jueves, 24 de febrero de 2011

Naxos invita 2: Nick Savoy habla de los 10 errores de la aproximación inicial:


Hoy en esta sección, invitaré a Nick Savoy, con un excelente artículo que nos habla de los 10 errores o pecados mortales de las aproximaciones. Savoy hace una lista muy interesante que básicamente apunta a ser más fluido y más tranquilo en la apertura y aproximación al objetivo:

1. Tomar más tiempo que unos pocos segundos después de ver a una mujer para aproximarse a ella: Una aproximación inmediata produce menos nerviosismo, hace que parezcas menos raro, y muestra que eres una persona con confianza en lugar del típico perdedor que no puede aproximarse a las mujeres. Perderás menos oportunidades.

2. Hablar muy rápido: Te hace parecer nervioso y hace difícil que te sigan en lo que estás hablando. Considera que lo que dices es interesante y no cedas al nerviosismo del que piensa que si no habla rápido perderá la atención.

3. Hablar demasiado lento: Toma 100 hombres al azar y pídeles que encuentren a mujeres en un club. 99 de ellos serán demasiado tranquilos. Nunca querrás que ella te pida que le repitas lo que dices en tus primeros cinco minutos de interacción. Esto atasca la conversación y atasca el impulso.

4. Ignorar a sus amigos: Aunque tu aproximación será directa es necesario conocer a sus amigos. Si la aproximación es directa no pongas demasiada atención a la mujer, aproxímate a todo el grupo. Añado yo, ampliando el punto de Savoy, que si eludes al grupo éste te aislará, no trabajará de tu parte, no te integrará. No puedes aislar a la mujer de su grupo inicialmente, tendrás que “ser confiable” y aprobado por el grupo para poder entrar, esto lo puedes hacer llegando al grupo y luego a la mujer. Ellas siempre privilegiarán a su grupo frente a un desconocido.

5. Con demasiada energía: Tu nivel de energía debería ser ligeramente superior que el de ella. No inferior, pero tampoco demasiado alto, parecerás un maniaco, un loco o alguien con algún tipo de medicación.

6. Evitando grupos mixtos: Es más efectivo para atraer a mujeres atractivas cuando están en compañía tanto de hombres como de mujeres que sólo cuando están con sus amigos. Añado yo en este punto que cuando un grupo grande de mujeres sale no lo hacen para conquistar, y la mejor forma de acercarse a un grupo de mujeres no es de forma individual, pues terminarán aislándote y despreciándote para no dejar a su grupo de amigas solas. Es casi un pacto entre amigas. La mejor forma es que te acerques estando en grupo, generalmente acercándote a bailar, en bailes abiertos, no de pareja, y casi sin mediar palabra, solo se hablará cuando haya habido conexión tras el baile. He descubierto que el licor también es una buena forma de romper el hielo, si alguien en tu grupo tienes una botella de trago y algunas copas pueden compartirlo con el grupo de mujeres (con todas) e iniciar una charla como grupo.

7. “Ordeñando” la frase de entrada: Con lo que sea que uno inicie la aproximación, es necesario tener en mente más cosas para continuar la conversación, no simplemente agotando y agotando la frase inicial.

8. No tener un lenguaje corporal poderoso: Esto será el 90% de lo que ella notará. En la aproximación asegúrate de tener movimientos lentos y controlados. Muévete como si estuvieras bajo el agua. Añado yo que justamente es ese el objetivo de la serie del lenguaje de la seducción.

9. No divertirte: Las emociones son contagiosas. Si proyectas nerviosismo, ella no podrá sentirse relajada tampoco. Es necesario ponernos en el mejor estado emocional antes de salir, estar con personas con las cuales sea posible estar cómodo y divertido, ir a lugares donde puedas divertirte.

10. Tomárselo demasiado seriamente: En 10 billones de años cuando el Sol haya explotado y no haya vida sobre la Tierra, a nadie va a importarle lo que le dijiste a alguna mujer en algún bar. No debería importante mucho lo que piense una mujer que acabas de conocer.

La aproximación inicial debe ser un tema muy práctico. Para quienes han visto los videos de lenguaje de la seducción sabrán que lo importante es hablar, más allá del tema es iniciar un tema de conversación. Y que la aproximación se base en un "objeto común de interés", es decir, que lo que tú vayas a decir no rompa el estado en el que el grupo o ella se encuentra sino que como el bambú tú puedas adaptarte al contexto al que entras.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

lunes, 21 de febrero de 2011

Video: Lenguaje de la seducción 5


En este episodio aprenderás a conocer las señales de interés que las mujeres envían, conocerás el impacto de las miradas, sabrás cómo enfrentar el cruce de miradas y aprenderás a discernir entre la indiferencia y la atracción. Conocerás qué es el "conflicto motivacional" y cómo este muestra deseo de intimidad.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

jueves, 17 de febrero de 2011

¿Dónde quedo la masculinidad?


¿Dónde están los hombres? Me preguntaba una amiga, cuando hablábamos de su prolongada soltería y de sus recientes experiencias con toda clase de pusilánimes, idiotas e incompetentes.

En días pasados observé la tapa. Algo que jamás había visto y que me dejó perplejo. Había aplazado escribir de este tema, pero con lo que vi llegó el momento de hablar cara a cara sobre masculinidad, sobre ser hombre, sobre testosterona, sobre lo que nos hace varones, hombres, masculinos, machos, como lo quieran llamar.

Estaba tranquilo un día soleado tomando un café en un popular sitio donde suelo ir a leer y escribir y observar interacciones de parejas para seguir perfeccionando mis habilidades de observación (ejercicio que ya llevo unos buenos años haciendo). De repente se sienta una pareja a mi lado, ella tendría unos 24 años, él quizá unos 25 o 26, estaban hablando y hablando y ocasionalmente se tomaban de la mano y se daban uno que otro beso, mientras tanto yo leía y observaba el entorno. De repente ella sacó su maquillaje y empezó a maquillarse, en algún punto de su ritual de maquillaje ella le pidió el favor a su novio que la maquillará, que le echara con una brocha no sé qué en la cara…

Para mi sorpresa el joven empezó a maquillarla, con movimientos torpes echaba sombras, polvos y sabrá Dios qué más cosas en la cara de la mujer, ella se reía de su inexperiencia y se miraba al espejo y le corregía diciéndole que un poquito más de esto, no tanto de lo otro, le recompensaba con algún beso ocasional. La mujer le enseñaba como se encrespaba las pestañas, que con sus ojos le salía usar más un color de sombras. En fin, yo miraba asombrado, sin dar crédito a lo que veía.

Me levanté con la clara idea de escribir sobre esto, que es sólo una de las perlas que últimamente he visto en nuestra cultura, y ciertas tendencias que como hombre me preocupan de mis congéneres. Y en lo que diré no te estoy diciendo qué hacer o qué dejar de hacer, lo que deseo es que examines las motivaciones de lo que haces, y que dejes de hacer cosas simplemente por complacer. Así mismo deseo que reflexiones en torno a una pregunta: ¿qué implica para ti ser un hombre?

Aunque en este mundo hay de todo, y cada día de vida es una oportunidad más de asombrarse de las cosas tan locas e inesperadas que pasan a diario, creo que asistimos a una tendencia cultural que conduce a la feminización paulatina de los hombres. Fenómeno que ya tuvo su contraparte en las mujeres, quienes en el proceso de hacerse competitivas, abrirse espacios laborales y sociales adoptaron costumbres, posturas, ropa, estilos, maneras de los hombres. De hecho es muy frecuente encontrar mujeres masculinizadas en altos puestos de liderazgo.

Sin embargo estamos bajo presiones culturales que han generado un proceso de feminización del hombre, que lejos de afirmar su masculinidad se sumerge más en hábitos, costumbres y roles femeninos.

Hablando claramente estamos en un tiempo en el cual las mujeres han ganado un espacio de mayor participación, liderazgo, autonomía y libertad. Por fortuna lejos han quedado los momentos en que los hombres maniataban la voluntad femenina, la sometían a sus caprichos y se oponían a que las mujeres se educaran, trabajaran y fueran creativas e independientes. La cultura machista, junto con algunas religiones y perspectivas políticas validaron el poder masculino que se afirmaba sobre la humillación y sometimiento de las mujeres. Los hombres eran los amos de la guerra, del poder, del dinero, y las mujeres estaban relegadas a un papel secundario, encargadas de complacer a sus esposos, criar a sus hijos y mantener el hogar. Aunque los tiempos eran así algunas mujeres dejaron profunda huella en la historia, se convirtieron en dueñas de su propio destino y lograron ocupar lugares destacados, el precio para muchas de ellas fue muy alto.

Hoy día las mujeres han ganado con justicia los lugares que merecían desde tiempos antiguos, sin embargo los hombres lejos de evolucionar hemos perdido el rumbo, la brújula ha perdido su norte y nos hallamos sometidos e indecisos sobre lo que representa ser un varón en un mundo donde la igualdad de género está cada vez más expandida.

Estoy seguro que tus abuelos, bisabuelos no crecieron y se formaron en un mundo donde tenían jefes mujeres, o donde las mujeres les dijeran qué hacer o qué no hacer, qué decir y qué callar. Hoy es frecuente este tipo de escenarios, y los hombres ante la avalancha demográfica de mujeres muy inteligentes, preparadas, con ansias de triunfar profesional y personalmente no han sabido cómo reaccionar.

Una de las formas sugeridas por la cultura es: conoce el mundo femenino y haz parte de él. Y no tengo nada en contra de conocer a las mujeres, entenderlas, comprenderlas, quererlas, y demás. Con lo que estoy en contra es que en este proceso dejemos de ser hombres y nos convirtamos en mujercitas. Hoy día a los hombres se nos exige ser expresivos, amantes y esposos emocionales, amigos cálidos y afectivos, padres devotos e involucrados, y esto a algunos les ha resultado más confuso de la cuenta.

Pienso en muchos hombres que han cedido su masculinidad, en perjuicio de su identidad, a favor de feminizar su apariencia y sus hábitos. Recuerdo algunas imágenes de Cristiano Ronaldo, de Beckham y de muchos cantantes y celebridades, que andan con bolsos de mujeres, flores en el pelo, y poses femeninas. Algunos me dirán “pero las mujeres se mueren por ellos Naxos”, yo les respondo: a las mujeres les gustan los hombres famosos y con dinero, y claro habrá mujeres a las cuales les gustan los hombres que las maquillan, que se ponen tacones y usan ropa interior de mujer. Hay de todo. Pero al mostrarnos a las celebridades como modelos la cultura muestra una tendencia a muchos hombres del común: imita los hábitos femeninos y serás aceptado.

He visto a muchos hombres en planes totalmente femeninos, totalmente aburridos y frustrados, de estar allí en lugar de estar tomando una cerveza, estar jugando billar, estar jugando futbol en el parque, viendo una película de acción. Pero no, están en plan de amigas, viendo películas como “El diario de la princesa” o “Hanna Montana” o “Sex & the City”, sólo por estar con la mujer que les gusta, por acompañarla y por tenerla al ladito.

Yo soy de los que defiendo y defenderé, que sin llegar a los extremos del machismo, es necesario volver a las raíces de qué es lo que nos hace hombres, de reparar en los modelos culturales que invitan a que perdamos nuestra virilidad sólo por ser populares o estar a la moda, que resignemos nuestros gustos, hábitos y lo que nuestros genes nos reclaman por complacer al círculo social o a tu pareja.

El hombre de hoy día (lo veo en los más jóvenes) no tiene nada que ver con la masculinidad de antaño, con los clásicos Carl Gable, Marlon Brando, Kirk Douglas, hoy día los jóvenes hombres en su gran mayoría son metrosexuales que en ocasiones es fácil confundir en su estética con mujeres, hombres amanerados.

Estamos ante un nuevo hombre que ya no está hecho de todos los hombres, sino que vale menos que todas las mujeres. Supuestamente estamos en camino a que ya no haya más hombres ni más mujeres, sino que todos seamos iguales, seres humanos forzosamente iguales, idénticos, indiferenciables, intercambiables. La sociedad requiere unánime que los hombres revelen la “feminidad” que hay en ellos. Con una buena voluntad desconcertante, dudosa, malsana, los hombres hacen todo lo que pueden por cumplir con este ambicioso programa: convertirse en una mujer como los demás. Por vencer, a fin de cuentas, todos sus arcaicos instintos.

A veces miro a muchos de los hombres y veo que están más cerca de convertirse la princesa Leticia en que en Giocomo Casanova. En Latinoamérica es masculino Vicente Fernández, modelo del macho mexicano, ha dado paso a su hijo, el muy amanerado y muy metrosexual Alejandro Fernández.Ahora el futbol, deporte masculino por excelencia, se inunda de metrosexuales, que exhiben sus joyas, sus cejas depiladas, sus labios humectados a la vez que dan patadas al balón. Futbolistas como Michel Platinni o Zidane ya son dinosaurios, viejos vestigios de lo que alguna vez significó ser un hombre. Y hablando de Futbol recuerdo a Éric Cantona, futbolista francés exiliado voluntariamente a Inglaterra donde triunfó a base de talento y testosterona, Cantona decía lo siguiente: “no es una mujer lo que quieren, no es una mujer lo que todos buscan, sino un travesti, que es un poco de ambos. En la vida real, esto se llama ser modelo.”

Estas son algunas ideas sueltas de lo que pienso que sucede en nuestros días, si algún lector puede alimentar este post con sus experiencias o con algún buen artículo o trabajo de análisis sociológico de lo que está sucediendo sería estupendo para trabajar en este tema. Para quienes leer en inglés les recomiendo el Blog THE ART OF MANLINESS, que habla sobre esa masculinidad perdida, de la cual solo quedan vestigios en tus abuelos o bisabuelos.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

lunes, 14 de febrero de 2011

Video: Lenguaje de la seducción 4


En este nuevo video aprenderás cómo conocer si le agradas a una mujer, y entenderás cómo puedes reconocer su interés. Conoce la metáfora de Pigmaleón y cómo cualquier movimiento, incluso la falta de él, quiere transmitir un mensaje. Sabrás por qué dilatamos pupilas ante otra persona cuando nos atrae, y conocerás cómo es la mirada "de cordero degollado". Sabrás que es la isopraxis o ecopostural y por qué nos sonrojamos.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

jueves, 10 de febrero de 2011

Consultorio: Qué hacer si un intruso aparece en tu relación


Un lector me escribe:

Apreciado maestro Naxos. Ha sucedido algo que no imaginaba que fuera a suceder pero mi relación se ha visto afectada por la presencia de un tercero. La historia es así, llevo 2 años de relación, y ha sido una relación con subidas y bajadas, momentos que estoy seguro cualquier pareja tiene de apasionamiento y apatía. Sin embargo no hemos tenido crisis hasta ahora. Mi novia trabaja en una oficina, allí tiene un compañero el cual ha estado buscándola y persiguiéndola. La llama a casa, la llama y ella deja que el celular suene, a veces le digo que conteste y ella contesta y se va a otra parte a hablar. Debo reconocer que ella se ha sincerado conmigo y me ha contado que siente atracción hacia él. Simplemente no sé qué hacer. Reaccioné con tranquilidad, pero lo que te puedo decir es que me siento terriblemente mal y no sé qué hacer.”

Bien, este caso es bien complicado, porque sucede muy a menudo. La seducción es algo que no termina en el momento de establecer una relación o formalizarla, es algo que debe continuar a lo largo de la relación. Cuando digo esto no quiero que pienses que si esto sucede debes culparte porque dejaste de hacer algo, o porque hiciste algo mal. Probablemente este sea el primer sentimiento que puede recorrer tu cabeza y envenenarla.

Cada caso es diferente y ante ello muchos sentimientos se encuentran. Uno de ellos es la inseguridad, y este es el punto más importante que debemos tratar. NINGUNA SITUACIÓN DEBE SABOTEAR EL EQUILIBRIO DE TU JUEGO INTERNO.

Así no lo creas esta clase de situaciones es una oportunidad para las personas con un poderoso juego interno, una gran confianza, amor propio y autoestima. En las próximas líneas encontrarás una lista de qué hacer y qué no hacer. En otras palabras te daré algunas pistas por dónde moverte y evitar equivocarte y arruinarlo todo. Sea esta la oportunidad para que otros lectores sepan cuando se está cocinando algo raro a tus espaldas.

El defecto que muchos hombres tenemos es que no estamos conectados con nuestras emociones, sino con nuestra razón o con nuestra entrepierna. Cuando no estamos conectados con la emoción fácilmente dejamos de ver pistas en el aire que nos indican que algo puede estar cambiando en la relación.

Un dato: Las relaciones pueden cambiar, así como las emociones y sentimientos de alguna de las dos partes. Alguien puede dejar de sentirse enamorado y empezar a sentir lejanía.

Otro dato: Lo más difícil de una relación es respetar la libertad de otro, aunque esa libertad implique que abandone la relación.

Un dato más: Nadie es propiedad de nadie. No eres dueño de nada, por más que parezca tuyo, o que lleves mucho tiempo con eso. Esta es una verdad difícil pero puede ser liberadora si la ves por el lado correcto. Esta es una verdad liberadora que te libra de lo peor del juego interno: el apego.

Así es la vida. Volvamos a lo nuestro.

Tienes que estar atento a todo cambio, por sutil que sea en ella. Si la notas rara, distante, lejana sexualmente, recibiendo mensajes de texto de los cuales no hace comentarios, frecuentes, si recibe llamadas frecuentes que no contesta, o si sale a contestarlas en otro lado lejos de ti. Si notas frialdad, constantemente se queja de que haces las cosas mal, o resulta que de la noche a la mañana detesta algo de ti. Estas señales pueden deberse a la presencia de un tercero, aunque no necesariamente, pero pueden ser un indicador para que estés atento y pongas tus sentidos arácnidos a funcionar a tope.

Una de las cosas que me niego a asesorar son consultas de hombres que quieren quitarle la novia a otro. Simplemente no me parece entretenido cuando te sucede a ti. Imagina que estás feliz con tu novia y tienes a alguien detrás de ella, buscándola, importunándola, llamándola y lanzándole destructores de novio a cada oportunidad. Simplemente no sería divertido, por ello no lo promuevo. Cuando lo padeces es una situación que incluso te puede llevar a la paranoia, al no saber qué estará haciendo tu competidor para disuadirla de que esté contigo y se vaya con él.

Es como ver tu casa sitiada por un ladrón que todos los días pasa por el frente, observando, anotando en un pequeño cuaderno, de vez en cuando se asoma por la ventana a ver qué hay. Sabes que está esperando el momento en que te descuides para entrar y saquear todo lo que te ha costado trabajo conseguir.

Pero bueno, la vida es así ¿la pregunta es cómo deshacerte de un intruso semejante que se ha colado inescrupulosamente en tu relación? En este post trataré qué debes hacer desde el punto de vista de TU RELACIÓN, es decir, con ella, lo que harás con el intruso (si lo conoces) no será tema de este escrito (luego hablaremos de territorialidad, carácter y territorialidad).

1. No hagas un berrinche de dignidad: Es claramente manipulador y te pone en una posición de debilidad. Reclamar y decir que te sientes traicionado, o recriminarle a ella que cómo pudo ser capaz, es equivalente a que te sumerjas y nades en tu propia debilidad. No actúes como el clásico “macho” que reniega y vocifera, si lo haces parecerás una bestia herida.

2. Nunca caigas en la trampa del tiempo: Muchas mujeres tratarán de decirte que necesitan aclarar sus sentimientos por ti, que están confundidas, que necesitan un tiempo a solas, que no se entienden, que están en un abismo de sentimientos encontrados y una infinidad más de bobadas. El resultado es que te pedirán o sugerirán un tiempo. La peor idea de todas. Por lo general el tiempo significa “salte de mi vida por un rato mientras yo estoy a solas con él a ver qué pasa.” Cruel pero verdadero. Pretendamos por un momento que ese tiempo es verdaderamente para ella, a solas, pues déjame decirte que no es una buena idea que te ponga en este estado. Mi sugerencia, la cual las mujeres interpretarán como “muy radical”, y es que le digas que es mejor terminar la relación.

Cuando las mujeres te piden un tiempo y tú lo concedes te ponen en una situación inferior, y es la de “esperar a ver si ya me vuelve a querer”. Muchos hombres empiezan a llamar y a mendigar para que ese tiempo sea corto, y les dicen cosas a sus mujeres como “¿Oye cómo vas? Quería saber si ya habías pensado algo sobre nosotros dos…” Aunque las mujeres no lo prevén esta actitud de los hombres resulta fastidiándolas y jugando a favor del intruso. Mi punto es: ni siquiera ellas saben lo perjudicial de poner la relación en stand by. Para ellas es una forma emocional y considerada de no herir más a su pareja terminando.

El trabajo de terminar es un trabajo tuyo. Y cuando lo hagas creas una atmósfera en la cual ella sabrá que la situación no es cómoda para ti y que tú entrarás en el estado mental de alguien que ha terminado y que por ende no está comprometido, y que por ende está DISPONIBLE.

Repito es muy peligroso el estado de “time out” en el cual ella y el tercero están libres para explorar mientras tú esperas a ver qué pasa. Mi recomendación: Toma el control de tu propio destino, evita dejarlo en manos de otros.

3. No caigas en la trampa de “la competencia”: Lo peor que puedes hacer es caer en la trampa de ponerte a competir con el tercero. No busques complacerla más, atenderla más o tratar de comprar, a través de lo material, su preferencia por ti. Valórate y no cambies por el simple hecho de que un tercero esté por ahí. Deja en claro tu esencia y tu personalidad a través de comportarte de forma consistente a cómo has sido en la relación. Muchas personas (hombres y mujeres) inventan un tercero simplemente para que te desvivas en detalles y en atenciones.

4. No caigas en la trampa de “pagar con la misma moneda”: No empieces luego con la historia de que una mujer te atrae también, y que también estás confundido. Eso sólo enredará más la situación, sonará dudoso y dañará aún más los canales de comunicación.

5. Nunca ruegues ni hagas de abogado de tu propia causa: No digas cosas “pero si yo te he dado todo”, “si yo he sido tan buen novio”, “pero es que la pasamos tan bien”, “pero es que yo te amo tanto”, “nadie te va amar como yo te amo”, “pero es que yo doy la vida por ti.” Simplemente patético. Si ella no sabe eso y no se ha dado cuenta, probablemente sea una señal de que no debería estar contigo.

6. Es necesario ubicarte en un marco mental de suficiencia: Este marco mental te permitirá mostrar confianza y dejarle ver que pase lo que pase ganarás: si ella resuelve su confusión ganarás, si no la resuelve también ganarás porque tendrás el espacio libre para una mujer que sepa reconocer lo que tienes delante.

7. Si ha habido acercamientos físicos o sexuales termina la relación ipso facto: No permitas que una infidelidad confesa, por más honesta que sea su confesión, te rebaje. Ella necesitará volver a ganar tu confianza para reconstruir la relación. Por miedo a perderla no puedes rebajar tu dignidad, ni sancionar una conducta semejante.

8. Si decides continuar en la relación no caigas en la paranoia: Muchos hombres que continúan la relación luego de que ella les dice que está confundida por un tercero, empiezan a perder la cabeza: espían su correo, espían su teléfono, no pueden dormir imaginándose una y mil cosas, no pueden dejar de pensar en el asunto. Si la cosa se ha vuelto así lo mejor es terminar la relación y recobrar tu paz y tú equilibro. Piensa primero en ti.

9. Evita estimular la atracción hacia el intruso con la prohibición: El problema de esta situación es que si el tercero es un compañero de trabajo no será fácil que ella se aleje, por lo tanto pedirle que se aleje resulta ser poco realista. Así mismo pedirlo hace que la relación de ella con el tercero se vuelva tabú y prohibida, lo cual aumentará automáticamente la atracción. Recuerda que nos atrae lo prohibido y cometes un error si juegas mal esta carta.

10. Jugar con la culpa es un arma de doble filo: Algunos hombres proceden a hacer sentir culpable a la mujer: "¿Cómo has podido ser capaz de eso?", "Tu actitud deja mucho que desear", "haz dañado lo que teníamos". He descubierto que aunque por un rato parece funcionar, al final lo que hace es estimular la prohibición y por lo tanto amplificar la atracción hacia el intruso.

Lo ideal es retirarte de la escena, tomar el estado mental de suficiencia, del todo o nada (o totalmente contigo o nada). He descubierto que muchas veces ellas vuelven reconociendo lo que han perdido por haberse dejado deslumbrar por una apariencia en otro hombre, pero ahí, justo en ese momento es cuando deberías cantarle a ella con Marc Anthony (dale click al video)


Si aún no has leído mi clásico post sobre "El cuadrante de la mujer con novio", qué esperas. Al leerlo podrás saber un poco de la dinámica de juego en un triángulo amoroso.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!