lunes, 26 de julio de 2010

Los hombres castrados


“La naturaleza nos ha hecho a las mujeres absolutamente

incapaces de practicar el bien y las más hábiles urdidoras del mal.”

Eurípides, Medea


Últimamente he descubierto un fenómeno bastante interesante en el mundo masculino que es bastante preocupante: el miedo a las mujeres y al mundo femenino. He visto con asombro en mi sitio de trabajo, en la calle, con mis amigos, en todo lado hombres temerosos de las mujeres, que les tienen puro miedo y pánico a lo que ellas puedan decir, que creen que el mundo femenino es un algo totalmente diferente de ellos y que por ello hay que temerles, porque son demasiado seguras de sí mismas, porque tienen pretendientes a montón, porque reparan en la belleza física de nosotros los hombres, porque sus orgasmos son inalcanzables y simplemente nunca están satisfechas, que se burlan en secreto de los hombres por inútiles, que los regañan, que los hacen sentir mal, que los manipulan, que los engañan, que son infieles, que son mentirosas, etc.


Recuerdo a alguien tenerle tanto miedo a su jefe (que es una mujer) que decide nunca decirle que NO a nada para no desatar en ella la furia y que lo regañe. Y ese mismo hombre está muerto del miedo porque en su área la mayoría son mujeres que lo tienen amedrentado con su temperamento.

A eso me refiero cuando hablo de hombres castrados, que simbólicamente han perdido su masculinidad, su virilidad, y se han convertido en personas socialmente impotentes frente a las mujeres, que las consideran como seres peligrosos, vengativos, irascibles o simplemente inalcanzables, y que ceden de forma pusilánime a todas sus demandas, caprichos y que al comportarse así propician que estas mujeres les pierdan el respeto, abusen de ellos, se aprovechen de su posición (como jefa, esposa, novia, amiga) y los sometan, como una persona sometería a un perro. Eso crea un círculo vicioso de maltrato y una actitud perdedora, poco masculina en el hombre.

Y ojo, no estoy acá promoviendo comportamientos machistas, ni creo que el hombre debería estar por encima de la mujer. Simplemente este escrito busca que recuperes tu rol y que rescates un poco esa confianza, esa seguridad y ese respeto por ti mismo que debes tener y que todos los demás deben tener. Y me refiero a los casos específicos en los que los hombres están claramente en desventaja respecto a las mujeres de su entorno, bien sea porque las ponen en un pedestal por su belleza o por valor social o porque han sido amedrentados por mujeres caprichosas, demandantes, jefas abusivas o explosivas.

Es justamente el epígrafe de Medea, obra clásica de Eurípides, que encabeza este post el que ilustra lo que creen muchos hombres de la naturaleza femenina: una carga de belleza, exotismo, secreto, vanidad, maldad y manipulación. Revisando la literatura, la filosofía y la historia es posible rastrear desde antiguo el temor del hombre a la malignidad femenina. Recorre la imaginación humana como un fantasma y se plasma en todas las formas de arte. Revisando la psicología y el psicoanálisis encuentra uno las míticas diosas madre, de la que el resto de personales míticos femeninos proceden, encarnan misterios insondables. Su capacidad generadora de vida lleva implícita la muerte; su maternidad, en ocasiones puede llegar a tener una connotación dominante, avasalladora, siniestra. Todos al fin y al cabo venimos de una mujer, que es una encarnación simbólica de la madre naturaleza. Allí comenzó el miedo, nos dirá el psicoanálisis. Si bien la madre puede ser sabia, protectora y tierna, en ocasiones también parece inmensa, infinita, todo poderosa, agobiante. A los ojos del hombre la mujer siempre será amada y deseada y a la vez temida y odiada.

Aunque el miedo a las mujeres tenga algo de práctico y real sus bases son profundas, inconscientes, simbólicas en la mente de los hombres que se vuelven pusilánimes ante ellas, en la mente masculina que se deja castrar simbólicamente ante las mujeres que parecen apropiarse de su virilidad y tomar fuerza de ella. La mitología tiene relatos parecidos, es más, en un momento el hombre se siente superior a la naturaleza femenina y piensa en poder dominarla con su inteligencia, con su fuerza y se rebela, y no solo él, sino que trae consigo a dioses guerreros que se encargan de opacar a las diosas femeninas. Ellas, aunque aparentemente despojadas de su papel principal, siguieron plenas de sugestiones. Casi ocultas llevaban a cabo sus actos de manipulaciones. Adquieren en la mente inconsciente y simbólica del arte la forma de hechiceras, demonios súcubos, temidas brujas e incluso vampiresas. Ellas han impulsado el mundo desde hace tiempo, motivadas simultáneamente por sus caprichos y arrebatos despiadados, y actúan casi siempre movidas por intensas pasiones que las arrastran inevitablemente.

Las mujeres han dado cuerpo a lo incomprensible, por lo que le recuerdan constantemente al hombre que la naturaleza, la vida y el mundo no están bajo su control. Es por eso que jamás el hombre ha llegado a comprender plenamente a una mujer. Y siempre siente que hay algo en ella que no alcanza a prever ni descifrar, y a ese aspecto femenino le teme profundamente. Del mismo modo, a todo aquello que se le asemeja a ese comportamiento imprevisto, azaroso e instintivo, lo ha asociado a la mujer.

Este miedo tan antiguo llevó en épocas a que muchas mujeres fueran acusadas de brujas. En un principio, como herederas de las diosas, aparecen las hechiceras o sabias, que se transformarán eventualmente en brujas. También aparecerán en forma de súcubos, unos sugestivos demonios sexuales femeninos, antepasadas de las vampiresas, amantes de ultratumba, sedientas de sangre y de sexo. Todas ellas encarnan el antiguo miedo al incierto camino de la muerte, a la profanación de la sangre y a la impotencia sexual masculina. A las mujeres se les teme, por otra parte, porque atraviesan con facilidad el puente entre la vida y la muerte, porque pueden dar la vida. Pero sobre todo porque el poder que ejercen sobre la libido del hombre supera el control que éste tiene.

Y es tal el miedo que han despertado las mujeres en quienes solo esperan encontrar en ellas sumisión, fragilidad y delicadeza, que algunos llegaron a considerar que por su naturaleza la mujer estaba ligada a lo demoníaco y, de ese temor, surgió la imagen de la bruja. Dice Mario Praz en su obra “La muerte, la carne y el diablo”: “Siempre ha habido mujeres fatales en el mito y en la literatura porque mito y literatura no hacen más que reflejar fantásticamente aspectos de la vida real y la vida real ha ofrecido siempre ejemplos más o menos perfectos de femineidad prepotente y cruel.”

Hoy en día el miedo a femenino permanece, visto de formas concretas como el miedo a la esposa, a la mujer jefe, a la mujer bonita, etc. A los ojos masculinos la mujer siempre va a encarnar aquello que no se puede controlar ni comprender por completo. Sus comportamientos, intenciones, actitudes y sentimientos siempre escaparán a la estructura racional con la que el hombre pretende sentirse estable.

Ahora el temor masculino no se refiere al miedo inconsciente a perder el rumbo por enamorarse de una mujer, ahora tememos ser devorados en otros campos: el económico, el profesional, incluso el sexual por una mujer que acecha. La masculinidad histórica no ha podido reaccionar frente a una mujer que está reafirmando su independencia y pasa a ser la proveedora emocional y material de los hijos. El machismo, otra de las manifestaciones del miedo a la mujer, pierde su sustento y la idea del hombre proveedor sobre la cual se fundamentó la identidad y seguridad del hombre ha disminuido su fuerza. Incluso en las situaciones donde perdura el estereotipo de “la mujer de la casa”, destinada básicamente al cuidado de los niños y el hogar, dependiente e inactiva económicamente, o el de la mujer hermosa y frágil, dedicada exclusivamente el cuidado de su físico, el ocio o la sociabilidad, han ocurrido transformaciones sutiles, ocultas en los modelos tradicionales.

Si existen mujeres que ganan más económicamente que un hombre, o que tienen cargos de liderazgo superiores ¿cómo podemos entender nuestra masculinidad? ¿Cómo es posible seguir siendo alfa cuando estamos en una oficina con una mujer alfa?

Una de las consecuencias más interesantes que ha traído el miedo del hombre a la mujer es que, en muchos casos, la visión que tiene la mujer de sí misma la ha construido a partir del miedo que el hombre le ha tenido a ella. Pareciera incluso que la mujer llegara en ocasiones a temerse a sí misma. He escuchado de forma constante a mujeres decir que es mejor tener amigos hombres porque son más leales que las amigas mujeres, o escuchar que dicen que es mejor un enemigo hombre que una enemiga mujer, que es más traicionera, desleal y sin corazón.

Los movimientos feministas si bien abrieron un espacio de discusión en pro de la igualdad, en muchos casos derivaron en una competencia de géneros, que en el fondo, no satisfizo por completo a las mujeres. Es común oír que en la actualidad los hombres se sienten más amedrentados con las mujeres y que ellas, a su vez, sienten que pierden feminidad al tener que competir en entornos masculinos y pensar que tienen que ser varoniles para sobresalir. Para las mujeres el adquirir importantes cargos políticos, económicos o militares no resuelve las más profundas inquietudes femeninas, ni sus anhelos románticos.

Para nosotros los hombres, la liberación sexual ha sido un arma de doble filo, por un lado permite encontrar entornos sexuales de forma más abierta, trascender la barrera de la virginidad hasta el matrimonio y establecer más relaciones casuales lejanas al tabú. Así mismo, el hombre enfrenta el temor a la mujer promiscua, liberal, que vive su vida sexual de forma independiente, abierta y con exigencias altas de desempeño, esto ha generado hombres con miedo de la libertad sexual femenina y mujeres orgullosas de su libertad que se la restriegan en la cara a los hombres, diciéndoles “si quieres estar conmigo los estándares son muy altos, te voy a pedir mucho pero mucho placer.”

Dice Jean Delumeau en “El miedo en occidente”:

“En el inconsciente del hombre la mujer suscita una inquietud, no sólo porque ella es juez de su sexualidad, sino porque él la imagina insaciable, comparable al fuego que hay que alimentar sin cesar, devoradora como la mantis religiosa. La mujer le resulta ‘fatal’. Ella le impide ser él mismo, realzar su espiritualidad, encontrar el camino de su salvación. La mujer es acusada de ser un ‘placer funesto’, de haber introducido a la tierra el pecado. El hombre busca un responsable de haber perdido el paraíso terrestre y encuentra a la mujer.”

La pregunta de reflexión que quiero dejar con este escrito, es cómo es posible dar el paso del miedo a la mujer a la colaboración con ella. Cómo romper el lazo de dominación que muchas ya han establecido sobre los hombres. Cómo recuperar la masculinidad para recuperar el respeto perdido, mostrar confianza y recuperar la igualdad en las vidas de muchos hombres.

Creo que una primera respuesta está en revisar para nosotros que es ser hombre, varón, masculino, y qué es lo que en realidad es una mujer. Y a partir de allí revisar nuestros miedos, y cómo algunas los utilizan como mecanismo de poder y manipulación. Es importante saber que la idea no es discutir, o remontar la ventaja, es simplemente recuperar espacios de autonomía, de libertad, de capacidad de decir que NO, de hacer las cosas como consideramos que son correctas, de poder enfrentar una discusión si ella es fruto de tomar nuestras propias decisiones.

Un seductor no puede seducir a una mujer sobre la base del miedo que se les tiene porque son muy hermosas, o porque son demasiado libres e independientes, o porque se proveen a sí mismas. En el fondo ellas siguen teniendo las mismas necesidades afectivas, son las mismas niñas que jugaban a las muñecas y que quizá tienen sueños y metas, que tienen un centro emocional que puede ser estimulado si sabes cómo acercarte a él, pasando por encima de la superficie tosca que ha inventado para desconcertar a los hombres y a las demás mujeres. Como hombres debemos desarrollar ese mismo exterior lleno de seguridad, que obviamente debe corresponder a un interior idéntico, y dejar el miedo y reemplazarlo por seguridad. Quizá ese sea el camino por el cual muchos hombres pueden recuperar el respecto de las mujeres que los rodean.

Ahora estoy estudiando los arquetipos del miedo femenino en la mente histórica de los hombres. Espero pronto poderles compartir algunos de estos: las diosas, las brujas, las vampiresas, las hechiceras. Esto quizá nos ayude a exorcisar más de un demonio que tenemos presente en forma de mujer en nuestras mentes.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

jueves, 22 de julio de 2010

Estilos de personalidad: Introversión Vs. Extroversión


En estos días ando más psicológico que nunca, las razones son varias: la seducción no debería tomarse a la ligera, de hecho involucra seres humanos, comportamientos y creencias y, por otra parte, la terapia y el coaching cada vez me convencen más que el tema que tratamos necesita un trabajo especializado, y una cercanía única a las personas que buscan este servicio, porque están involucrados deseos y emociones muy profundas.

Hoy deseo seguir un poco con la línea del escrito anterior, en la cual trabajé ciertos rasgos patológicos de la timidez y la introversión. Hoy deseo abordar este punto a partir la teoría de la motivación respondiendo una pregunta fundamental: ¿por qué existen diferentes grados de energía, excitación y búsqueda de experiencias placenteras en las personas? La pregunta de fondo es ¿por qué existen caracteres introvertidos y extrovertidos? ¿Por qué algunas personas parecieran tener combustible y energía inagotables? ¿Por qué algunos tienen fuerza para seguir a pesar de las dificultades? ¿Por qué otros se desaniman a la primera? Las aplicaciones a la seducción y al desarrollo personal son constantes y espero que puedan encontrar algunas preguntas y reflexiones interesantes.

Mi creencia es esta: si te conoces a ti mismo profundamente lograrás grandes cambios en la forma en que haces las cosas y en tus propias creencias.

Algunas personas prefieren las situaciones emocionantes, mientras que a otras les gustan las menos excitantes, y otros individuos perciben y desean una gran cantidad de control sobre lo que ocurre, mientras que otros dejan que las cosas ocurran, algunos tienen más iniciativa y siempre andan con un plan en la cabeza y moviéndose para un lado para el otro, mientras que algunos les cuesta tomar iniciativa, son poco emprendedores y poco amigos de los retos, prefieren la rutina, la calma, el silencio y la soledad. Algunos son controladores y están pendientes de los detalles más pequeños, otros simplemente dejan que las cosas pasen. La respuesta a estas diferencias individuales se encuentra en teorías de la motivación que explican por qué existen personas extrovertidas, introvertidas, controladoras, buscadoras de sensaciones.

Para iniciar es importante introducir un concepto clave: La excitación, la cual consiste en una serie de procesos cerebrales y de conducta que dirigen el estado de alerta, el insomnio y la activación. Tenemos dos posibilidades: estar sobre excitados y ansiosos (por ejemplo, cuando estás apunto de llamar a una mujer o cuando vas a encontrarte con ella por primera vez para una cena); o estar sub excitados e indiferente (por ejemplo lo que sientes hacia una clase aburrida o un programa de televisión sin sentido).

Estas diferencias marcan contrastes en el rendimiento, no es lo mismo rendir bajo un estado de aburrimiento que bajo un estado de sobre excitación no puedes llevar una buena conversación cuando estás en el cumpleaños de tus abuelos y no quieres estar allí que cuando estás en una fiesta y te encantan las personas con la que estás. Son dos extremos aburrimiento por un lado y ansiedad por el otro. El exceso de ambas resulta ser perjudicial para el rendimiento, bajo aburrimiento te cuesta hacer las cosas, bajo ansiedad te vuelves torpe y se te nota.

Un nivel moderado de excitación coincide con la experiencia de placer. La poca estimulación conduce al aburrimiento y la impaciencia, los minutos se hacen eternos; la alta excitación genera tensión y estrés. El aburrimiento y el estrés producen aversión y buscamos evitarlas. Cuando alguien está sub excitado (aburrido) busca experiencias novedosas y emocionantes. Cuando una persona está sobre excitada evita emociones mayores pues conducen a la ansiedad y busca emociones tranquilas: vacaciones, lectura, caminar, etc. Los ambientes demasiado cargados de estímulos causan estrés y molestia, hiperactividad, irritabilidad, ansiedad, pérdida de concentración y claridad.

Los seres humanos diferimos en un nivel genético diferente de excitación y en la capacidad que tenemos para reaccionar a estímulos ambientales intensos. Los extrovertidos, los buscadores de sensación y los individuos con afecto intenso posees modos diferentes de regulación de sus emociones. Un medio para aumentar la excitación es buscar una experiencia sensorial estimulante. Por ejemplo, los buscadores de sensación tienden a buscar las drogas, el alcohol, el sexo y las actividades inusuales. Un segundo medio consiste en tener una conducta estimulante, por ejemplo un extrovertido buscará socializar con amigos, aceptar desafíos, ir a fiestas. La preferencia por la música tranquila, las vacaciones en soledad y la reacción tranquila son estrategias de disminución de la excitación (usadas por personas de tipo introvertido).

1-. Extroversión: Los psicólogos concuerdan en afirmar que el rasgo introversión-extroversión es hereditario, lo cual significa que las diferencias en los genes son los responsables principales (no los únicos) de las tendencias introvertidas y extrovertidas. Los extrovertidos tienden a ser impulsivos y sociables, en contraste con los introvertidos que son más discretos, callados y solitarios. Los extrovertidos se comportan para aumentar la estimulación externa (mediante la búsqueda de sensaciones estimulantes), en tanto que los introvertidos se comportan para disminuir la estimulación externa, mediante evitación de estímulos (por ejemplo, huyendo de la posibilidad de una fiesta ruidosa).

Puesto que los introvertidos prefieren niveles inferiores de estimulación externa, toleran la monotonía relativamente bien y, por ende, suelen superar en rendimiento a los extrovertidos en tareas que requieren atención. Los extrovertidos muestran una mayor inteligencia social, pues son más capaces de relacionarse con las personas y anticipar sus respuestas sociales. Los extrovertidos también son, por lo general, más felices porque expresan más afecto positivo y estados de ánimo cotidianos más placenteros que los introvertidos. Las personas extrovertidas son más alegres porque es más probable que 1) Se involucren en una interacción social frecuente y 2) Tengan un estilo de vida más activo que se centren en sucesos que propicien un afecto positivo, como citas, fiestas, juegos, etc.

Al igual que la extroversión, la búsqueda de sensación se basa en la habilidad para excitar. Un buscador de gran sensación prefiere un continuo suministro externo de estimulación cerebral, se aburre con la rutina y de manera continua está en búsqueda de formas para aumentar la excitación a través de experiencias excitantes. Un buscador de baja sensación prefiere menos estimulación cerebral y tolera la rutina relativamente bien.

2-. La búsqueda de sensación: La búsqueda de sensación es un rasgo definido como la búsqueda de variedad, novedad, complejidad y sensaciones y experiencias intensas, así como la disposición a tomar riesgos físicos, sociales, legales y financieros en la búsqueda de tales experiencias, por ejemplo, pueden manejar rápido después de beber alcohol, estar en peligro de ser despedido al ir a una fiesta un día antes de trabajar.

Los buscadores de sensación tienen un conjunto de rasgos:

*La experiencia excitante y búsqueda de aventuras: Es el deseo de correr riesgos físicos. Incluye actividades en el exterior que no son competitivas y que involucran peligro, desafío personal y riesgo, como volar, saltar en paracaídas, bucear, conducir a gran velocidad y escalar montañas.

*La búsqueda de experiencia: es el deseo de experimentar nuevas situaciones mediante la mente y los sentidos. El arte, la música, los viajes y ciertos tipos de drogas expresan la persecución de experiencias a través de los sentidos, así mismo un estilo de vida espontáneo y no conformista, sobre todo con gente inusual, tipifica la búsqueda de experiencia a través de la mente.

*La desinhibición: Es un deseo por desinhibirse uno mismo en situaciones sociales en la búsqueda de placer. El uso del alcohol como medio de desinhibición y la participación en apuestas, variedad sexual y fiestas salvajes caracterizan la desinhibición.

*Susceptibilidad al aburrimiento: Es una aversión a cualquier tipo de rutina: monotonía en el trabajo, repetición de experiencia o tratar con gente aburrida. Cuando las circunstancias son invariables, la persona susceptible al aburrimiento se vuelve apática e indolente.

La búsqueda de sensación y la extroversión se correlacionan sólo de manera muy débil. Aunque ambos rasgos tienen sus raíces en la búsqueda de ambientes estimulantes, existen diferencias. Los extrovertidos disfrutan la sociabilidad y, por ende, la compañía de mucha gente, pero los buscadores de sensación están más interesados en el valor estimulante que otra persona ofrece. Más que en la sociabilidad, el buscador de sensación está interesado en la búsqueda de nuevas experiencias, la toma de riesgos y las actividades inusuales.

En comparación con los evasores de sensación, los buscadores de sensación manifiestan una mayor frecuencia y variedad (número de compañeros) en la actividad sexual. Los buscadores de sensación expresan una escasa relación y una ligera influencia emocional son requisitos necesarios para participar en relaciones sexuales, a diferencia de los evasores de la sensación. Las drogas también pueden proporcionar los medios para una rápida elevación de la excitación. Los buscadores de sensación piensan que las sensaciones y experiencias valen la pena aunque tengan que tomar riesgos fuertes.

3. La intensidad del afecto: Se define en términos de la fuerza con la que los individuos a menudo experimentan sus emociones. Los individuos con afecto intenso experimentan sus emociones con mucha fuerza y muestran reactividad y variabilidad emocional a través de una gran cantidad de situaciones que provocan emoción. Los individuos con afecto estable experimentan sus emociones sólo en forma ligera y únicamente exhiben fluctuaciones menores en sus reacciones emocionales de un momento a otro, o de un día al siguiente.

El estado de ánimo diario del individuo con afecto intenso aumenta y disminuye de modo sustancial, mientras que el estado de ánimo del individuo de afecto estable permanece de forma continua alrededor del estado de ánimo neutro. Las personas con afecto intenso reaccionan en forma más positiva a acontecimientos buenos y reaccionan de modo más negativo a los sucesos malos, sus emociones son más fuertes y se ubican en extremos, mientras que las personas con afecto estable son más moderadas en sus reacciones.

4. Control percibido: Las creencias de control percibido visualizan el grado de esfuerzo y compromiso que está dispuesta a ejercer una persona. Cuando una persona con control percibido más o menos alto enfrenta una situación estructurada de manera razonable, busca y selecciona tareas en cierto grado retadoras, establece metas elevadas y genera planes complejos para triunfar y para cuando el progreso es lento. Una persona con alto control percibido tiene iniciativa, ejerce esfuerzo, enfoca la concentración y persiste ante la dificultad, tiene en mente planes y estrategias, mantiene estados emocionales positivos, vigila las estrategias para resolver problemas y genera y da seguimiento a la retroalimentación para mejorar su desempeño. Este esfuerzo y compromiso lleva a que las personas tengan un rendimiento superior y un control sobre los resultados esperados y no esperados.

Cuando una persona con control percibido bajo enfrenta un reto lo hace en forma más emocional que planificada, selecciona tareas sencillas, establece metas bajas y vagas y genera planes simples con pocos recursos. Si las cosas le salen más se desenfoca, se desconcentra, su confianza disminuye más, se vuelve pasivo, pierde el ánimo, tiene mayor tendencia al pesimismo, renuncia constantemente a sus metas y se vuelve más conformista.

El control percibido es una creencia sobre si mismo (puedo o no puedo hacer las cosas, puedo con facilidad, puedo con dificultad), sobre las metas (son difíciles, fáciles, imposibles, posibles, retadoras, estresantes) y sobre el contexto (no hay como hacer eso, nadie lo ha hecho, es una locura). Estas creencias pueden reafirmarse, o pueden cambiarse y desafiarse.

La reflexión final: es necesario el autoconocimiento y el conocimiento de los demás, eso nos hace más libres y nos ayuda al cambio. Identifica tus rasgos de personalidad para ti y para poder escoger, un introvertido con una extrovertida-buscadora de sensaciones-con emociones intensas no será tan feliz, se sentirá ahogado, abrumado. Entiende la psicología para entenderte a ti mismo y entender las personas que te atraen y los motivos por los cuales te atraen o te repelen, por los cuales tienes más éxito con ciertas mujeres y qué necesitas para ajustarte a tener un rango más amplio de parejas posibles. No todas las mujeres te convienen, no a todas les funciona lo mismo (a pesar de los ilusos timadores que afirman haber decodificado a la mujer).

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

sábado, 17 de julio de 2010

Patología de la seducción parte 3: Los esquizoides


Hoy trataré un tema bien particular, con el que me he encontrado ya varias veces en mis sesiones de terapia y coaching, y que ha sido un tema que no ha sido tratado por lo general en estos espacios que están dedicados a hablar de seducción, estoy seguro que por desconocimiento, porque hace falta ser psicólogo para conocer el comportamiento y la mente humana. Les quiero citar el mail que me ha llegado hace poco y que luego analizaré detenidamente, con el ánimo de que muchas personas encuentren información valiosa y puedan iniciar un trabajo con un especialista.

“Hola, mi nombre es Gabriel*. Tengo 35 años y escribo porque tengo un serio problema con el cual he luchado desde hace años y que no me ha permitido relacionarme con las personas, ni aplicar los conocimientos para conocer mujeres. Desde que tengo memoria siempre me ha gustado estar sólo, de hecho, cuando era niño desechaba los juguetes con facilidad, me dedicaba a inventar historias y jugar sólo. En el colegio tenía uno o dos amigos con los cuales jugaba, pero jamás los invitaba a mi casa, no obstante las continúas insinuaciones de mis padres para que socializada y ampliara mi vida social. No tuve un hermano, sino hasta cuando tenía 15 años. En la secundaria sucedió algo similar, tenía dos amigos, su amistad era sólo en el colegio, jamás quise llevarlos a compartir otro tipo de espacios, y cuando lo hice fue por obligación de mis padres que trataban de ayudarme con el retraimiento y la timidez que me caracterizaban.

No deseo hacer esta historia larga. Pero mi vida ha sido así, no me interesa estar con otras personas, así de simple. Sí, puedo sostener conversaciones, tengo un sentido del humor excelente, pero no me agrada la compañía de las personas, no me gusta que invadan mi privacidad, sólo a unas muy pocas, generalmente las que han sido mis novias las he dejado entrar, unas más que otras. Necesito estar sólo, incluso para comer o ir al cine no me importa la compañía, todo lo que me gusta hacer lo puedo hacer sólo. Mis amigos me tachan de “ingrato” pero es que hay una parte en la cual no me gusta que entren y no soporto que me fuercen a hacerlo.

Actualmente en el trabajo sostengo relaciones solamente laborales, no me interesan los paseos o eventos externos al trabajo. Entiendo perfectamente las emociones de los otros, pero yo soy demasiado frío a las emociones de otras personas, simplemente no me interesan. Quisiera tener compañía, las mujeres me encantan, pero no quiero tener una relación que me cueste mi privacidad, mi tiempo, mis cosas. Probablemente sea muy egoísta. He entrado a terapia recientemente, me dicen que tengo trastorno de personalidad esquizoide. Sería muy útil para tus seguidores que hables de esta forma de timidez extrema”

Muchos lectores y clientes tienen historias parecidas, en las cuales tienen una timidez extrema en razón a que no les interesa “conectar” con otras personas, es decir, no les gusta estar acompañados y para ello construyen un mecanismo defensivo que les aleja de edificar relaciones cercanas, íntimas.

Mientras que para muchos de nosotros es natural salir con los compañeros de trabajo o universidad a tomar una cerveza, o salir a una fiesta donde hay muchas personas, o disfrutar un asado con varios amigos o familiares, para la persona con trastorno de personalidad esquizoide estas situaciones resultan ser abrumadoras y sobre todo enormemente aburridas.

Hay algo importante: el esquizoide es bien diferente del tímido. El tímido en un contexto social desea relacionarse, pero no tienen las habilidades sociales para hacerlos, tienen inseguridades, falta de confianza, se ponen nerviosos, etc. Al esquizoide simplemente no le gusta hablar con la gente, no le gusta sentir la cercanía de las personas, por esta razón son percibidos como distantes, fríos e indiferentes.

¿Qué pasa cuando alguien responde con indiferencia, distancia y frialdad a las interacciones sociales? Sucede que las personas se cansan de insistir, de intentar de integrarlos y los aíslan (cosa que para el esquizoide lejos de ser un castigo es lo que buscan y desean: soledad).

Te estarás preguntando, ¿cómo así? ¿Hay personas que les gusta estar solos? Pues sí, el esquizoide lo busca y lo desea por encima de todas las cosas. Es por esta razón que el esquizoide tiene dificultades estableciendo relaciones personales o expresando sus sentimientos de manera profunda, son emocionalmente lejanos. Su mundo interior les basta, es suficiente y sus ideas las consideran el valor objetivo, esto hace que tengan ideas contrarias o estilos de vida diferentes a los de las demás personas, algunos son excéntricos y llamados “raros” por los demás, por hacer simplemente las cosas a su manera.

Las personas con trastorno esquizoide muchas veces son apáticas sexualmente, aunque esto no implica que no puedan tener orgasmos. En muchos de ellos es preferible no tener sexo para no tener que vivir algún tipo de compromiso o invasión de su intimidad, para ello prefieren la pornografía y la masturbación, de esta manera su individualidad está protegida. Otros buscan relaciones casuales y se especializan en escapismo cuando ya han conseguido saciar su impulso sexual.

Algo es importante con los esquizoides: no evitan las relaciones sociales porque se sientan inseguros o incompetentes o tengas ideas subestimadas de sí mismos (como sucede con los tímidos) sino que para el esquizoide la relación social carece de todo interés. De hecho el esquizoide no tiene problemas de comunicación verbal con otros, puede conversar si lo desea, establece contacto visual, pueden tener un humor excelente, ser sarcásticos e irónicos. Su problema es de desinterés y distancia, por lo cual prefieren la soledad, la independencia y el desapego.

Otros rasgos del esquizoide son: cumplidores de sus responsabilidades, no les gusta competir con otros buscando sobresalir, son retraídos, distantes de otras personas, tiene muy pocos o ningún amigo cercano, es inmune a las emociones ajenas (si alguien está llorando al frente de él simplemente no puede sentir empatía, aunque pueda aprender a fingirla), prefieren las actividades laborales solitarias (algunos escogen carreras como contabilidad, o algún tipo de ingeniería, o los laboratorios científicos), huyen cuando alguna persona se acerca demasiado a su espacio de intimidad (por ello rehúyen invitaciones, salidas, eventos, fiestas, etc), algunas veces se emocionan con ciertas personas, débil sentido de pertenencia a grupos o incluso a su país, no sienten nacionalismo y tienen escaso apego patrio, son incapaces de expresar sentimientos de simpatía, ternura, ira. Se muestran indiferentes hacia los halagos o las críticas. El esquizoide no disfruta como las personas sin este trastorno lo hacen, al mismo tiempo tampoco sufre en el mismo nivel, por lo cual una muerte o una muy mala noticia no tienen tanto impacto para el esquizoide.

Con el esquizoide sucede algo curioso, al sentir que no tiene éxito en las interacciones sociales, porque se descubre aislado por los demás ante su propia apatía e indiferencia presenta fantasías de poder, en las cuales él tiene un poder social superior, es algo así como un dictador o una persona que no necesita socializar pero que recibe reconocimiento social, muchas veces estos roles imaginarios de dictador o persona poderosa los llena con episodios mentales de venganza por las ocasiones en que sufre burlas.

Decía un esquizoide: “Siempre sucede lo mismo: te presentan a alguien, hablas con ellos, te caen bien, incluso tú les caes bien a ellos, de una u otra forma llegas a saber que esto es así y... eres incapaz de volver a hablar con ellos, evitas en lo que puedes encontrarte con ellos, espontáneamente te vas, no tienes que pensar nada, sencillamente los evitas. Si te encuentras con ellos los saludas y te escabulles. Si los ves a tu izquierdainmediatamente te diriges a la derecha mientras te preguntas qué estás haciendo y por qué. En realidad no es más que el problema de siempre. Vas al trabajo. A lo lejos ves a un compañero. Tendrás que saludarlo y hablar con él. Bien, cambias de acera. Al acercarte a la puerta de entrada te vas a encontrar con otro. Bien, reduces el paso para no abordarlo. Sales a pasear. Si lo haces por tu barrio te encontrarás con vecinos y conocidos y en realidad esto te incomoda, así que pasearás por algún lugar donde nadie te conozca. Esto es lo que hacemos con los que van a ser amigos”

Para el esquizoide una manera de relacionarse es a través de mail, de cartas, cosas que no impliquen una relación cercana. Si alguien se enamora de ellos intentan alejarla a través de su apatía e indiferencia, se aíslan y no cumplen el requisito tácito del cortejo porque simplemente carece de interés. Paralelamente sienten el vacío y el deseo de estar con esa persona, pero al pensarlo dos veces no vale la pena esforzarse, es mejor estar sólo.

Imagínate esta escena en una oficina, que me contó un cliente alguna vez, después de mostrar de mil maneras que no quiere integrarse a las salidas del grupo a tomar cerveza, finalmente recibe apodos y comentarios sarcásticos que aluden a que es un bicho raro, los cuales se difunden por toda la empresa y al final acaban por estigmatizarlo por su estilo individualista de existir.

El esquizoide se puede mostrar frío o insensible en su vida “social”, en el trabajo o universidad, sin embargo, en la intimidad puede ser sensible o encantador. La falta de contacto social genera en el esquizoide un gran vacío, que muchas veces no puede descifrar vive la paradoja de desear socializar pero al estar en un contexto de socialización real siente apatía, desconexión e indiferencia. Las conversaciones con otros los aburren, no disfrutan o sienten placer por una tertulia, una charla, un baile, por contar historias. Las situaciones sociales se hacen terriblemente largas y aburridoras.

La falta de emoción característica hace que el esquizoide sea apático, por ello siente que le falta constante motivación y energía para hacer las cosas, por ello se conforma con la vida que tiene, y no hace demasiados esfuerzos por tener más allá de lo necesario. Frecuentemente abandona lo que comienza.

Muchos historiadores afirman de que el escritor Franz Kafka era esquizoide y algunos apartes de su biografía permiten inferir algo así, pues escapaba de todo lo que tuviera que ver con estar con otras personas, se sentía extraño entre sus mismos familiares, era altamente creativo pero en su trabajo solitario, y sólo selectas personas entraron en su círculo privado (no más de dos según biógrafos). A veces se ponía la máscara del Kafka encantador y con sentido del humor, pero cuando las personas desean hablar más con él o frecuentarlo simplemente no tenía mayor interés en ellos. Decía algo célebre que transmite un poco su sentimiento: “Me es imposible vivir una vida humana entre los humanos.”

Los maestros de la seducción no hablan de este tema, yo lo hago porque en lo que escribo existe una responsabilidad, y no todo lo llamado “tímido” o “introvertido” responde a lo mismo, pueden ser esquizoides o tener el trastorno social por evitación, del cual hablaré en otro post. Si sientes que estás en los rasgos descritos sería interesante que averiguaras más sobre el tema y que busques ayuda profesional la cual puede contribuir a elevar tu nivel de vida y resolver los conflictos propios del trastorno.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

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*Publicado con autorización.