mujeres. Eres un niño en busca de mamá, miedoso y tremendamente correcto, o eres un adolescente calenturiento que teme al sexo y a las mujeres pero las desea de una forma morbosa. En mi consulta este es el caso más frecuente, cuando maduran pueden hacer ofertas mucho más atractivas a las mujeres.

8. Ser amanerado o ambigüo en tu expresión: Seguro será un punto polémico para muchos. Pero he acompañado casos en los cuales las mujeres no los ven como potenciales parejas porque sus gestos, su entonación dan la sospecha de ser homosexuales. Este punto ciego es tremendo. Cae durísimo y se siente con sorpresa y dolor. Pero prefiero que les duela y tomen conciencia de ello a que sigan ignorando al elefante en frente de ellos. Y acá no quiero caer en que la masculinidad de expresa de una sola forma, al contrario, se expresa de muchas, pero hay ciertas cosas que debes evitar, y lo he visto en personas que han sido muy consentidas en sus familias, que han crecido como hijos únicos, que han tenido más presencia femenina que masculina en sus hogares, y se vuelven demasiado refinados. Con ellos trabajo arquetipos, por ejemplo en Dandy o Dionisos son arquetipos ambigüos y hasta cierto punto amanerados, pero debes encontrarte  y definirte, o sigues amanerado y buscas mujeres que no les importe (y las hay) o lo matizas y trabajas tu voz y tu comunicación corporal.

Quizá este post te haya ayudado a tomar conciencia de alguno. Ver los propios puntos ciegos no es nada fácil, hay una enorme resistencia y un impulso instintivo a negarlos o a sentir vergüenza. Es el primer paso para la transformación profunda que requiere ser la mejor versión posible. Verlos y trabajarlos duele.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!


¡Hasta la próxima!