jueves, 4 de noviembre de 2010

Pasos para el éxito: No más excusas para la mediocridad


Después de casi un mes sin publicar acá estoy de vuelta. Lamentablemente algunos proyectos laborales y personales me dejaron sin tiempo, apenas pude sacar lo necesario para dormir un poco. Pero ya estoy de vuelta.

Hoy quiero compartirles unas reflexiones en torno a uno de los libros que tuve la oportunidad de leer, “Multimillonarios por accidente. El nacimiento de Facebook. Una historia de sexo, talento, dinero y traición”. Cuando supe de este libro sabía que trataba de la historia del fundador de la red social más grande del mundo, y al principio no llamo mucho mi atención, ¿qué podía esperar de otra historia más de emprendimiento y de exaltación de un nuevo genio de la informática? Sin embargo cuando lo revisé por primera vez en la librería que frecuento descubrí que en la contraportada había una frase que a mí me cautivó por razones más que obvias. Decía lo siguiente:

“Sólo querían seducir un poco más.”

Sin pensármelo dos veces me compré el libro, y posteriormente tuve la oportunidad de ver la adaptación al cine que ha hecho el genial David Fincher, en una película llamada “The social network”, que está a punto de llegar a Latinoamérica.

Pues bien, la lectura del libro me dejó fascinado. Porque efectivamente se trata de una historia de seducción que a mí me ha dejado más de una idea rondando hasta el punto de motivarme a volver a la escritura de este blog.

¿Para qué seducimos? Pues bien, una respuesta fácil puede ser porque a través de la seducción podemos acceder a la satisfacción de una necesidad fisiológica primaria: la necesidad de sexo, de reproducción. Sin embargo, la naturaleza ha mostrado que existen diferentes estrategias para acceder a los beneficios del sexo, y esta misma naturaleza (tanto animal como humana) ha sido rica en emplear estratagemas para aumentar el número de oportunidades que podemos tener para el sexo, pues dentro del código de la vida está la necesidad de reproducción y para ello es necesario tener sexo y para tener sexo es necesario cautivar la atención y el deseo de parejas potenciales.

Es importante, en este punto, tener algo en claro: acceder a la seducción si eres capaz de proyectar poder y estatus social. Y la lectura del libro que he citado es un ejemplo claro que cómo funcionan las cosas en la vida real. Y ¿por qué escribo de esto? Porque la verdad sea dicha muchos de los que buscan cómo seducir aún no se han avispado y no han captado la verdadera esencia de este juego de la seducción.

El libro narra cómo en las universidades más prestigiosas, como Harvard, Cambridge, MIT y otras todo se reduce pertenecer a un club social. Existen muchos ritos de iniciación, muchos pasos previos antes de ser escogido en estos prestigiosos clubes, y la recompensa se da en acceso a una poderosa red social de contactos, de negocios, de relaciones que a la postre te significarán conocer a un importante socio, acercarte a la creación de una empresa y, por supuesto, la posibilidad de llamar la atención del sexo opuesto, que valorará el poder y el estatus que ganas al pertenecer a estos grupos sociales.

En todos lados ocurre ciertamente igual. Accedes a un mayor número de mujeres si ellas pueden ver en ti que tienes estatus o reconocimiento social y poder financiero. Alguna vez, no hace mucho en este blog, escribí algo que para algunos sonó bastante amargo: acceder a mujeres de alto y muy alto perfil no descansa en tus frases y en juegos, ni siquiera en que tengas confianza y autoestima alta, descansa en que tengas verdadero poder y verdadero estatus. No tienes que ser el próximo millonario, pero necesitas que tu éxito sea real y tangible. De nada sirve que salgas a seducir con un montón de estrategias si luego te enfrentas a la realidad de que vives aún con tus padres, andas en bus, y tienes cuatro trajes y dos pares de zapatos. La cosa aunque para muchos suene escandalosa es así: mujeres de alto perfil, mujeres de belleza extraordinaria demandan un buen partido. Puedes incluso conquistarlas, incluso enamorarlas, pero eso será pasajero si no tienes el músculo social y financiero para conservar su interés.

Así es el mundo, como dije alguna vez al inicio de este blog: yo no inventé las reglas. Solo soy testigo de un fenómeno que constato todos los días y especialmente los fines de semana.

Mark Zuckenberg, creador de Facebook era como muchos cuando comenzamos este camino, un tipo supremamente inteligente pero tímido hasta decir basta, alejado de los prototipos de atractivo que buscan las mujeres, un cerebrito cuyos únicos amigos eran los computadores. Mientras que los demás competían para subir de nivel social al pertenecer a alguno de los clubes sociales de la universidad, Mark sólo podía ver los toros desde la barrera y lamentarse de su infinita soledad e incapacidad para conectar.

Hasta que ¡Boom!, tuvo una de esas decepciones amorosas que a muchos se nos hacían cotidianas y una suma de condiciones hizo que utilizara toda esa energía fruto de la frustración para trabajar en un proyecto: la construcción de una revolucionaría red social, él no intuía lo grande de su idea, sin embargo en vez de llorar su despecho y frustración la convirtió en acción y con trabajo incansable dio forma a algo revolucionario.

La idea del portal de Facebook empezó a prosperar en suscritos, financieramente y sobre todo, empezó a tener un impacto enorme en la percepción que los demás tenían de él. Y hay una historia que narra el libro y que describe el cambio que vivió este personaje: un día, mientras estaba invitado en una discoteca una modelo de Victoria Secret empezó a buscarlo, a coquetear con él y ella lo invitó a pasar la noche en su casa. Ese día Mark supo que había creado algo que le estaba hablando a los demás muy alto, ya no era el mismo cerebrito, era un emprendedor exitoso a quienes todos buscaban para aliarse. El ya no buscaba los clubes sociales, los clubes, los más importantes clubes de inversionistas lo buscaban y las mujeres no hacían otra cosa que buscar llamar su atención.

No pienses que la cosa simplemente se reduce a ganarte una red social de amigos o conocidos, eso también implica hacerte enemigos. Pero si tienes enemigos, apreciado lector, puede ser porque empiezas a hacer las cosas un poco mejor…

La historia del fundador de Facebook es una historia extrema, pero muestra un principio importante: necesitas trabajar para conseguir hacer lo tuyo, para obtener éxito en aquello en lo que haces. He tenido muchos clientes que llegan a hacer monólogos de quejas y reclamos contra la vida, en lugar de usar esa energía de frustración para producir ideas que signifiquen un cambio en su vida, mayores comodidades y acceso a la vida que sueñan y que se merecen vivir. Mi trabajo es empezar a ordenar ese caudal de energía desperdiciado en quejas y en leer cosas sobre “cómo aparentar ante las mujeres algo que no soy o algo que no tengo.”

Para seducir hay que ser y también hay que tener. Hay que trabajar muy duro para lograr convertirte en el hombre que atraerá el tipo de mujeres que deseas. Es casi un entrenamiento diario, para configurar lo que deseas de tu cuerpo, espíritu e ideas. Para mí una cosa es clara: la seducción es muchísimo más efectiva cuando eres un hombre exitoso, y créeme, en la vida real eso se muestra en seguridad, confianza, pero también en una sonrisa bien cuidada, un abrigo de marca, un buen reloj y unos zapatos brillantes.

No estoy yo para escribir lo que otros escriben sino para ser franco contigo: para seducir en un nivel alto necesitas ser exitoso en la mayor cantidad de esferas de la vida que puedas.

No deseo sonar superficial, pero no quiero darte la imagen de que las personas no se fijan en lo externo, de que las mujeres no buscan algo externo que muestre que en verdad te eso de que eres exitoso y te mereces lo mejor. Una buena autoestima, una buena confianza se respaldan o se acompañan de mostrar y reflejar una buena calidad de vida.

Ahora bien, el libro deja muy en claro una idea que a mí me parece estupenda: usar tu energía, incluso esa que procede de la frustración, la soledad, en actuar y pensar una y otra vez en algo: ¿Cómo tener el estilo de vida que te mereces? Generalmente eso nace de tener una idea original, o al menos una buena idea y empezar a trabajar con pasión en ella. Créeme que si no tienes pasión para trabajar por lo tuyo tampoco tendrás pasión para cultivar una relación y para llevar un camino de crecimiento.

Otra idea increíble: ser tímido no es el fin del mundo. Muchos tienen algo que yo llamo la “limitación del diagnóstico”, y es que se diagnosticaron y los diagnosticaron como tímidos y creen que es como tener lepra, que nunca lograrán nada, que las grandes oportunidades están para los extrovertidos y “cancheros” en el área social. Pues no, cualquiera puede tener éxito, cualquiera puede enamorar a una mujer si se lo propone y acompaña su personalidad de lo mejor. Si se cree lo mejor y lo muestra. Si eres tímido no tienes por qué sentir que tienes una enfermedad, ni limitar tus opciones, conecta con personas importantes, para ellas tendrás muchas virtudes que no tienen los extrovertidos, como prudencia, discreción, pueden inmediatamente abrir su corazón y contarte cosas que no contarían a un introvertido de esos que no ponen freno a lo que dicen.

Eres introvertido, sí… ¿y qué? Puedes canalizar tu energía a ser muy enfocado y concentrado en tus proyectos, esa es una gran ventaja de la energía focalizada que poseemos.

Otra enseñanza poderosa que tengo hoy para compartirte: es muy importante que guardes tus ideas y no las compartas hasta que hayas trabajado lo suficiente por ellas. El libro es claro en algo: existen los ladrones de ideas y algunos están por allí rondando para ver de qué se copian y dar el primer golpe. Para tener éxito en los negocios, como con las mujeres es importante un concepto que maneja el libro “la ventaja del primer movimiento”, es decir, ser innovador y atreverte en ser el primero. Con las mujeres esto funciona a la perfección, cuando una mujer es muy competida y tiene pretendientes, tiene la mayor ventaja aquel hombre que se mueve primero y se atreve, ante la mujer esto posee un valor y ella puede leer en la iniciativa elementos importantes del carácter de un hombre que para ella son fundamentales. Los demás sólo serán seguidores, el primer movimiento es muy relevante, por ello la pasividad a la hora de conquistar hace que te quedes viendo los toros desde la barrera y observando cómo otros disfrutan lo que tú deseabas, mientras tú te lamentas por tu falta de valor.

La gran mayoría de las personas que tienen éxito y que son realmente buenas en algo empezaron con muy poco, con muchas ganas, quizás algo de frustración y necesidad, y lo lograron. Sólo quiero que aproveches tu impulso, tu momento y lo hagas, por ti, porque crees que lo mereces y que puedes con ello.

¡Esto se trata de buscar la grandeza! Ni más ni menos…

Trabaja por la tajada de vida que te corresponde, por la parte de éxito que es para ti. Lúchala y lógrala. Las mujeres llegarán en tu camino. Muchos pierden y pierden tiempo excesivamente concentrados en cómo conquistarlas, en vez de pensar en cómo conquistar sus miedos, sus barreras y limitaciones, cómo conquistar el sitio en el que está viviendo, su industria, su trabajo.

A veces creo que el tema de las mujeres no debería ser tu prioridad en tu vida… porque cuando no lo es… las mujeres empiezan a aparecer, a llamar tu atención, a aparecer en el radar.

Comprobado!

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!