martes, 31 de julio de 2012

La esencia de la masculinidad 13: El arquetipo del guerrero



A lo largo de la historia todas las civilizaciones y culturas han tenido dentro de sus tradiciones los relatos de grandes guerreros. En la Biblia son legendarias las historias de guerreros que condujeron al pueblo judío en medio de grandes dificultades y poderosos enemigos. Los espartanos, en el antiguo mediterráneo tenían una legendaria tradición guerrera, de formación de hombres, desde su infancia, en la potente tradición militar, lo que implicaba disciplina, preparación mental, emocional y un gran entrenamiento físico. Esta formación espartana creó a los hombres como Leonidas y sus famosos 300 soldados. Japón, ha tenido valientes guerreros samurái cuyo coraje y técnica han sido legendarios. Es posible ver el arquetipo del guerrero en películas como Gladiador, 300, Corazón Valiente, entre otras.

El arquetipo del guerrero contemporáneo lo vemos, sobre todo, en aquellos que dedican su vida a las fuerzas armadas. Sin embargo, la cultura moderna no se siente cómoda con la energía del guerrero. Las guerras dirigidas desde grandes centros de crisis, a control remoto ha disipado el ideal romántico del coraje marcial. Desde las revoluciones sociales y culturales de los años 60 y 70 se ha enseñado generalmente a niños y hombres a evitar la confrontación y el conflicto y en su lugar se le ha motivado a descubrir su lado femenino, emocional y conciliador. Independientemente de las ventajas que pueda tener adquirir una mayor inteligencia emocional, ha existido una consecuencia perniciosa: la emergencia del “buen tipo”, es decir, aquel hombre que evita la confrontación incluso cuando esta se encuentra justificada.

La sociedad empuja a los hombres a ser dulces y sensibles, porque temen los excesos de la masculinidad desatada y su violencia, agresividad y rabia. Sin embargo, la percepción social del arquetipo del guerrero no se basa en la energía del guerrero en su manifestación plena y madura, sino en el arquetipo de su sombra, que ya describiré. El problema no es la energía del guerrero en sí, sino que ésta no se usa en armonía con los otros arquetipos masculinos y no se usa junto con la empatía, la contemplación y el orden. La lucha en sí misma no es mala, más bien las preguntas serían ¿por qué lucha un hombre? ¿cuáles son los móviles de su lucha?

La energía del guerrero no solo se necesita en tiempos de guerra sino en todos los campos de batalla de la vida. Utilizada de forma adecuada la energía del guerrero aporta al hombre una fuente inagotable de combustible, de motivación, de impulso para que logre sus metas, para que luche por causas buenas y justas, para que alcance la grandeza y deje un legado duradero.

En su obra Robert Moore afirma “las características del guerrero en su plenitud a cantidad suman en una forma de vida, lo que el samurái llama ‘hacer’. Estas características constituyen el Dharma Guerrero, Maat, o Tao, un camino espiritual o psicológico a través de la vida”.

Ahora pasemos a revisar estas características con el fin de revisarlas en nuestra vida:

1. Agresividad: Usualmente cuando pensamos en agresividad, encontramos que se refiere a acciones ofensivas ante situaciones sin provocación, es decir, acciones hostiles, teniendo en general, connotaciones negativas.  Sin embargo la agresividad debe ser pensada en el contexto de otra definición y es la de “fuerza, dinamismo o decisión para emprender algo y afrontar sus dificultades”. La agresión es una herramienta neutra que puede ser aprovechada, ya sea para el mal o para el bien. La forma en la que se canaliza hace toda la diferencia. Un hombre que no aprovecha su agresividad en absoluto atrofia su desarrollo personal, es el último de la fila dejando pasar a todos por delante y no es firme en sus relaciones sociales, se vuelve en el pusilánime “tipo bueno”, demasiado amable para ir tras lo que desea pero hirviendo de frustración por no conseguirlo. Irremediablemente se convierte en un pasivo agresivo, con ira y dolor interno sin convertirlo en algo activo, positivo, que de impulso a sus metas. Un hombre que ha integrado con éxito el arquetipo del guerrero  aprovecha su agresividad como la fuerza que lo empuja a competir para ser el mejor y para ir hacia delante en la búsqueda de sus objetivos.

2. Propósito: El uso adecuado de la agresividad presupone que se poseen objetivos claros en los cuales está depositando su esfuerzo. Un hombre tiene que tener un propósito claro y definido en su vida, sino se sentirá incompleto, inconforme y perdido, yendo a cualquier lugar pero sin saber concretamente a dónde desea y debería ir.

3. Conciencia: La atención y enfoque del guerrero es doble. En primer lugar debe estar alerta, despierto, vigilante, para obtener un conocimiento agudo de la situación. Nunca descansa por completo en un tema, se mantiene continuamente observando, estudiando y planificando. El guerrero también es consciente de que la vida es corta, o al menos, es una sola y debe vivirse, y sabe que es inevitable la muerte. Su valor descansa en que no tiene miedo a la muerte y que también es un buscador de la vida plena. La dificultad de la vida en lugar de nublar su mente le da claridad en virtud de la conciencia con que vive. Su grito de batalla es Carpe Diem: vive intensamente el momento.

4. Adaptable: El guerrero es un estratega por naturaleza, sabe que en cómo ganar en condiciones de superioridad pero sin confiarse ni subestimar a sus rivales, y sabe cómo buscar las mejores condiciones si está en inferioridad para lograr ganar, o minimizar los daños. Sabe que no sólo opera con fuerza, sino con inteligencia, astucia, sagacidad y prudencia. Es creativo en su forma de combatir y busca optimizar el uso de energía y recursos físicos, emocionales y mentales. Es un combatiente eficaz y eficiente y sumamente preciso. Es flexible y capaz de responder a los cambios para responder con la estrategia, táctica y técnica adecuadas.

5. Minimalista: Viaja con poco peso, en el sentido figurado: mira poco hacia atrás, solo para aprender, se libera de prejuicios, está abierto a lo que la vida le muestra. Se despoja de todo lo superfluo, de lo inútil, y se queda con lo fundamental, vive el aquí, el ahora, lleva sólo lo que necesita, eso lo hace rápido, ágil, capaz de estar dos pasos por delante del enemigo.

6. Decidido: Base de la confianza del guerrero en sus decisiones se basa en que es muy competente, muy preparado, hace la tarea de preparación física, intelectual, emocional, espiritual y se convierte en un héroe integral. De acuerdo a Moore “la energía del guerrero tiene que ver con la habilidad, el poder y la precisión.” El guerrero “tiene el dominio absoluto de la tecnología de su oficio, la tecnología que le permite alcanzar su meta. Esas son sus armas y las usa para tomar sus decisiones.”

6. Leal: Como habíamos visto el héroe es el arquetipo infantil del guerrero. El héroe es leal a sí mismo, busca impresionar a los demás. Las lealtades del guerrero son a algo que lo trasciende a sí mismo, puede ser una causa, puede ser un legado, una misión personal. El guerrero tiene un “compromiso fundamental” en torno al cual organiza su vida. El propósito de su vida descansa en ideales y principios, que lo despojan de lo mezquino, lo superficial y lo acercan a un código de vida basado en el honor.

7. Disciplinado: El guerrero obtiene dominio de su cuerpo, su mente y sus emociones. Su poder se basa en el autocontrol. Sabe cuándo ser agresivo y cuándo esperar y sabe los grados de fuerza que puede aplicar. Es el dueño de su energía, sabe cuándo emplearla y como volver a generarla. Decide que actitud toma frente a las circunstancias y es un maestro del dominio de los estados mentales, no deja que la circunstancia determine su ánimo. El guerrero entiende sus límites, y sabe calcular los riesgos a los cuales se expone (trasciende la impulsividad del héroe infantil). Su disciplina lo libera del miedo al dolor, a diferencia de los hombres mediocres y débiles que piensan que todo dolor es malo. El guerrero sabe que hay un dolor bueno del cual se puede aprender y se puede vener y un dolor del cual hay que cuidarse.

8. Emocionalmente independiente: El guerrero también sabe conectarse y sentir empatía fuera del combate, puede ser emocionalmente cercano y sensible, pero en batalla su estado emocional cambia. Para completar su misión el guerrero debe ser emocionalmente distante, cuidándose de sentir el miedo y la duda generalizada que emana de sus propios sentimientos, o de la intimidación del enemigo o situación difícil.

9. Destructor creativo: El guerrero es el arquetipo de la destrucción. Sin embargo el guerrero en su plenitud sólo destruye con el fin de hacer espacio para algo nuevo y fresco y siempre más vivo. Destruye de forma creativa, no por el simple placer de destruir. Esto se ve cuando el guerrero lucha por vencer un hábito nocivo que detiene su crecimiento, cuando genera cambios positivos a su alrededor modificando lo existentes, cuando se deshace de personas que no le convienen y las reemplaza por personas que lo edifican.

Ahora revisemos las sombras, o modos imperfectos con los cuales se configura el guerrero inmaduro:

1. El sádico: Como se mencionó arriba los hombres en contacto con el arquetipo del guerrero tienen la capacidad de abstraerse de las emociones y relaciones humanas. Si bien este desprendimiento emocional permite en enfoque necesario en tareas importantes, cuando se convierte en su estado permanente la sombra del sádico controla su vida. El sádico puede ser cruel incluso con los más vulnerables, de hecho desprecia a los débiles.  Este disgusto ante la debilidad se relaciona con el arquetipo del héroe de la infancia donde el héroe trata de romper el vínculo con su madre y la energía femenina (como era tradición en la antigua Esparta, donde los niños eran separados de sus madres a los  7 años para entrenarse en el ejército). Sin embargo los héroes adultos que aún son inseguros sobre lo que es ser “suficientemente hombre” proyectan esa inseguridad en los demás, odiándose internamente por no ser aún suficientemente hombres (entiéndase valientes, firmes, seguros deacuerdo la imagen de la masculinidad que tengan su inconsciente).

De acuerdo a Moore los hombres poseídos por la sombra del sádico tienen también a ser adictos al trabajo, y lo hacen en realidad por que no saben qué quieren de la vida y el trabajo arduo e incansable los distrae de pensar en ello. Una vez logran ser exitosos laboral y profesionalmente se sienten vacíos, perdidos.

2. El masoquista: Es la sombra pasiva en el arquetipo del guerrero, y sus atributos son muy similares a los de la sombra de los cobardes  del arquetipo del héroe de la infancia. El hombre poseído por esta sombra siente que es impotente, tiene empuje pero no tiene límites personales y permite que otros lo pisoteen. Por ejemplo, puede odiar su puesto de trabajo o su relación sentimental y quejarse de ello, pero en lugar de buscar un cambio o reducir pérdidas y seguir adelante se hunde más y propicia mayores abusos. El dolor realmente le gusta, es un hombre que disfruta siendo el mártir.

Muchos hombres tienen ambas sombras sobre sí mismos, volviéndose pasivos (masoquistas) y luego agresivos reactivos (sádicos), por ejemplo el hombre que es vulnerado y abusado en su trabajo por un jefe hostil sin decir nada (masoquista) y que luego llega a su casa a desquitarse de los débiles, de su esposa y sus hijos (sádico).

A muchos hombres hoy día les hace falta la energía del guerrero, han dicho toda su vida que la agresión es mala y que sólo deben trabajar para ser hombres decentes, amables, buenos tipos y poner la otra mejilla. Pero si hay algo que necesita el mundo hoy en día son hombres en contacto con el arquetipo del guerrero, pues esta energía nos empuja a mostrar valentía y a luchar por causas superiores a nosotros mismos. ¿Qué podemos hacer para acceder a esta energía positiva del guerrero?

Algo muy simple es aprender de los grandes guerreros, a través de los libros o el cine (Gladiador, Corazón Valiente, El último samurái, Patton, El último de los mohicanos, Los 7 samurais) aprender de los principios de las artes marciales, o del bushido o el aikido, tomar riesgos para salir de la zona de comodidad, hacer un viaje de aventuras, escalar un muro o algo que te pueda sacar de tu rutina y de la previsibilidad de la ciudad, planificar un proyecto de vida, con valores y principios claros donde se establezcan límites no negociables.  Es útil trabajar en crear disciplinas y hábitos de desarrollo y crecimiento en lo físico, lo emocional y lo mental, creando formas de ser cada vez más adaptable, menos psicorígido y fortaleciendo la propia capacidad de recuperación.

Ya estamos llegando al final de esta serie, sólo restan dos entregas, los arquetipos de infancia y madurez del amante. Estoy seguro que muchas reflexiones surgirán de estas líneas, mi idea es que tomemos nuestra masculinidad como un proyecto en construcción, donde podamos encontrar un sentido para nosotros y para ofrecer al mundo y a las mujeres.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

martes, 24 de julio de 2012

La esencia de la masculinidad 12: El arquetipo del héroe



Hoy continuaré con el tema de los arquetipos de la masculinidad, recordando que el objetivo de esta serie es que nos reencontremos con el significado y el valor que tiene la masculinidad, valor que ha sido ocultado, parte en nuestra crianza y parte por los medios de comunicación y sus modas.

En el camino que traemos nos hemos encontrado con el rey y el mago. Hoy revisaremos los arquetipos de juventud –o inmaduros- del guerrero para, en el próximo post, acercarnos a la adultez de este poderoso arquetipo.

El arquetipo del héroe describe al guerrero en su juventud, es su arquetipo inmaduro, donde el guerrero adulto hasta ahora se está forjando. El héroe comienza a mostrarse cuando en la adolescencia el joven muestra un deseo por expandirse, por ser independiente, por tomar riesgos y construir su propia vida. Incluso en la infancia, poco a poco vamos dejando de depender de los padres, empezamos a tomar nuestras propias decisiones, a configurar nuestra particular personalidad, y sentimos un llamado cada vez más ardiente por ser y sentirnos libres, autodeterminados.

En la niñez y adolescencia es frecuente tomar parte en actividades riesgosas con el fin de poner a prueba nuestro temple, nuestra valentía. Son comunes en los niños los juegos donde se nos pide, bajo presión social de los demás niños o jóvenes, hacer actos “valientes”, “arriesgados”, “peligrosos”, y donde se siente la necesidad de probarse ante los demás como un varón, como una persona sin miedos. Estos juegos no distan mucho de la vida adulta, donde son los jefes, los clientes o la vida misma quienes nos ponen por delante toda clase de desafíos que tenemos que enfrentar. Aprendemos desde niños a no ser cobardes, pero también aprendemos a no ser manipulados por la presión social de actuar como estúpidos haciendo cuanta tontería nos dicen para ser aprobados.

Algunos  de nosotros descubrimos con asombro, al mirar viejas fotos o recordar con amigos, que en nuestra juventud éramos bastante arriesgados, que incluso éramos valientes en aceptar retos, y que cuando llegamos a la adultez un agridulce lugar de comodidad fue tomando nuestro carácter, de tal forma que no tomamos absolutamente ningún riesgo, no nos arriesgamos a dar un beso por miedo a una bofetada o un rechazo, no nos arriesgamos a cambiar ese odioso trabajo que tenemos por miedo a fracasar, no nos arriesgamos a salir tarde en la noche a casa de los amigos donde probablemente encontremos un interesante grupo social con mujeres.

El arquetipo del héroe es la figura más común en los mitos, uno de los libros más impactantes sobre el análisis de los héroes es el libro de Joseph Campbell “El héroe de mil caras”, donde examina ésta figura desde la mitología y las religiones. El arquetipo del héroe también es reconocido en la cultura popular, a través de los súper héroes de comic y de películas, tipo Star Wars y Matrix, donde se muestra lo que Campbell denominó “el camino del héroe”, la ruta desde el llamado y la no aceptación del desafío hasta el cumplimiento de la misión heroica y su retorno con la figura del maestro.

Aunque estamos acostumbrados a pensar en que el héroe es la expresión máxima y fin último, Robert Moore argumenta que el arquetipo del héroe es una energía inmadura que debe desarrollarse de forma contundente en el arquetipo del guerrero maduro. ¿Cuál es la diferencia entre el héroe y el guerrero maduro? El héroe tiene ideales, pero éstos son utilizados para su propio beneficio, para engrandecer su ego, el guerrero, en cambio, tiene ideales más grandes que él mismo, busca servir e incluso llega a su propio sacrificio para lograr la victoria. El objetivo del héroe, aún inmaduro, es la libertad, la independencia personal, liberarse de la influencia femenina de la madre y entrar en la vida adulta. Mientras que el guerrero madura va conociendo sus limitaciones, el héroe no tiene ese tipo de conciencia de sí mismo lo cual frecuentemente lo lleva a sobre estimar sus condiciones, caer y convertirse en el anti-héroe, quien desperdició su destino, o quedar a la mitad del camino sin completar su meta, herido, cansado, lisiado y sin deseos de volver.

El héroe es generalmente el último arquetipo en desarrollarse en la infancia y se constituye en el pico del desarrollo psicológico infantil, es la última etapa del desarrollo antes de las transiciones de niño a la edad adulta. La transformación de niño a hombre sólo puede ocurrir a través de la “muerte” del héroe. A través de los ritos de iniciación y los ritos de paso desarrollados por culturas ancestrales (alguna vez hablaré de ellos) el joven muere para renacer como un hombre. Sin embargo contemporáneamente no hay muchos ritos de paso por lo cual muchos hombres permanecen psicológicamente atrapados en la adolescencia.

Ahora revisemos las sombras del arquetipo del héroe.

1. El abusador: Exige el respeto de los demás y para ello da rienda suelta a su ira, tanto física como verbal. El héroe se manifiesta inflando su ego, sintiéndose invulnerable y abusando de los más débiles. Toma riesgos innecesarios y estúpidos, su arrogancia lleva frecuentemente a su propia destrucción. Es común ver este tipo de sombras en ciertos jóvenes que son los “malos” en colegios, abusando de los más débiles, peleadores que terminan en pandillas, jóvenes que llegan a las drogas y el alcohol presumiendo de su fortaleza para quedar presos de los vicios, y jóvenes que terminan muertos y lisiados por abusar de la suerte y su resistencia física o por agredir a otros que resultan más fuertes o con mejores armas.

Esta sombra sigue al niño a la edad adulta. Hay hombres que sufren de ataques de rabia reclamando respeto, que desafían físicamente a todo aquel que no está de acuerdo con ellos. El hombre perseguido por esta sombra se cree superior a los demás, y cuando su sentido inflado de sí mismo  es amenazado, cuando el mundo no responde a sus necesidades, pierde el control de sí mismo y arremete.

La realidad es que debajo de la sombra del abusador y el bravucón se encuentra un cobarde inseguro que lucha por mantener esto oculto de los demás. Esto se nota en la gran hipersensibilidad o susceptibilidad que tiene el abusador cuando alguien le insinúa que no es tan fuerte, hombre o astuto como aparenta. Le hace falta confianza para incorporar cualquier energía femenina en su vida, por ello es machista, homofóbico, incluso misógino, y se convierte en un maltratador psicológico de las mujeres y de toda energía femenina que encuentra.

2. El cobarde: es la sombra pasiva del héroe. El niño en esta sombra evita toda confrontación, no puede valerse de sí mismo y reclamar sus justos derechos, se conforma con lo que encuentra y carece de la ambición de desear algo e ir por él. Va junto a la masa, es un miembro silencioso del rebaño, el obediente perfecto, el que nunca gritará, el que callará mientras llora en silencio. No hará nada aún cuando sabe que lo que debe hacer es justo y correcto. El niño cobarde no puede convencerse de sus propias excusas y se desprecia a sí mismo por su cobardía.
En general creo que acceder al arquetipo del héroe es una de las cosas más difíciles para un hombre debido a que integrarlo de forma saludable es complicado. Los adultos sacuden sus cabezas ante los riesgos innecesarios a los jóvenes toman y se ríen de el idealismo de los jóvenes, diciéndoles que van a cambiar de opinión una vez que vean cómo funciona el mundo "realmente es", en contraste los jóvenes ven las cosas en blanco y negro y desprecian las convicciones insípidas, seguras y saludables de la adultez.

El hombre integrado debe caminar entre estas dos rutas, debe comprender sus propias limitaciones y la verdadera naturaleza de los obstáculos que enfrentará en su camino. No puede perder la fe y el deseo de logro cuando recorre los caminos. Tiene que ser capaz de tomar riesgos, en ocasiones juveniles, para lograr sus metas, convivir con el cambio, con lo impredecible, alejarse de la rutina que muchos adultos buscan como refugio.

En el próximo post de la serie continuaré con el arquetipo del guerrero, uno de los más interesantes que he encontrado en el camino,

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

martes, 17 de julio de 2012

La esencia de la masculinidad 11: El arquetipo del mago



Los niños atraviesan su infancia creyendo en la magia, por ello elementos como los vistos en películas de Disney y cuentos de hadas, historias como la de la Navidad o el ratón Pérez capturan su imaginación y los sumergen en eternas ensoñaciones. Cuando somos adultos aún conservamos la admiración por lo mágico, muchos son supersticiosos y extremadamente religiosos, los más racionales conservan vestigios de la magia en su admiración por el arte, la astronomía, lo desconocido.  Si observas el mundo de los magos es muy particular, la gran mayoría de los magos son hombres (acompañados de hermosas asistentes cómplices de sus trucos).

¿Por qué los hombres son atraídos por la magia? Las habilidades del mago representan el poder de dominar con conocimiento secreto y la posibilidad de usar ese conocimiento para manipular herramientas y lograr resultados deseados. El anhelo de dominar ese  poder es lo que alimenta el arquetipo del mago.

El arquetipo del mago en plenitud son las siguientes:

1. Curiosidad intelectual: El mago conoce, el curioso intelectualmente, no es superficial. Se interesa por el conocimiento secreto y oculto de todo tipo, aunque esto suena un poco esotérico, a lo que hace referencia más bien es a que busca el conocimiento inmediatamente evidente y de sentido común, del tipo de conocimiento que se aprende gradualmente , cuyo dominio requiere un gran esfuerzo y diligencia, y la recompensa de tal conocimiento es habitar un nuevo reino de conciencia superior, de poder.

Por ejemplo, un estudiante de medicina descubriendo los misterios del cuerpo humano, un ingeniero de sistemas desentrañando en códigos mejores formas de experimentar lo real y lo virtual, un psicólogo sediento de saber cómo funciona la mente humana. Las profesiones actuales, donde uno gasta tiempo, energía y dinero a fin de iniciarse en estos saberes, equivalen a lo que sabían los chamanes o aprendices de brujo en las sociedades ancestrales.  Se va ascendiendo hacia nuevos niveles de experiencia, de conocimiento, y es posible volverse un maestro, en los contextos universitarios se dan títulos de maestría y doctorado que reflejan el grado de apropiación del conocimiento.

Cuando realizas tus deberes en la universidad o en un posgrado quizá no sientas que estás actúan en un “reino del poder secreto.” Pero si lo piensas mejor algo que para ti es simple es producto de muchos años o siglos de investigación, y para muchas personas en realidad sea un profundo misterio, decía Arthur C. Clarke que “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.”

Cuando como hombres aprendemos el conocimiento “secreto” de cómo funciona el mundo  y lo usamos para aprovechar sus energías  y fuerzas con el fin de manipularlo y convertirlo en algo útil o poderoso estamos accediendo al poder del mago. Para ser un mago simplemente hay que crear, ser creativo e innovador, tener la facultad de sorprender a otros.

2. Reflexividad: El mago obtiene su energía de la introspección, del conocimiento del mundo, pero también de sí mismo. Cuando te enfrentas a una decisión difícil tus deliberaciones sobre el curso a tomar son impulsados ​​por el arquetipo del Mago que está instalado en tu psique. Su poder proviene de una profunda reflexión y la meditación, el Mago es como un buen jugador de ajedrez, cuanto más experiencias y estudios, más se es capaz de ver la vida como un tablero de ajedrez, prever todos los movimientos posibles, y predecir con gran exactitud en esos movimientos se llevan. Esta habilidad también genera corazonadas (si un hombre está conectado consigo mismo, equilibrado con sus emociones tendrá un sexto sentido, el cual no es exclusivo de las mujeres) y sentimientos viscerales y las decisiones espontáneas que hace en un momento de crisis.

3. Perseverante: Entiende que el conocimiento es gradual, que implica esfuerzo y tiempo. Accede al conocimiento dedicándole tiempo y pasión, hasta dominar su arte y convertirse en un maestro. También dudan de lo que aprenden y construyen posturas personales y maduras de lo que aprenden, sin volverse fanáticos o sectarios.

4. Alquimista: Cuando el arquetipo de mago se integra en un hombre, él busca la manera de convertir las situaciones y retrocesos decepcionantes en oportunidades para aprender, crecer y convertirse en un hombre mejor.

5. Mediador espiritual: El Mago entiende el vínculo entre el mundo invisible de los espíritus, el mundo divino y el mundo de los seres humanos y la naturaleza. A medida que es mediador entre estos mundos, el mago tiene la habilidad para explicar complicadas ideas espirituales y psicológicas en maneras que otros puedan captar fácilmente. Si alguna vez has hablado con una persona que usa una simple metáfora para resolver sus dudas, estás teniendo contacto con el arquetipo de mago.

Hay dos funciones especiales que tiene la energía del mago proyectada en el arquetipo del mago: fluye en forma de aprendiz y fluye en forma de maestro o mentor. La energía del mago nos lleva a buscar conocimiento oculto, a buscar especializarnos, a conocer y tener curiosidad. Una persona realmente animado por el arquetipo del mago comparte su conocimiento, se alegra con revelar lo oculto, con convertirse en maestro. No es egoísta con lo que sabe porque conoce que el conocimiento es tan profundo que nunca estará cerca de alcanzarlo, y sabe que lo que comparta no será todo lo que sabe, en cuanto su curiosidad lo alimenta a siempre seguir buscando y estar un paso delante de aquello que revela.

La falta de energía mago en la cultura moderna está en el centro de los problemas que muchos hombres tienen hoy día. Hay una falta de hombres maduros que han hecho un rito de tránsito para iniciar a otros en los “conocimientos avanzados” de la masculinidad. Hoy día muchos padres no cumplen su función de enseñar a sus hijos a ser varones, los dejan andar pero no comparten con ellos las claves para ser éxitos y desarrollarse a plenitud, y vemos hijos apegados a sus madres, con temor a su propia masculinidad, reprimidos, exageradamente machistas y no conscientes de las posibilidad de ser hombre.

Creo que en el fondo esa ha sido una de las causas del éxito del movimiento de la seducción, donde muchos hombres  y jóvenes buscan guía en temas clave de la masculinidad como su relación con el sexo opuesto, temas afectivos y de desarrollo personal, de hecho el movimiento de seducción busca aplicar conocimientos y tener niveles más elevados de conocimientos para dotar a la masculinidad de poder, de posibilidad. Pienso que muchos de los que estamos en este camino somos magos en este sentido (y no puedo dejar de pensar en este momento en Mystery y su gusto por la magia, que proyecta el deseo que tenemos los hombres de asombrar). Como actor de la escena del movimiento de seducción es importante que las personas que se acercan a este camino puedan distinguir entre aquellos autores o representantes del movimiento que son verdaderos magos, mentores, maestros o aquellos que no tienen el arquetipo positivo del mago sino una de sus sombras: el manipulador, donde su oferta se basa es estratagemas de control mental sobre un grupo social, solamente basado en el interés financiero e iniciando a sus aprendices sin profundidad y sin deseo de que alcancen la madurez.

Por otra parte, muchos de los maestros de la seducción solo definen la hombría en función de las mujeres que “consumen” o las mujeres con las que tienen sexo. Pienso que la hombría va mucho más allá de las mujeres que tienes. Los grandes hombres del pasado no han tenido a las mujeres como su objetivo principal. En su lugar, se concentraron en el dominio de algo mayor, de algo que genere un legado real y duradero. La diferencia que el éxito de aquellos hombres ancestrales y la personalidad que configuraban para tenerlo atraía naturalmente a las mujeres.

Ahora revisemos las sombras o manifestaciones incompletas del arquetipo del mago:

1. El manipulador: El mago en su plenitud desea compartir su conocimiento con otros  para que puedan ser mejores y más felices. La sombra se burla de los aprendices al estafarlos y no darles todo el conocimiento, se lo guarda y sólo les da migajas. Retiene conocimiento sólo para alimentar su orgullo y su bolsillo. El manipulador se distancia emocionalmente de las personas, no se comprometen con las cosas, son irresponsables, de esos que tiran la piedra y esconden la mano, ellos se esconden diciendo que “no fueron los culpables” o justificándose. El propio Moore, autor de este modelo de arquetipos lo describe así:

"Este es el hombre que piensa demasiado, que se aparta de su vida y nunca la vive. Está atrapado en una red de pros y contras acerca de sus decisiones y se pierde en un laberinto de meandros de reflexión de la que no puede librarse. Tiene miedo a vivir, a "saltar a la batalla." Sólo puede sentarse en su roca y pensar. Los años pasan. Se pregunta dónde ha ido el tiempo. Y termina lamentando una vida de la esterilidad. Él es un voyeur, un aventurero sillón (…) En el temor de tomar la decisión equivocada, él no hace nada. En su miedo a vivir, también no puede participar en la alegría y el placer que otras personas experimentan en su vida la vida (…) Finalmente se siente aislado y solo."

2. El inocente: Quiere todo el poder, la gloria aprovechando el arquetipo del mago en su plenitud, pero no están dispuestos a realizar el trabajo, a sacrificarse y pagar el precio de lograr lo que desean. Quieren ser exitosos, millonarios, tener mujeres, pero no hacer el trabajo de años que implica ser alguien en la vida. Inician muchas cosas, pero no terminan ninguna, son eternos perezosos, o eternos imitadores del éxito de otros.       

Una de las formas de acceder al arquetipo del mago es crear un espacio sagrado en su vida. Esto es, en mi opinión, la clave más importante para acceder al arquetipo de Mago. En la vida del hombre moderno, no hay una línea entre lo sagrado y lo profano, entre lo sagrado y la vida común y corriente. Si deseas tener acceso a las ideas, energías e ideas que existen en un plano superior al de la ordinaria, el día a día la vida, entonces necesitas una puerta de entrada a ese reino más alto. El espacio sagrado es una puerta de enlace a la inspiración, a tu esencia, a la creatividad, a las ideas. Elabora un ritual por ti mismo, un tiempo o un espacio físico en el que no te interrumpan, donde otros no estén al tanto de lo que piensas. A lo mejor es escuchar música. A lo mejor es encontrar un lugar especial en la ciudad para caminar. Tal vez sea un paseo por la mañana.

En la siguiente entrega continuaré con el arquetipo del guerrero.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!