viernes, 10 de agosto de 2012

La esencia de la masculinidad 15: El arquetipo del amante



De acuerdo a Moore y a Jung éste arquetipo del amante es el arquetipo del idealismo juvenil y de la emoción y, por lo general, es el primero de los arquetipos por desarrollar en un hombre. El arquetipo del rey generalmente es el último en desarrollarse culminante y abarcando a los demás arquetipos.

Cuando uno escucha la palabra “amante” usualmente la asocia a romance y a sexo. Sin embargo hay muchos tiempos de amor y el arquetipo del amante no se enfoca en desarrollar un tipo de amor sino en abarcar a la mayoría. El amante es el arquetipo de la emoción, el sentimiento, el idealismo y la sensualidad. Al igual que la palabra “amante”, la “sensualidad” es frecuentemente asociada con el sexo, pero en realidad tiene una aplicación más amplia. Ser sensual significa que se abren todos los sentidos en todas las áreas de tu vida: tocas, pruebas, hueles, escuchas y miras, en otras palabras, experimentas tantas dimensiones de la vida como es posible, y tan frecuentemente como es posible.

El amante está en sincronía con las misteriosas fuerzas que subyacen en nuestra vida cotidiana, por lo que éste arquetipo alimenta la espiritualidad masculina  y es en éste arquetipo donde residen las Musas, es decir, las chispas de inspiración o creatividad, que es cuando la energía del amante se manifiesta en nuestras vidas. Un hombre que necesita tiempo para desarrollar este arquetipo experimenta intuiciones, corazonadas, premoniciones útiles y significativas para su vida diaria y para sus decisiones.

El hombre que ha desarrollado plenamente el arquetipo del amante en su vida también suele ser adepto a “leer” a las personas y sus signos, gestos y señales sociales. Es empático con los demás y entiende cómo llevarse bien y conectar con una amplia variedad de personas, razón por la cual ha llegado a convertirse en un gran seductor.

Debido a que el amante es tan vivo, pleno y sensual, puede disfrutar  de todos los placeres de la vida, la buena comida, el arte o la belleza de las mujeres. Éste es el arquetipo que estimula el apetito, pero éste apetito no es sólo para los placeres más carnales como el sexo o la comida, sino para una vida llena de significado y de propósito. En la búsqueda de la libertad de ejercer con pasión estos fines, el amante puede ver los límites y las reglas que hacen que pueda excederse y perjudicarse. El cuidado de sí mismo es uno de sus valores más importantes, pues el amante desarrolla un poderoso amor propio, una sana autoestima y una autoimagen consistente.

Lo anterior es la razón por la cual el arquetipo del amante tiene una relación única con los otros tres arquetipos de la masculinidad madura. Si bien la energía de los enamorados pretende ser ilimitada, los arquetipos del rey, guerrero y mago le dan al hombre una estructura y una disciplina para encauzar positivamente su energía hacia metas saludables y dignas.

Es posible encontrar el arquetipo del amante en los mitos y rituales que abarcan la cultura y el tiempo. El dios griego Dionisio representa quizá el ejemplo más sobresaliente. Dionisio era el dios del vino, la alegría, el arte, la pasión y el sexo. Sus seguidores creían que cuando un hombre llegaba a abrumarse con excesos de emoción y perdía todo sentido de cordura era por la influencia de Dionisio. En su honor se celebraba un festival anual  cada primavera donde había mucha bebida, mucho baile, teatro y, por supuesto, mucho sexo.

Una historia moderna que ilustra el arquetipo del amante es Zorba el griego.   Zorba es un hombre que vive a plenitud, le encanta la buena comida, la bebida, el baile, cuando hace algo lo hace con todo el corazón. Zorba entiende que para que un hombre sea verdaderamente libre, debe tener una vida emocional profunda, de cierta forma necesita un poco de locura e intensidad.

Ahora revisemos las sombras del arquetipo del amante:

1. Al amante adicto: Un hombre poseído por esta sombra es, en palabras de Moore, “eternamente inquieto”. Está siempre buscando una cosa, persona o experiencia que lo hagan sentir realmente vivo, y esto se da porque tiene expectativas demasiado infladas o porque muchas veces no sabe lo que en realidad está buscando, por lo cual busca y busca y rara vez encuentra, y busca cosas, placeres y momentos cada vez más intensos, provocativos, excesivos. Allí está su punto débil.

Se enamora de todas las mujeres que encuentra, y cuando es abandonado entra en frenética desesperación y vacío. Tiene mil ideas de cosas que lo harán famoso o millonario, y salta de una idea a otra sin constancia o disciplina. Compra cosas por capricho, es impulsivo en sus decisiones para luego arrepentirse después. Es un coleccionista de experiencias, vivencias o mujeres, pero sin estructura, sin filosofía de vida para conectar aquellas cosas que colecciona por lo cual su vida es vacía, desconectada, hueca. Sin un enfoque su energía se disipa en múltiples direcciones.  

El amante adicto siempre está buscando estímulos intensos, para sentir cada vez más. Sin embargo nuestros cerebros se acostumbran rápidamente a los mismos estímulos, y cada exposición al mismo estímulo trae rendimientos decrecientes, así que el amante adicto buscará incrementar los niveles para sentir la emoción y placer original, pero pronto se acostumbrará a las dosis excesivas.

Otra faceta del amante adicto es aquel que obsesivamente se enfoca en una cosa, y pueden llegar a obsesionarse a tal punto que sus objetos de deseo  en vez de traer alegría, le traen destrucción y ruina. Es frecuente conocer a hombres tan involucrados en vicios, proyectos o una afición que se han arruinado económicamente o que han echado a la borda relaciones afectivas.

2. El amante impotente: Surge cuando un hombre está fuera de contacto con el arquetipo del amante en su plenitud v el mundo en colores vivos y texturas, el amante impotente  sólo ve gris. Son depresivos, planos y pesimistas, nada les trae la alegría suficiente como para poner color en su vida.  Han perdido su pasión por la vida, no se esmeran por proyectos o relaciones. La libido es inexistente es estos hombres, así como una vida sexual plena.

Mientras que el amante adicto no tiene suficiente estructura, el amante impotente puede surgir en personas psico rígicas, demasiado estructuras, obsesivas, por ejemplo, los hombres profundamente religiosos, que yendo mucho más allá de las prohibiciones de su fe, se cargan de normas demasiado mojigatas, sintiendo gran vergüenza y culpa cuando “caen” por los placeres de la culpa. La energía del arquetipo del amante se acumula detrás, se reprime y sin un canal sano para dar libertad de expresión a la energía  se estalla en formas destructivas, como la adicción y la pornografía, y allí el amante impotente se vuelve amante adicto.

De acuerdo Moore, la amante es el arquetipo más retrasado y más reprimido en el hombre actual. A los hombres occidentales no se les anima a estar en contacto con sus sentimientos, o se les anima a estar en contacto demasiado con su lado femenino, ambos puntos extremos. La emoción, debidamente aprovechada, es la que da impulso a la grandeza. Los griegos llamaban a esta pasión por la vida thumos. Se trata de un fuego que impulsa al hombre a realizar grandes hazañas. El arquetipo del amante es vital para nuestro camino al éxito.

La forma más fácil de acceder al arquetipo del amante es tomándonos más tiempo para disfrutar realmente de las cosas, de esos pequeños y grandes placeres de la vida, cultivando la moderación y el estar plenamente presentes en cada instante (luego hablaré de estos últimos, pero por ahora recomiendo El poder del ahora de Eckhart Tolle). En lugar de llegar a excesos, podemos disfrutar de las cosas que ya tenemos de formas más profundas, usando todos los sentidos, creando rituales de disfrute. Hay personas que salen a lugares fantásticos, pero su mente está dispersa, y no disfrutan el aire, la vista, las sensaciones y no absorben la emoción, la plenitud de la experiencia, muchas veces por estar distraídos o por estar preocupados.

La creatividad, las artes, la lectura, dan estímulos emocionales que nos conectan con el arquetipo del amante. La búsqueda del conocimiento estimula la capacidad del amante para imaginar e inspirarse. Así mismo, la naturaleza ayuda a ponerse en contacto con las fuerzas maravillosas de la vida. El romance, la seducción y el sexo pleno también conectan con poderosas fuerzas del placer y con el mundo femenino.  Deleitarse con profundidad y con total consciencia de la sensualidad y sexualidad femenina resulta imprescindible para el amante.

Con este post hemos terminado esta serie de los arquetipos de la masculinidad, y mi intención es trabajar de forma esporádica nuevos elementos que nos ayuden a encontrar la fuerza, la energía y la inspiración que  nos hagan vivir una masculinidad plena, fuerte y enfocada, que nos oriente con propósito, significado y legado hacia nuestras metas y que sea motor de atracción para las mujeres.

Ya viene un post (o video) aún no se cómo lo tendré sobre los arquetipos femeninos, lo cual es fundamental para leer en frío a las mujeres, y para conocer más profundamente su psique y sus peculiaridades.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

martes, 7 de agosto de 2012

La esencia de la masculinidad 14: El niño edipo



Ya nos acercamos al final de esta serie y hoy trabajaré el penúltimo texto sobre los arquetipos de la masculinidad, escritos basados en el texto “Rey, Guerrero, Mago, Amante” de Robert Moore y Douglas Gillette. En el post de hoy revisaré el último arquetipo de infancia, el del niño de Edipo , que será fundamento para el arquetipo del amante.

Recordemos que los arquetipos de la infancia son energías positivas pero aún inmaduras que, con la orientación masculina apropiada, se convierten en los arquetipos de la masculinidad madura.

Al hablar del niño de Edipo es fácil traer a nuestra mente el famoso complejo de Edipo, término creado por el padre del psicoanálisis Sigmund Freud, y que se basa en la idea de que los niños tienen un deseo reprimido por sus madres y un odio visceral por el padre con quien compiten por el amor de la madre. Para Moore la raíz del arquetipo es la búsqueda de nutrición, de cuidado, de bondad de esa madre “infinitamente buena y hermosa.” Sin embargo el término “madre” no se refiere a la madre de cada uno, sino a la energía femenina protectora, proveedora, vista en la mitología como la Gran Madre, la Diosa, la Madre Tierra.

La filosofía del niño Edipo se relaciona con la filosofía del periodo romántico, donde se explora la vida interior, se celebra el poder de la imaginación y la intuición, tratando de sentir y vivir la vida de forma profunda, exaltando las virtudes de la pasión y la libertad de expresión. Este arquetipo le da al niño el deseo de forjar relaciones con los demás y nutrirlas con afecto y calidez. En el corazón de este arquetipo se encuentra el deseo de conectarse, con uno mismo, con las fuerzas más profundas de la vida, con la naturaleza  y con otras personas. Éste arquetipo contiene las semillas de la vida espiritual, profunda de un hombre adulto.

Revisemos ahora las sombras del niño Edipo, es decir, sus manifestaciones más inmaduras y más incompletas que se proyectan de forma negativa hacia la adultez:

1. El niño de mami: En lugar de aprovechar la energía positiva femenina asociada con la “Gran Madre-Gaia” el niño de mami se obsesiona con la energía de su madre verdadera conectándose demasiado con ella. Carl Jung diría que este arquetipo sombra toma control cuando no hay un padre o cuando éste es una figura débil.

Ésta sombra se manifiesta de diversas formas, siendo la más obvia el niño (u hombre) que está pegado a las faldas de su madre, no desea decepcionarla, vive para darle gusto, es manipulado por los deseos de la madre  y llega a ponerla por encima de todo, incluso de él mismo. Nada le da más satisfacción que escuchar de su madre “eres un buen hijo”. Incluso dejan relaciones afectivas con otras mujeres sólo para evitar disgustar a su madre, quién también desarrolla una relación inconsciente de amor y exclusividad con su hijo, al cual no desea compartir con ninguna otra mujer.

Muchos hombres no salen de la influencia de la sombra del hijo de mami, siempre están atentos a complacer los deseos de su madre, y ponen sus deseos por encima de sus esposas, volviéndose pusilánimes sin carácter. No logran independizarse, viven pegados eternamente a la figura materna.

Otra sombra del niño de mami se puede ver en hombres adultos que son mujeriegos y consumidores compulsivos de pornografía. Se caracterizan por un deseo dominante de unión con la madre y por la incapacidad de aprovechar la energía femenina de una forma saludable, por lo cual genera un vacío interior que busca llenar en conexiones simples, rápidas y superficiales. Esa búsqueda inconsciente por la madre, que intenta satisfacer en sucesivas mujeres o en horas interminables viendo porno, resultan en una pérdida de energía vital, motivación, depresión e incapacidad de conectar verdaderamente con las mujeres.

2. El soñador: La sombra pasiva del arquetipo del niño Edipo se caracteriza porque no busca la conexión con los demás (especialmente con la madre) sino que es distante. Se separa de las relaciones humanas porque prefiere estar a solas con sus pensamientos. No hay nada de malo en la introspección y la soledad, sin embargo el niño o adulto bajo esta sombra se mantiene alejado de la realidad, con la mente en las nubes, en un mundo idealista e irreal. Se pasa el tiempo soñando demasiado, sin tiempo suficiente para aprender a relacionarse con las personas, sus habilidades sociales son pocas, es demasiado introvertido, tímido e inseguro, y sólo tiene poder en su mundo de fantasía. Se mantiene atrofiado socialmente y sin posibilidad de conectarse con otros.

Un hombre que ha integrado con éxito al niño Edipo en su psicología comprende la parte “suave” de ser un caballero. Puede ser instrospectivo y espiritual y al mismo tiempo ser práctico y tener los pies en la tierra. No le tiene miedo a recurrir a lo femenino de la energía, pero tampoco se encuentra dominado por esta energía por completo. Se relaciona de manera encantadora con lo femenino, pero manteniendo su masculinidad.

En el próximo post hablaré del arquetipo adulto del amante, uno de mis favoritos.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!