domingo, 28 de septiembre de 2008

La timidez: Parte 1 - Anatomía de la timidez


Hoy quiero iniciar la serie que les prometí sobre la timidez. Y es que después de tantos escritos, de más de año y medio dedicado a este blog y sigo viendo que aquello que está obstaculizando que logremos los objetivos, que conquistemos a aquellas mujeres que nos gustan, que iniciemos una relación, que salgamos de la soledad (larga o corta), que terminemos una relación que nos perjudica, es la timidez. Y es esta actitud la que nos está alejando del éxito que deseamos alcanzar, y sé que aunque se han logrado avances aún no es suficiente.

Podría decir que casi el 80% de mis clientes de coaching vienen por asuntos de timidez, y esa experiencia me ha permitido construir un perfil del tímido, donde sus rasgos y características nos permiten entender sus decisiones y su visión de la vida y de sí mismo. Hoy quiero iniciar esta serie que finalizará en otro post sobre sugerencias prácticas que te puedo dar para que comiences tu proceso de cambio.

Y comenzaré diciendo que todos nos hemos sentido tímidos en ciertas circunstancias, incluso los que han sido más audaces. Sin embargo a causa de la timidez unos la pasan regular un rato, y otros la pasan verdaderamente mal permanentemente. Hoy día la Psicología que ha ocupado como nunca antes del estudio de la timidez, porque ha descubierto que se halla detrás de problemas de alcoholismo u otras adicciones, detrás del fracaso laboral, y asociada a trastornos tan serios como la depresión, o como causa fundamental de la soledad.

Y viene a mi mente el caso de un cliente, que era demasiado formal, una persona bastante educada y con ciertos gustos algo exquisitos para el común, le gustaba tocar el piano, había aprendido alemán de forma autodidacta y cosas así, sin embargo detrás de ello había un muro de contención hecho de hábitos tímidos. Era un observador constante y celoso de su propia conducta, y era el más implacable crítico consigo mismo, se tornaba torpe, silencioso y poco locuaz en presencia de extraños y sobre todo en presencia de mujeres, tenía tanto que aportarles pero tan pocas ganas de decirlo. Incluso vive cambiando de amigos a cada rato, y los pocos que conserva con tan tímidos y tan poco arriesgados que una charla con ellos es, sin duda, el mejor remedio contra los males de sueño.

El tipo de personas tímidas siempre están evaluando su propio comportamiento, es como si una luz les alumbrara constantemente la cara y permitiera que todos sus pequeñas imperfecciones se vieran inmensas. Uno puede definir la timidez como la experiencia íntima de malestar e inhibición en situaciones interpersonales que interfiere con la obtención de objetivos afectivos o profesionales. En otras palabras, las personas no se sienten bien consigo mismas, por ende no se atreven a hacer las cosas, con lo cual pierden y pierden y pierden oportunidades. De hecho la timidez es una emoción, y resulta de observarse demasiado a uno mismo, el tímido se halla constantemente sumergido en sus propios pensamientos, sus sensaciones y sus reacciones físicas.

Hay grados de timidez, y no todas las personas son igualmente tímidas, de hecho, uno puede decir que hay niveles menos crónicos y otros más crónicos, éstos se caracterizan por una mayor distancia hacia las personas, y un mayor sufrimiento por no lograr aquello que la persona desea: compañía, éxito, reconocimiento. De hecho hay tímidos que hacen lo justo, y eso les basta, y uno los encuentra con parejas, acompañados de mujeres, sin embargo, dentro de su relación afectiva son apocados, con poca iniciativa, incluso recelosos en la intimidad, lo cual termina por generar vínculos aburridos, monótonos, rutinarios.

De hecho los tímidos buscan a través de conductas compensatorias recuperar un poco del poder que no pueden expresar por sus características de personalidad. Y se encuentra uno por ahí un montón de tímidos agresivos, tímidos déspotas, incluso algunos que se las dan de graciosos por momentos, y que buscan llamar la atención así el precio sea provocar dolor a los demás, pues son antipáticos, maleducados, pedantes.

Y bueno, una cosa interesante en este punto, y es que muchas, muchísimas mujeres tienen un carácter tímido, de hecho la timidez femenina es la regla más que la excepción. Así que quizá este post te permita entender algunas “poses” femeninas arrogantes y distantes. Y lo que te puedo adelantar es que adentro se esconde una gran fragilidad que puede verse con sólo quitar unas cuantas capas de la cebolla. Incluso, este tipo de personalidad son fácilmente impresionables por diálogos inteligentes y reflexiones que toquen la emoción, aunque para ello tengas que recibir algunos portazos en la cara al comienzo. Las mujeres tímidas, en lo personal, se me hacen fascinantes, un misterio por descubrir, un espíritu que desea libertad.

Ojala tú fueras su libertad!

Ojala te atrevieras a serlo.

Los tímidos se sienten tímidos y saben que son tímidos. Gastan un montón de energía estando pendientes de sí mismos, es como si tuvieran un scanner que los monitorea cada minuto, y les tiene que dar reportes de cómo están y qué hacen, más exactamente les tiene que dar un reporte sobre si están haciendo las cosas bien o mal. Mientras ese scanner funciona en sus mentes se dan constantes pensamientos sobre cómo evitar el error, cómo no fracasar, y justamente por pensarlo tanto terminan fracasando.

En días pasados hablaba con un cliente, él me decía que quizá una de las cosas más difíciles era la regla de los 3 segundos para abordar a una mujer, y me contaba que se sentía ansioso, con miles de imágenes sobre cómo ella lo rechazaría y lo miraría como una basura. Así que el tímido constantemente se está saboteando sus propias posibilidades de éxito.

Como Superman es débil mortalmente ante la Kryptonita, los tímidos son especialmente débiles, frágiles y vulnerables cuando alguien les gusta. Su timidez se exacerba, llega a límites ridículos, cuando ven a aquella mujer que les gusta, simplemente no saben cómo actuar, y cuando lo hacen son torpes y miedosos. Además gritan a estas personas “soy tímido, no siento ninguna confianza por mí mismo, hago un esfuerzo sobre humano por hablarte… disculpa que sea así.” Muchas personas los evitan, pues les notan algo “raro”, y no se sienten lo suficientemente libres para ser espontáneos con ellos, por eso no los tratan mucho.

En general he descubierto que a un tímido lo entiende muy bien otro tímido. Pero de tímido a espontáneo la cosa no está nada clara, y como acabo de decir el espontáneo se siente peor al lado de una persona excesivamente tímida. El problema de los tímidos es que en ocasiones no parecen honestos por lo nerviosos que se ponen. Y es que la timidez es un estado ansioso y sus respuestas son las mismas que tendría una persona bajo mucho estrés y presión, y por simple comunicación esto es transmitido directamente a las otras personas que los perciben inseguros y con baja autoestima. Para evitar ello los tímidos recurren a las conductas compensatorias, porque en su mente es preferible “que me odien porque ven que soy poderoso, a que me subestimen porque descubren mi timidez.”

Es interesante apreciar a un tímido en soledad. De hecho, los psicólogos los hemos estudiado con cámaras en sus casas, y es increíble ver cómo hablan solos, incluso parecen más extrovertidos, lo mismo sucede cuando el tímido está con sus más cercanos, con su familia o amigos de mucha confianza. En esos espacios se permiten un poco más de libertad. Sin embargo ante los desconocidos la cosa cambia, la seguridad personal se desvanece y empieza la dificultad. Los estudios psicológicos han permitido observar que los tímidos son percibidos como menos asertivos (es decir, más torpes para hablar, incluso callando sus necesidades) y menos amigables que los no tímidos. Ante esta evidente desventaja social los tímidos optan por una combinación de vergüenza y desgana que se aprecia en una menor expresividad verbal y no verbal, y en no mostrar tanto interés hacia los demás. En otras palabras, ante la desventaja social el tímido se desconecta.

Yo defino también a la timidez como un sistema de defensa extremadamente robusto, que es tan fuerte que no permite que otros entren en el espacio personal, y cuando lo permite los otros tienen que pasar una serie de pruebas que no todos están dispuestos a pasar, como tomar la iniciativa para llamar, visitar, invitar, dialogar. Tiene que ser un tímido (o una tímida) que se vea muy atractiva o muy interesante para que la gente haga ese trabajo.

La vergüenza se relaciona también con la timidez, pues el tímido se siente intrínsecamente imperfecto, inadecuado, feo (así sea la mujer más bella o un hombre atractivo), desagradable como persona. Lo peor de todo es que la causa del mal es él mismo, la identidad personal es pobre y el juicio por ende es implacable. Una equivocación es imperdonable para el tímido, y su recuerdo no se olvida, un rechazo por parte de una mujer, una relación donde le fueron infiel, donde no lo valoraron, eso hace que su argumento se valide una y otra vez, su timidez se ve nuevamente justificada y su temor a hacer lo mismo no le permite desprenderse de su pasado.

Y acá hay una precisión necesaria: timidez no es equivalente a introversión. Un introvertido es callado y solitario porque así lo ha escogido y se siente bien al estar así. El introvertido es callado, pero no necesariamente es tímido. Los tímidos temen los encuentros, el introvertido no los desea. Si un tímido y un introvertido están solos en una fiesta será porque el introvertido lo ha elegido, y porque el tímido no se atreve al contacto. Los introvertidos son de pocas palabras, pero pueden defender muy bien sus intereses, y no tienen ningún problema al expresar sus opiniones, incluso en la seducción se dejan ver como interesantes mundos por descubrir, no como el tímido, que es un inseguro mundo que no interesa mucho descubrir. Por último al introvertido le importa un carajo lo que piensen de él, al tímido lo corroe por dentro la desaprobación.

Por último en este post dedicaré un momento a diagnosticar tres niveles de timidez. El primer nivel se caracteriza por una timidez más o menos llevadera, son personas que prefieren la privacidad y la soledad, prefieren un buen libro o un buen paisaje a la compañía de las personas, parecen introvertidos. Su timidez es más llevadera, aunque igual no entablan conversaciones fácilmente, o no se atreven a sacar a una mujer a la pista de baile.

En el nivel intermedio se sitúa la gran mayoría de tímidos, que se ponen rojos con cualquier cosa y se sienten incómodos en la mayor parte de las situaciones de interacción. Llega a convertirse en ansiedad y alcanza un grado de gran limitación de su vida social. Suelen tener una baja confianza en ellas mismas y carecen de las habilidades sociales elementales. Pueden ser muy inteligentes pero les resulta difícil contestar con amabilidad y naturalidad a un comentario convencional.

En el tercer nivel se encuentran los casos más crónicos, aquellos para los que la timidez es una patología. La edad agudiza los síntomas y se van alejando cada vez más y más de las personas, son apáticos, antisociales, incluso viven en encierros voluntarios en su propia casa, en el trabajo no se relacionan con nadie, tienen tendencias a depresiones mayores e incluso suicidas.

¿Qué ocurre en el cuerpo del tímido? Se pone rojo con facilidad, el corazón le late rápido, le sudan las manos y la frente, se le hacen nudos en la garganta, tiembla, puede sentir mareos, tiene sensaciones constantes de estar perdido, de no tener el control.

¿Qué piensa el tímido? Piensa negativamente sobre sí mismo, tiene miedo a ser juzgado negativamente, vive excesivamente preocupado, le da vueltas obsesivamente al mismo tema, incluso si el tema son mujeres se encapricha fácilmente, y no se la puede sacar de la cabeza, siente culpa, tiene la autoestima debilitada, presenta dificultad para tomar decisiones, se confunde fácilmente y se bloquea.

¿Cómo se comporta el tímido? Con inhibición, pasividad, evitación de las situaciones temidas, voz débil, tics, movimientos rápidos de las manos, discurso entrecortado.

De hecho Yo soy un tímido rehabilitado, y te puedo decir que es posible salir de esa cárcel de uno mismo. En el siguiente post te contaré algo sobre el origen de la timidez, o por qué se da este fenómeno, así mismo profundizaré en sus creencias, por último haré un post con ejercicios prácticos para empezar tu proceso de salida hacia pedir lo que realmente deseas y obtenerlo sin excusas ni aplazamientos. También te contaré cómo aproximarte a mujeres tímidas.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

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P.D. El segundo conversatorio se acerca, el próximo miércoles 8 de octubre, para más detalles en este link.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Video ejemplo de equivalencias complejas


Estoy preparando una serie muy interesante sobre la timidez. La idea que tengo es que es neceario atacar ciertos caracteres estructurales que están impidiendo a los lectores de este blog llegar a su máximo potencial y caminar hacia la mejor versión de sí mismos. Por ese motivo estoy escribiendo una serie sobre la timidez que busca dar herramientas para salir de ese bucle de timidez-soledad-frustración-miedo-vergüenza-timidez.

Mientras termino de escribir la primera parte de esta serie quiero dejarlos hoy con un video que para mí representa un claro ejemplo de equivalencias complejas y de metáforas. Es un comercial hecho para España, de la marca de tónica Schwepees, que cuenta con la participación del británico Hugh Laurie interpretando su famosa caracterización de Dr. House (o House M.D). Y lo que quiero que vean en el video es el uso de las metáforas por parte de la marca:

En otro post había hablado de la marca registrada del seductor, y lo que mostraba era que un seductor era una marca que debía mostrar ciertos atributos de valor, si no lo recuerdas acá está. Ahora bien, el video que te muestro ahora ilustra muy bien ese punto, cómo una marca a través de un popular personaje se atribuye rasgos.

La marca en este video desea convertirse en una bebida que proyecte cuatro rasgos o atributos: verdad, inteligencia, originalidad y misterio. Atributos que tú mismo puedes proyectar, y lo verdaderamente interesante del vídeo es que muestra esos atributos a través de metáforas: la verdad a través de la transparencia de una botella, la inteligencia a través de la agudeza de la mirada y las burbujas de la tónica, la originalidad a través de ponerle limón, y el misterio a través del sabor de la bebida. Una excelente manera de ilustrar como se puede contar una metáfora sobre lo que sea y así dar a conocer los atributos personales que debemos mostrar a los demás, así como también es un excelente ejemplo de una actitud de confianza y seguridad en la manera en que lo expresa y los gestos. Y una manera muy sutil e impactante de comunicar rasgos poderosos.

Y la frase del final es para enmarcar y no olvidar.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

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PD. El segundo conversatorio sobre PNL y seducción lo he reprogramado para al 8 de Octubre, mañana publicaré la invitación para que conozcan los temas y lo que aprenderemos.

Actualización: Acá está la invitación para el conversatorio del 8 de Octubre.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Liberándote de prejuicios sobre el sexo


Hoy voy a hablar de sexo. Y la verdad es que no tengo material como para hablar de un solo tema, la verdad tengo muchas ideas, y muchos tópicos que pienso abordar en este post, espero que no se vea demasiado desordenado, el hilo conductor es el sexo, y más específicamente la pregunta, ¿Qué hacemos para quitarnos ciertos mitos de la cabeza en lo que a sexo se refiere? Ciertos mitos que involucran lo que las mujeres quieren, lo que no quieren y lo que podemos ofrecer.

Quiero comenzar diciendo que una de las cosas más atrayentes para una mujer es un hombre que hable abiertamente de sexo, de su sexualidad, y que se muestre abiertamente sexual. Cuando no haces esto las mujeres te ubican en un incómodo cajón asexual, donde están los ángeles, santos de su devoción, Yoda y Winnie the Pooh. Muchos hombres son así, no es una cosa escasa, de hecho la gran mayoría son bastante conservadores en cuando a vocabulario se trata, incluso los he visto escandalizarse cuando escuchan a mujeres hablar sin tapujos de cosas sexuales, de hecho a veces las mujeres los abochornan intencionalmente para reírse un poco de ellos cuando se ponen rojos o bajan la mirada.

Juegos tontos donde los más buenos son los que caen, como siempre. Y es que para algunos ser hombres se les complicó un poco: tienen un montón de hormonas que les gritan sexo por doquier, sin embargo temen pasar por pervertidos si expresan su deseo sexual de frente a una mujer, así que reprimen su deseo, lo cual hace que se vuelvan más torpes, más neuróticos, más llenos de pequeñas mañas, lo cual a la postre es el mayor obstáculo para conseguir mujeres y tener sexo. Cuanto más lo desean más se les escapa.

Viendo estas ciudades pienso que el deseo está más preso que nunca, la cultura e influjo religioso de nuestros países ha marcado un inclemente conservadurismo que se ha llevado por delante tanto el deseo masculino, como el deseo femenino, y vivimos literalmente una doble vida: ocultando el deseo y sacándolo, a escondidas, con quien podemos.

Los miedos masculinos: Ufff, son muchos y muy variados. Voy a decir un par que hasta ahora se me vienen a la cabeza, y que han hecho daño hasta más no poder.

1. Las mujeres son ángeles caídos del cielo que piensan primero en romance y luego en sexo. Muchos hombres piensan que las mujeres son entes abstractos, ideales, que están más allá del bien y del mal y que privilegian lo romántico, lo emocional, por encima del sexo. Pues eso es cierto… en parte. Si bien las mujeres son más emocionales, cuidan más los vínculos y les gusta el romance, también adoran el sexo. Incluso si sabes cómo hacerlo, podrás tocar (literal y metafóricamente) su centro sexual, hacerlas que entren en contacto con ese ser hedonista y sexual que busca placer a cantidades ilimitadas. El asunto es: ¿hasta qué punto estás dispuesto a romper los límites? Por ejemplo, buscar intencionalmente una conversación sexual, a no disimular una mirada a su escote, a su trasero. ¿Qué importa? A las mujeres les gusta, y si no eres ordinario, sino que combinar la sutileza con ser evidente lograrás llamar su atención en un nivel sexual. Las mujeres creen que si piden una relación solamente sexual, sin compromisos, nosotros las catalogaremos como mujeres fáciles, y no siempre es así, yo he encontrado a muchas mujeres que piensan que por estar solas eso no significa que dejen sus hormonas y sus fantasías de lado, incluso muchas de ellas desean encontrar un hombre sin prejuicios con el cual puedan divertir el cuerpo mientras llega el “amor verdadero”. ¿Cómo puedes abrir esa compuerta? Con una charla sobre el tema, por ejemplo. Y sobre todo, quitando de tu mente ese prejuicio que dice que las mujeres se van a escandalizar con el tema sexual, que lo van a evitar, y que vas a quedar como un necesitado si lo abordas.

2. Las mujeres son máquinas sexuales, que han experimentado y que son demasiado exigentes. Este es otro complejo masculino, sobre todo de los principiantes, aquellos hombres con escasa o nula experiencia sexual. La creencia es esta: las mujeres son excelentes en la cama, y unas totales demandantes que me harán sentir ridículo e inútil si no colmo sus altos estándares de rendimiento sexual. Pues bien, te diré algo, más allá de toda la basura de las revistas Cosmopolitan, Vanidades y los artículos de sexo sobre el multi orgasmo femenino y lo “difícil” que es para ellas llegar al orgasmo, la vida real es muy, pero muy diferente.

En primer lugar, una cosa es lo que la gente dice, cree o presume. Y todos, de la cama para afuera presumimos de ser verdaderos dioses de sexo (eso me trae a la mente a cierto personaje que me decía que las mujeres, en general de 19 años, le decían que era un “Dios” en la cama, yo me reía y se me ocurría “vaya, pero esas mujeres no deben tener mucha experiencia la verdad). El punto es, las mujeres hablan de grandes hazañas, los hombres de osadías inmensas dignas de Hércules o del mismísimo Eros. Pero cuando uno va al punto, a la cama, levanta las cobijas y se queda en las sábanas la realidad puede ser muy, pero muy diferente, por no decir decepcionante.

Todos mienten…

Todos mentimos…

Recuerdo a una mujer, hermosa, con senos operados, rubia y con ojos verdes, todo un deleite para la vista, que hablaba sin parar de sus habilidades sexuales, sin embargo al momento del sexo, totalmente inmóvil, carente de imaginación, plana, sistemática, aburrida. Era una típica histriónica, de esas mujeres que se divierten levantando el deseo sexual masculino, poniéndose en el lugar de sus fantasías, mujeres seductoras, desinhibidas, de esas que se exhiben en las discotecas. Y al final una estafa de las grandes. Y me dirás ¿pero es sólo un caso? Créeme, en lo personal, he padecido esa paradoja, grandes expectativas y final decepcionante, y como terapeuta he atendido muchísimos casos así, mujeres come hombres por fuera, y en las sábanas, frígidas, con disfunciones sexuales, planas, petrificadas, desabridas.

No todo es como parece.

De hecho, y aunque les suene a herejía y sus ojos no lo soporten y tengan que volverlo a leer. Las mujeres que no son tan hermosas, esas mujeres normalitas, con un poco de imperfección, que no tienen la cintura perfecta, y algunos kilitos encima, son mejores amantes que las modelos.

Ya puedes refregar tus ojos y volver al post. El punto es, los hombres viven muertos del miedo por el juicio femenino, y las visualizan como verdaderas amazonas que están a punto de reírse de tu inexperiencia o de tu entrepierna. Las mujeres distan mucho de ese imaginario, en general, tienen los mismos “complejos” que tú, temen quitarse la ropa por esos kilos de encima, por ese par de estrias en su trasero, también temen que las juzgues, también temen que las critiques. Es lo mismo, lo que pasa es que no lo sabemos. Cuando se tienen que quitar el Wonder Bra, cuando el sudor de la pasión hace que se les caiga el maquillaje, cuando el pantalón deja afuera deja ver unos muslos no muy tonificados, créeme que sufren, y por eso te dicen cosas como “mejor con la luz apagada bebé”.

Algunas mujeres me han dicho “yo quisiera estar rebuena”, y yo simplemente les digo “si estuvieras “rebuena” serías una estafa mayúscula”. La mayoría de las veces se quedan pensando en qué fue lo les quise decir.

El caso es que quítate esos miedos de encima, esos miedos que no te permiten enfrentarte a la sexualidad con libertad y con confianza.

Otra situación, las fantasías femeninas nos dicen mucho más de ellas que lo podemos ver a simple vista. ¿Sabías que una de las fantasías más frecuentes es la de tener sexo con un extraño? Ahora bien, ¿qué pasaría si ese extraño eres tú? Pero un momento, ahora me acuerdo que tú crees que las mujeres son criaturas celestiales sin deseos. Lástima, ese extraño no serás tú… pero seguramente seré yo…

Repasemos un poco las fantasías femeninas más populares y adentrémonos dentro de un concepto que quiero mostrarles para que de una vez por todas dejen los miedos, la timidez y los prejuicios. El concepto es equivalencia compleja, y nos indica que una cosa quiere decir otra cosa. Me explicaré: cuando una mujer dice que quiere un hombre musculoso, no implica que eso signifique sólo eso, implica que dentro de su mente la palabra “músculos” equivale complejamente a “protección”, en últimas lo que ella desea es protección. Si eres capaz de dársela, no necesitas ser uno de los protagonistas de la película 300 para que ella te vea como su protector. Si encontramos la equivalencia compleja podemos acercarnos a lo que ellas verdaderamente desean y a lo que tú les vas a ofrecer.

1. Dominación: Es la fantasía en la cual ella desea ser violentada al tener sexo. Su equivalencia compleja es: toma la iniciativa y no seas demasiado poeta a la hora del sexo. Eso incluye usar lenguaje fuerte, no “pedir el favor” de cosas, mover, quitar y poner sin decir nada, sólo haciendo. He escuchado a muchas mujeres decir “no soporto que sea tan tierno cuando estamos haciendo el amor, quisiera gritarle que se porte como un hombre”. ¿Interesante no? La ternura guárdala para el día de los enamorados.

1b. Dominar: Ellas quieren tomar la iniciativa y tener la fantasía de poder en la intimidad. Equivalencia compleja, pues el hecho en que las mujeres quieren también hacer, quieren devorarnos, sin que por ello pensemos que son fáciles o recorridas.

2. Sexo con un extraño: La equivalencia es que no necesitas conocerla desde hace 5 años para tener sexo con ella. Puedes haberla visto ese mismo día y tener intimidad. A las mujeres les excita tener la posibilidad de estar con alguien que no las conoce, que por ende no las puede juzgar y que no les va a exigir nada después.

3. Sexo en público: Es decir, puedes hablarle sexualmente al oído mientras están en un restaurante, una reunión, un asado o lo que sea. Incluso puedes subir la temperatura en el automóvil, en la casa de los amigos, llevarla a un baño, etc. Mi frase es: “si temes el rechazo, serás rechazado.” El miedo se huele a kilómetros.

4. Sexo con otra mujer: Aunque pueda parecer demasiado increíble, pues es una de las fantasías más populares, algunas por simple curiosidad desean experimentar el placer que puede darles otra mujer, así como el placer que ellas pueden dar. Esa fantasía puede o no involucrar a un hombre, y cuando está muchas veces tiene que ser observador, saciando así también la fantasía exhibicionista femenina. Yo digo algo, con las palabras adecuadas, el momento adecuado, el grado de inhibición suficiente, la atmósfera precisa, todo puede pasar. Absolutamente todo, incluso para sorpresa de ellas, para que al otro día sientan que no eran ellas y les pase un escalofrío de vergüenza al pensar en lo que pasó. Para ese entonces tu ya no estarás allí.

5. Juego de rol: Implica que quisieran jugar a ser otras mujeres que no son, una prostituta, una stripper, una policía, cosas por el estilo. La equivalencia compleja de esto es la creatividad, y la capacidad que puedes tener para que ella se sienta libre, entre más libre sea más y mejores orgasmos va a tener, a más cosas se va a arriesgar, más va a aceptar su cuerpo, etc, etc. La timidez es el principal enemigo de la intimidad. En esta categoría se encuentran la fantasía de la maestra que toma a un hombre inexperto y lo “corrompe”, le enseña y lo convierte en su amante ideal. Fantasía más que precisa para aquellos hombres vírgenes o con falta de experiencia, que creen que serán rechazados por eso. Mi creencia en estos casos es: conviértete en su fantasía. Muchas veces he escuchado a las mujeres decir “lástima que sea tan tímido, porque yo le enseñaría lo que es vida con mucho gusto”. Pues bien, analiza esto y deja de acomplejarte, empieza de una vez y satisface la fantasía que muchas tienen de ser maestras. Déjate enseñar. Peor que inexperto, es tímido e inexperto, y peor que ello es tímido, inexperto y sin un poco de valentía para querer cambiar su situación. ¿Por qué crees que hay tantas mujeres que se involucran con hombres mucho más jóvenes que ellas?

Mi reflexión final es esta: si tú eres capaz de quitarte los límites, si eres capaz de abrir la mente, dejar los prejuicios, no esconder el tema sexual, hablar claramente de lo que deseas en frente de un grupo de mujeres, enfrente de la mujer que te gusta, entonces podrás tener lo que quieres. Accede a un estado de deseo que cree que es posible encontrar satisfacción y plenitud, búscalo con la seguridad de que en las sábanas somos mucho más humanos y menos perfectos de lo que pretendemos. Esa seguridad te hará saber que los complejos y tabúes están para romperse, y que puedes incluso liberar el deseo femenino de esas cárceles mentales, de prejuicios, normas y reglas en los cuáles han caído. Carga a tu mundo de sexualidad y muéstralo sin esconderlo, verás como las mujeres encontrarán en ti a ese liberador que puede hacerlas sentir placer, ese placer que solo está en sus fantasías.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

jueves, 18 de septiembre de 2008

Revelando el pasado


Hoy quiero hablar de un tema que algunos me han solicitado vía mail, y es relacionado a cómo contar nuestras historias ante una mujer que acabamos de conocer y que nos gusta. El punto es que muchos hemos acabado de terminar una relación, algunos han estado solos por un buen tiempo, otros vienen de una época con muchas relaciones pero no formales, y llega el momento en que empiezan a aparecer mujeres muy interesantes en el panorama, y te enfrentas a largas conversaciones donde la cosa se pone un poco más íntima y personal, empiezan a hablar de las historias de cada uno, de su pasado, de antiguas parejas y cosas por el estilo.

Generalmente cuando la conversación llega a esos niveles para mí es un indicador claro que de algo se está cocinando, y piénsalo bien, uno no quiere escuchar mucho la historia pasada de alguien si en verdad esa persona no nos interesa, a menos que seas uno de esos consagrados buenos amigos que hay en el mundo dispuestos a escucharle la vida a gente sin más ni más, pero estoy seguro que no lo eres, y si lo eres un poco lo estás cambiando.

Todos tenemos un pasado, más o menos complicado, más o menos simple. Algunos tienen todo un pasado para enorgullecerse, lleno de triunfos y de logros, sin embargo también tenemos algunas partes de las cuales no quisiéramos ni hablar, que quisiéramos cambiar si pudiéramos, incluso nos pueden producir cierta vergüenza, culpa o incluso una profunda decepción de nosotros mismos.

El pasado, malo, bueno, regular, nos hizo lo que somos, las personas que conocimos, mal que bien, también nos han ayudado o entorpecido ser lo que ahora somos. Somos la consecuencia de nuestro pasado, de nuestras elecciones de pareja más o menos acertadas, las torpezas cometidas que nos han alejado de mujeres valiosas, la timidez que nos ha obstaculizado creer que sí podemos acercarnos a aquella mujer que nos gusta y nos ha costado largas temporadas de soledad.

Hay una historia que hoy quiero compartir con ustedes, es una historia verídica que tiene como protagonistas a Fidel Castro y a Ernesto el Che Guevara. La historia es sobre cómo uno debe aprender a ser prudente y uno no está obligado por nadie a contar todo, y menos empezando una relación. Para explicar mejor mi punto utilizaré la historia:

Cuando el Che Guevara era ministro de economía en la Cuba de los años 60 comandada por Fidel Castro, tuvo que viajar a Rusia, y allí el Che, muy sinceramente se despachó diciendo a los rusos todo lo que habían dejado de hacer por Rusia, la gran cantidad de cosas que habían descuidado, el asunto es que al presidente ruso, Nikita Kruchev no le gustó nada la sarta de quejas y reclamos del Che, quién sin duda se pasó de la raya en sinceridad. Nikita se quejó inmediatamente con Fidel Castro. Aunque el Che sin duda actuó correctamente, su cálculo político fue pésimo y cayó en la imprudencia.

Cuando Che llegó a Cuba, Fidel lo llamó y la conversación fue algo así:

Fidel: Che, tú no le dices todo a tu esposa, tú no le dices todo a tus hijos, tú no le dices a tus amigos todo, tú no me dices todo a mí, tú no le dices a tus aliados todo…

Che: Cuando importa lo dices, Fidel!!!

Fidel: Che, cuando importa NO lo dices.

He aquí una cosa importante: uno no está obligado a contar todo de su vida a nadie, uno no le dice todo a la novia, la futura novia, al mejor amigo, a la mejor amiga. Hay claros – oscuros que es mejor dejar para uno, para su intimidad, y a veces las personas se merecen algo mejor que la verdad. Muchas relaciones se perjudican por esa tendencia a contarlo todo, hay cosas que nunca deberían saberse, por la sencilla razón de que a veces la ignorancia es felicidad.

La idea es que tienes que ser selectivo con lo que cuentas, y con qué cosas piensas quedarte para ti solo. Si tienes dudas para saberlo, pues acá te doy algunas pistas.

1. Número de mujeres en el pasado: La pregunta que le hacen a uno es que con cuantas mujeres uno ha tenido sexo, y ellas presionan y presionan para buscar una respuesta. El punto problemático cuando te has acostado con un montón, sería bastante raro decirle, me he acostado con 24, o con 36, o con 19. Ahí una alarma se prende en ellas y les da miedo, que tengas una enfermedad o que ella sea algo poco serio para ti. Es complicado responder a esta pregunta. Si has dormido con muy pocas, ella pensará que no tienes mucha experiencia y que de pronto eres un poco inocente. Y aunque ella no lo reconozca ella estará pensando en si eres bueno para el sexo o no. En la cama ella podrá comprobarlo, si eres muy bueno, probablemente hayas estado con muchas maestras que te han enseñado. Si eres muy malo o regular, mmm… tienes un problema, ella debería ser tu maestra entonces, y tú un alumno muy dedicado y dar la talla pront, ¿ella querrá jugar ese juego? Quién sabe…

Evitar la pregunta no sirve de mucho en algunas mujeres bastante inquisitivas, tampoco darle largas o decir cosas como “¿por qué te interesa?”. Si puedes salte por la tangente diciéndole que “el número no debería importar, lo que te puedo decir es que he amado y he sido amado, y he sido muy apasionado con las mujeres que han pasado por tu vida”, o le puedes decir que “los caballeros no tenemos memoria”.

Si insiste entonces haz las matemáticas y yo te ayudaré con ese punto, mi regla es, si has estado con muchas, y ese número no se corresponde con el número de tus exnovias, sólo cuenta a tus exnovias o relaciones más o menos serias, no incluyas sexo casual ni nada de eso. La otra parte de la regla es la REGLA 4-7. Si el número de mujeres ha sido inferior a 4, entre ninguna (jejeje) y 3, redondea a 4; si el número ha sido igual o mayor a 10 (entre 10 y un montón), déjalo en 7.

A mí en lo personal me gusta el 7, es mi número de la suerte...

2. Relaciones pasadas: Muchas mujeres preguntan sobre noviazgos y relaciones afectivas del pasado, su idea es tratar de indagar qué clase de novio has sido, y también qué clase de novias has tenido. Mi recomendación es: no entres en muchos detalles. En las primeras fases de la relación hablar sobre relaciones del pasado puede ser realmente asfixiante, la verdad lo que se hace en eso es invocar fantasmas del pasado y despertar todo tipo de recuerdos positivos y negativos que uno no debería despertar. Cada relación es un nuevo comienzo y uno no debería hurgar mucho en el pasado, así mismo no mostrarlo mucho, si tu mujer es de la que se la pasa contándote historias de sus relaciones anteriores detenla en el acto y no lo permitas, si la cosa es demasiado obsesiva deberías pensártelo bien, algo no está funcionando en ella, una tuerca se está aflojando y eso no se pinta nada bien… Recuerdo a un amigo, César, que me contaba que su ex novia le decía cosas tan íntimas como el tamaño y color del miembro de su ex novio, yo me tomaba la cara a dos manos mientras lo escuchaba y pensaba “Aprecio a mi amigo, pero es un bastante estúpido al permitir esto.”

Sólo deberías saber y contar lo básico. Un resumen de 5 minutos de lo que pasó. Nada más. Contar pequeñas anécdotas muy de vez en cuando y si de verdad son muy importantes, si fuiste al concierto de Rolling Stones en Buenos Aires con ella, cuéntalo, pero porque la historia principal es la del concierto, no la de cómo te fue con ella. Y cuando cuentes tus historias no te involucres muy emocionalmente en ellas, no te veas demasiado conmovido, nostálgico y eso, ni herido por cosas, ni nada de eso (a menos que deliberadamente sepas que estás con una mujer del prototipo cuidadora y redentora, que buscará hombres heridos para sanar y ahí si está bien mostrar algunas… cicatrices)

Cuando ella te pregunte las razones por las que terminó la relación, no entres en muchos detalles, simplemente cuenta las generalidades de todo, redúcelo a unas cuantas palabras, aunque ella haya sido un desastre y lo peor, no entres a criticar mucho eso, ni a hablar en malos términos de ella, sé muy diplomático en ese sentido. Las mujeres huyen de los hombres resentidos. Así que di cosas como que estaban en direcciones contrarias, con puntos de vista diferentes, que se acabo el amor, y cosas así.

Igualmente, discutir los puntos buenos de relaciones anteriores puede ser algo molesto e inconveniente, pues puede generar celos y nuevamente volvemos al punto de revivir fantasmas, que ella se sienta celosa o que aún sientes cosas por alguna ex. Muchas mujeres, cuando eres bueno en la cama, te preguntarán si ellas también lo son, y si tenías buen sexo con tus ex novias, nunca respondas esta pregunta. Sólo di que estás viviendo el ahora, que aprendiste muchas cosas en tu pasado y que esa pregunta no te parece pertinente. Si insiste, de malas, tú no la contestarás. Además porque si eres bueno en la cama, ella pensará que antes también lo eras, y que si le dices que ella es el mejor sexo que ha tenido no te creerá necesariamente. Sobre detalles sexuales guarda eso para tus amigos, no para tu pareja.

3. Pasado loco: Si en el pasado has sido una persona que ha tenido vicios o comportamiento díscolo, alcohol, desorden, drogas o algo así. Deberías contarlo en términos breves y generales, si ya has superado esa época y quieres sentar cabeza ella debería saber por tu propia boca quién has sido, y no por otra persona, eso sería fatal estando en una relación. No entres en muchos detalles, no te dejes encerrar por preguntas obsesivas, simplemente dile “fue una parte de mi pasado, y atrás está, eso debería bastarte”. Y punto. Si aún sigues en las mismas, pues ella debería saber a qué se debe atener contigo.

El punto es, si estás con una mujer demasiado buena e inocente y has sido bastante travieso, evita detalles, si la mujer también ha sido traviesa háblalos y hasta eso puede ayudar. El pasado es para irlo dejando atrás, mira siempre al presente, incluso puedes visualizarte en el futuro. Tienes que ser muy consciente del poder que tienen tus palabras sobre las otras personas, así que evita quedarte en el pasado y hacer sentir a la otra persona que está fuera de lugar. Lo que te propongo a través de este post es que cada nueva relación y cada persona que conoces es un nuevo comienzo, no hay razón por la cual debas dejarte acorralar por preguntas, habla de la vida, de tus proyectos, de tus metas, de cómo has crecido como persona, de las cosas importantes, pero evita aquellas cosas que te detienen, aquellas cosas que sólo tú sabes que son para ti y para alguien que te conozca de toda la vida.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

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PD. Quiero darles gracias a los asistentes del conversatorio, fue un gran éxito, hicimos muchos ejercicios, aprendimos bastante, para mí fue un honor conocerlos, hubo una valiente asistente que nos colaboró mucho. El 1 de octubre es el segundo conversatorio, donde seguiremos hablando de anclajes, aprenderemos a encadenar metáforas, y a cambiar creencias (por ejemplo cuando ella cree no estar lista, o cuando ella cree que necesita estar más tiempo sola, o cuando ella cree que siempre debe tener relaciones serias). Pronto publicaré la invitación y algunas fotos que tomamos en el evento.