miércoles, 15 de diciembre de 2010

A la sombra del macho alfa Parte 1


Hoy quiero empezar este nuevo ciclo hablando de un tema que a muchos les causa tensión. Imagina la siguiente situación: estás en una oficina, donde hay algunas mujeres que te gustan, que llaman tu atención, sin embargo tienes un compañero de trabajo que es lo que se denomina un macho alfa, un personaje que quizá sea más grande que tú, que sea extrovertido, de buen humor, pero que no pierde oportunidad de hacer sentir su autoridad y su poder sobre todos los demás hombres de la oficina. Habla duro, su lenguaje corporal es fuerte, siempre es el centro de atención, es divertido y tiene un carácter fuerte para decirle a los demás lo que piensa. Todo esto como sabrás despierta la admiración de las mujeres, y sientes que ellas lo buscan, tiene admiradoras.

En esta situación, que bien podría ser en tu universidad o en tu lugar de trabajo, descubres que el macho alfa también está mostrando su liderazgo contigo. Tu carácter es marcadamente diferente, tú eres discreto, prudente, un poco introvertido y tímido y buscas cuál es la forma de mostrarte, de no ser invisible. Sientes que eres totalmente opacado y apabullado por este personaje que mantiene toda la atención sobre sí. Sientes que no tienes ninguna esperanza con las mujeres de allí, que cada vez que puede ese macho alfa te pone en ridículo o simplemente te opaca con todo lo que hace. Ante él tu sientes que eres un cero a la izquierda, un fantasma, un ser invisible.

Te miras al espejo y dices: “No soy ni mucho menos un mediocre. Hago lo que tengo que hacer. Pero simplemente no soy de los que busque llamar la atención a toda costa como hace este personaje”. Y con un poco de desesperanza te preguntas: “¿Qué carajos puedo hacer para estar en el radar, para ser reconocido, para tener un poco de liderazgo y quizá tener mi propio club de personas interesadas en mí? ¿Cómo puedo dejar de ser un “segundón”, siempre detrás del Señor Personalidad? ¿Cómo puedo brillar y generar admiración y no será apabullado por las técnicas de este macho alfa?

Pues bien. Si te identificas con la anterior historia lo primero que quiero decirte es que a todos nos ha pasado algo así, especialmente si somos de naturaleza tímida e introvertida, si somos prudentes y discretos. Siempre vas a tener una situación en la que un personaje va a querer imponerse y dejar claro que él es el líder. La recompensa de esto es claro: el líder atrae más la atención de las personas y sobre todo de las mujeres.

Muchos maestros de la seducción hablan del mageo como arma contra los machos alfa demasiado imponentes. Sin embargo he observado dos cosas que en la VIDA REAL hacen que las frases de mageo no funcionen como uno se imagina:

1. No existe una conducta no verbal que haga que el mageo sea realmente poderoso y efectivo. Lo que muchas veces conduce a que el mageo no se vea como algo auténtico, sino más bien algo que yo llamo “pataleo”. Es decir, las personas que están a tu alrededor se dan cuenta que lo único que intentas es reclamar tu lugar y eso te hace quedar atrás. Es como cuando un niño intenta llamar la atención cuando sus padres están ocupados, los padres terminan ignorando, y diciendo algo así como “qué niño tan cansón”. Es decir, el efecto de un mageo que no se acompaña de congruencia verbal y juego interno lleva a que se te ignore aún más.

2. El mageo es una respuesta de consecuencia. Es mejor la anticipación. La reflexión que yo hago es ¿cómo prevenir que un macho alfa te irrespete y quiera pasar por encima de ti? De hecho, muchos que se imaginan la situación del macho alfa se imaginan a alguien odioso, que llega y te hace una broma de mal gusto y te hace cosas para hacerte quedar en ridículo. No siempre es así, la cosa es mucho más complicada, porque muchos de estos machos alfa son carismáticos, tienen un aire de superioridad que despiertan la admiración de los demás, lo cual además de generar un aura de confianza también genera un aire de simpatía, de deseo, de “quiero caerle bien”. Así que deja de imaginar a estos machos alfa como seres odiosos, muchas veces son carismáticos y tú te encuentras opacado y sin argumentos para apartarlo del grupo.

Así que más que aprender fórmulas de mageo y eso lo importante es prevenir que seas el blanco favorito de los machos alfa, que ellos te utilicen para mostrar su superioridad y dominio.

La alternativa que te ofrezco es que elimines todos aquellos rasgos que te hacen ver como una presa fácil, que te hacen ver débil, que hacen que seas menospreciado.

En primer lugar el macho alfa tiene el don de saber que es un macho alfa, y también puede, como los perros, oler el miedo, la frustración, incluso la envidia que despierta entre los demás. Estas tres emociones: miedo, frustración y envidia son las que más frecuentemente logran despertar estos machos alfa entre las personas inseguras de sí misma. Si sientes alguna de las tres has caído en su juego.

En los casos en que he visto la situación de un macho alfa muy dominante y otro montón de hombres frustrados, he visto que tienen lo que yo llamo “características de presa fácil”. Es decir, están configurados para ser las víctimas de estos hombres.

Si te rebajas, invitarás a los demás a que pisen. Si aparentas ser una mansa oveja atraerás a los lobos feroces. Los agresores y las personas con rasgos de personalidad demasiado fuertes e imponentes prefieren enfrentarse a personas que ignoran el poder que poseen. Las personas imponentes no suelen buscar pelea, sino que buscan vencer sin implicarse personalmente. Para lograr ello buscan a la víctima fácil. Las personas con personalidad fuerte y dominante identifican de forma inconsciente ciertas señales emitidas por la víctima. Estas señales muestran un “vacío de poder personal” que es aprovechado por el macho alfa para presumir.

La alternativa es desarrollar seguridad en uno mismo, de tal manera que las personas identifiquen el poder y la seguridad personal que provienen de ti, y te vean con respeto, que no se entrometan en tu lugar y no busquen destacar y sobre salir a costa tuya. Es posible mostrar poder a través de tu misma apariencia, de la forma en que te mueves en el espacio. Una persona que camina de forma encorvada, encogida y doblegada, está diciendo a gritos “oye soy tu víctima perfecta, aprovéchate de mí vulnerabilidad”.

Si eso atrae a los machos alfas, dominantes e imponentes, repele a las mujeres, es como si tuvieras un velo de invisibilidad: no te ven, te ignoran.

¿Cuáles son los signos de impotencia que hacen que se muestre ese “vacío de poder personal”? Te enumeraré algunos:

1. Apariencia cohibida. La ropa ayuda a esto, demasiada protección a través de prendas como buzos de cuello alto o cuello tortuga, colores negros, grises o azules oscuros.

2. Postura ligeramente inclinada, tanto si están de pie como sentadas, la caja torácica tiende a estar un poco hundida.

3. Tienden a encoger los hombros

4. No buscan el contacto visual

5. Sonríen muy a menudo con la intención de aplacar al interlocutor

6. Ocupan poco espacio, sus brazos y piernas se mantienen pegadas al cuerpo.

La falta de autoridad provoca en estas personas una adaptación excesiva, que relega a un segundo término la defensa de sus derechos, de su territorio, de su lugar (en la universidad, el trabajo, en una fiesta). Esto conlleva una serie de comportamientos que son aprovechados:

A. No saben marcar los límites ni plantarse en la raya con los demás.

B. Se sienten identificadas con los demás y abandonar fácilmente sus propias metas.

C. Se encuentran atrapadas en el papel de la persona amable, cariñosa y simpática.

D. Tienen remordimientos de conciencia si, en algún momento, logran imponerse y se niegan a acatar alguna orden. Buscan aprobación a menudo de otros y les dicen cosas como “¿será que actúe correctamente?, ¿Crees que me sobrepasé? O ¿Cómo hubieras reaccionado tú en mí lugar?

E. Les cuesta romper la relación con personas poco consideradas y violentas.

F. Suelen disculparse con demasiada frecuencia, por ejemplo dicen cosas como: “perdone usted”, “lo siento mucho pero”, “si me lo permite”, “mi humilde opinión”, “no quiero ser brusco pero…”.

G. Suelen rebajarse y no valorarse a sí mismos, dicen cosas como “probablemente le aburra pero”, “no sé si sea importante pero…”, “le voy a quitar unos minutos de su valioso tiempo”, etc.

H. Cuando expresan sus puntos de vista los anteceden por frases donde muestran su poco valor y estima, del tipo “de alguna forma”, “eventualmente”, “puede que esté equivocado”.

Si te identificas con los patrones que he descrito estás en un punto vulnerable, eres una presa fácil, y constantemente están pasando por encima de ti, tanto hombres como mujeres. A eso me refiero con el “vacío de poder personal”, un estado donde te desapareces del radar de los otros, te vuelves vulnerable y es, en ese momento, cuando las mujeres dicen “es demasiado frágil, no me imagino cómo puede protegerme y respaldarle.”

Terminaré este post diciéndote que esta falta de autoridad que muchas veces proyectan algunos no es un rasgo de nacimiento, sino que se debe a la educación que has recibido. En algún momento de tu vida, seguramente en la temprana infancia, te has visto despojado, lenta pero consistentemente de tu autoridad. La educación muchas veces suele convertirnos en hombres atentos, comedidos, un sol o un príncipe, fáciles de manejar, controlables, ciudadanos modelo, la rebeldía fue contenida, castigada, reprimida, y hoy día te cuesta incluso hacer un reclamo justo. La educación o tus padres se encargaron de limar, sistemáticamente, el carácter obstinado. El “yo quiero” se convirtió en “¿me das permiso para querer lo que quiero?”, “¿es apropiado tener lo que deseo?”, y al hacer eso recibías amor y premios, en otras palabras, te recompensaron tu pusilanimidad, tu debilidad, tu falta de autoridad, tu debilidad de carácter. Más adelante, los niños obedientes, los niños amables se volvieron en adultos adaptados, en buenos ciudadanos y personas “buena gente”, el precio fue renunciar a su autoridad.

Si leyendo estás líneas y te has visto reflejado en mis líneas necesitas recuperar tu autoridad, esto te ayudará a no emitir señales equívocas ante potenciales agresoras o personas intimidantes, dominantes. No necesitas presumir demasiado, ni pavonearte, solo necesitas que la autoridad te envuelva como un aura, como un espectro que se irradia y los demás lo sienten.

Esa será mi labor en los próximos escritos de esta serie. Te enseñaré como defenderte, y más aún, cómo ocupar una posición de autoridad. Te enseñaré a reclamar tu lugar, a marcarlo, y eso se llama ser un macho alfa. El mageo a partir de este momento adquirirá una nueva connotación, diferente a decir frases y patalear cuando llega alguien más fuerte. Te enseñaré que mageo significa simplemente "ser más fuerte mentalmente".

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

domingo, 5 de diciembre de 2010

Regreso el 15 de Diciembre 2010


A los fieles lectores del blog, anuncio mi regreso a la escritura, el audio y el video el próximo 15 de Diciembre. Tengo, ya finalizada, la serie de videos de lenguaje del cuerpo, así como una serie (también terminada) de audio dedicada al cambio de creencias y programación mental para el éxito.

¿Por qué no he vuelto a escribir? Porque este año me han surgido otros negocios inesperados que han abarcado todo mi tiempo, además de mi trabajo laboral. En mis pocos ratos libres no he podido escribir, pero si he podido grabar videos y audios que mandaré uno tras de otro a partir del 15 de Diciembre, día en que salgo a vacaciones.

Los espero el 15 con nuevo material.

Espero que la espera valga la pena para ustedes,

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!