Hoy
deseo hablar de algo que para mí resulta muy importante como entrenador, y es
no solamente prepararte para vencer problemas tales como la ansiedad, la
timidez, la dificultad para conversar y todas aquellas barreras mentales que
generan que o bien no te acerques a una mujer o que estando cerca de ella
(trabajo, estudio, vecindad, fiesta) no direcciones tu interacción hacia el
desenlace romántico o sexual que deseas, sino también darte habilidades para
leer entre líneas a las personas.
Aunque
las mujeres son universo complejo de descifrar, hay ciertas pistas que ellas
mismas nos dan a través de sus primeras interacciones y que nos permiten saber
con quién estamos interactuando. Déjame decirte algo: muchas heridas dolorosas
vienen de la soledad, pero otras tantas muy sangrantes y difíciles de
cicatrizar vienen de relaciones construidas con ciertos perfiles de personas
que resultan negativas, tóxicas, y que en lugar de amplificar tu crecimiento lo
consumen, lo acaban y resultan no evolucionando sino involucionando.
Cuando
inicié este camino, por el afán de experimentar resulté involucrado con
personas que luego de un tiempo resultaba bien difícil deshacerse y que dejaron
un recuerdo nefasto en mi vida. Personas de las cuales si bien aprendí aquello
que no deseo para mi vida, también hubiera deseado no haber conocido, no haber
perdido tiempo y recursos en ellas. Lo más complejo de todo es que algo de mí
me señaló que no eran personas saludables mental ni emocionalmente, y aún
sabiéndolo ignoré las señales de alarma y terminé involucrado con ellas.
Una
de las cosas que me gusta enseñar es cómo desarrollar madurez emocional, y cómo
acercarnos a personas que aportan a nuestra vida. Créeme un buen cuerpo, o
incluso una amazona en la cama no sana las heridas que en el día a día pueden
generarte ciertos perfiles de personas. De hecho, en mi terapia con hombres y
mujeres mucho de mi trabajo se desarrolla en curar heridas de relaciones
desastrosas, limitantes, enfermizas, fantasmas de personas que siguen rondando
por la vida de mis clientes amargándoles la existencia.
Hoy deseo hablar de cierto tipo de personas
que usualmente encuentran refugio en aquellos hombres con tendencia salvadora,
especialmente aquellos que poseen el síndrome de buen tipo, los que tienen una energía
positiva y, en especial con las mujeres, son muy comedidos y atentos.
Concretamente deseo hablar de las vampiresa emocionales, y quiero darte una idea
de las diferentes manifestaciones en las cuales las encontrarás, y cómo salirte
del círculo vicioso en el cual te sumergirán.
Déjame
iniciar definiéndolas: son mujeres a las cuales les cuesta dar de sí y lo que
hacen es consumir todo aquello que tu ofreces, son mujeres extremadamente
egocéntricas, que sólo piensan en sí mismas y que de alguna forma, consciente o
inconscientemente, se aprovechan de ti, consumen tus recursos, sobre todo los
emocionales, para dejarte vacío, exhausto y sin nada.
Si
quieres que lo exprese en pocas palabras: el rasgo fundamental de una vampiresa emocional es que debido a un egocentrismo extremo se convierten en
manipuladoras activas (por lo que hacen) o pasivas (por lo que dejan de hacer o
hacen de forma disimulada).
Antes
de iniciar con las formas en que alguien te roba la energía emocional, quiero
aclarar algunas cosas: como este es un blog de un hombre para hombres pues estoy
hablando de vampiresa emocionales, pero es claro que también hay hombres
vampiros emocionales que están por allí esperando atrapar todo de las mujeres
sin dar nada a cambio, sin ofrecer nada, y generando sólo molestia y
perturbación.
Por otra parte, también es claro que el vampiro emocional puedes ser tú mismo. Y seguramente la tipología que desarrollaré a continuación te ayude en ello.
Por último, aunque haya personas que tienen rasgos de los acá descritos lo que hace que sean vampiresa emocionales es la forma en que tú te sientes alrededor de ellas: vacío, cansado, agotado, sientes que consumen todo de ti que la relación es desigual pues ellas tienen muy poco que ofrecerte. Lo que las define es que su personalidad es marcadamente desequilibrada.
Por otra parte, también es claro que el vampiro emocional puedes ser tú mismo. Y seguramente la tipología que desarrollaré a continuación te ayude en ello.
Por último, aunque haya personas que tienen rasgos de los acá descritos lo que hace que sean vampiresa emocionales es la forma en que tú te sientes alrededor de ellas: vacío, cansado, agotado, sientes que consumen todo de ti que la relación es desigual pues ellas tienen muy poco que ofrecerte. Lo que las define es que su personalidad es marcadamente desequilibrada.
Ahora
entremos en materia. Las formas en las cuales un vampiro emocional se
manifiesta son las siguientes:
1. La victima: Todo el día se está
quejando, la vida ha sido demasiado dura, ha tenido padres separados, su pasado
ha sido muy difícil, todo conspira en contra de ellas, es casi imposible
continuar. Un interminable bla bla bla caracteriza su discurso, sus expresiones
son pesimistas, el mundo está en contra de ellas y no hay salida o algo que se
pueda hacer.
Son
seductoras porque son extremadamente vulnerables, van directamente a esa parte
de tu cerebro masculino que busca proteger a las mujeres y ser alguien que las
defienda de un mundo hostil y difícil. Con ellas es fácil sentirse “el hombre
de la relación”. El truco viene cuando les das consejos, allí es cuando has
picado el anzuelo. Empiezas a tratar de ordenar su vida, de aplicar sentido
común a sus problemas, de dar alternativas y sobre todo de inspirar, motivar.
Te esfuerzas como un condenado para sacar lo mejor de ti y llevarlas a vivir
una vida extraordinaria. Y nada pasa, ellas siguen viendo el lado nefasto,
negro, siniestro de la vida. Cuando ganas su confianza no moverá un dedo antes
de preguntarte “¿Y ahora qué debo hacer? Dime por favor, estoy tan perdida y no
puedo sola”. Y cuando le dices qué hacer, no lo hace, o no lo hace como debe
ser y eso refuerza aún su concepto de fracaso.
2. La intimidadora: Es una vampiresa vestida
de hembra alfa, es altamente caprichosa e imponente, es terca y sólo desea las
cosas a su manera. Muchos hombres caen en las garras de estas mujeres cuando
son especialmente hermosas y se ponen en el trabajo de “domarlas”, en el camino
se vuelven esclavos de estas mujeres, pues para no desatar su ira, su histeria
y sus explosiones emocionales deciden hacer todo lo que estas emperatrices les
ordenan. Las reconocerás porque se la pasan dando órdenes, con terceras
personas suelen ser arrogantes y sarcásticas. Estas mujeres repiten patrones de
la infancia en donde literalmente eran “la reina de la casa” y todo estaba a
sus pies. Si caes en sus garras terminarás físicamente exhausto y
financieramente arruinado, pues su capacidad de sentir placer, gozar de la vida
es muy pobre.
3. La interrogadora: Son otra forma de
vampiresa activa, que tiene como rasgo principal el cuestionarlo absolutamente
todo, su personalidad es escéptica, confrontativa, directa y diferenciadora. Si
dices blanco, ella dirá negro, si dices negro ella dirá que es blanco. Va al
otro extremo de lo que tú deseas o quieres. Si quieres ir a bailar, ella quiere
un café, si quieres comprarle ropa ella quiere maquillaje. Lo más interesante
es que son altamente contradictorias. Se manifestan siendo hipercríticas,
detestan todo de ti, pueden ser muy perfeccionistas y ven el 1% que le ha hecho
falta a tu 99%. Te convierten fácilmente en un dócil esclavo al convertirte en
lo que ellas desean que tú seas, que por supuesto quizá no es lo que tú eres.
4. Culpadora: Se equivocan, cometen
errores y tú siempre serás el culpable. Se pegan y consumen especialmente a
personalidades poco dominantes, débiles de carácter y pusilánimes. Su odio
interno se proyecta hacia las personas que las apoyan y las quieren
honestamente. Son manipuladoras consumadas, pues no paran sus ataques morales y
emocionales hasta que la otra persona está derrumbada emocionalmente. Eso sí,
cuando algo les sale bien y tu les ayudaste jamás lo reconocerán.
5. Bipolares o reinas del drama: Su vida
oscila entre momentos de efusividad descontrolada, en donde con facilidad le
dicen a un desconocido que lo aman, y
momentos de depresión muy profunda, abismos de amargura y resentimiento frente
a la vida. No sabes en qué estado te las encontrarás, porque sus transiciones
son muy rápidas e imprevista. La reina del drama es una mujer que vive todo al
extremo, lo bueno y lo malo. Un día está muy enamorada de ti, y es efusiva y
bastante sobre actuada, y al otro no quiere verte, está en conflicto, no sabe
si eres para ella, y se pone trascendental. Créeme eso acaba con la salud
mental de cualquier hombre que se le arrime. Lo peor de su esquema emocional es
que incluso lo “muy bueno” que les pasa en la vida lo pueden volver algo
trascendental con cosas como “y ahora qué desgracia me va a pasar, cuando algo
muy bueno me pasa siempre me pasa algo terrible”.
6. La emocionalmente distante: Tímida,
solitaria, aislada y excesivamente misteriosa. Se halla sumergida en sí misma
pero captura a cierto perfil de hombres interesados en descifrar personalidades
difíciles y herméticas, yo lo llamo síndrome Sherlock Holmes, buscan indagar y
encontrar la clave que les permita acceder a esos misteriosos rincones del alma
femenina. Grave error, pues el mecanismo con que estas mujeres infringen dolor
es con su increíble individualismo, no necesitan de nadie ni de nada, si te
ofreces a algo te dirán que pueden hacerlo solas, nunca te toman en cuenta y te
das cuenta que muchas veces involucran a perfectos desconocidos en cosas muy
importantes de sus vidas sin tomarte en cuenta, tú que crees que por estar
pendiente deberían tomar en cuenta. Son la ingratitud hecha mujer. No están
disponibles en momentos que son para ti importantes, no te cooperan. Son
escurridizas, te dedican algo de tiempo y luego se pierden por tiempos prolongados.
Son expertas en el manejo de la indiferencia como arma defensiva para herir. Su
capacidad de seducir se da por su personalidad enigmática y misteriosa e
inaccesible.
7. Eternas conversadoras: Claro que es estupenda
una mujer que hable, que sea locuaz y que pueda hablar de forma fluida. Pero
estas mujeres simplemente no se callan, es imposible que escuchen, consumen
toda tu energía al desear ser escuchadas y contenidas. Cuando deseas algo para ti,
simplemente no hay nada. Sólo ellas existen y el sonido de sus palabras que es
música para sus propios oídos. Lo que tú dices es sólo un pretexto para sus
propias historias, sus vivencias, sus grandes momentos. Esto se combina con un
hábito realmente odioso: lo que a ellas les pasó es peor que lo que te pasó, lo
que te hicieron era mucho mejor que lo que tú hiciste.
8. La controladora: Simplemente debes vivir la vida como ella te dice, es extremadamente celosa, no puedes hacer un movimiento porque desea saberlo, qué haces, con quién lo haces, dónde lo haces y hasta que hora lo harás. Tienen una opinión sobre todo y en todo tienen la razón. Creen que saben lo que es mejor para ti y lo que te conviene. Desean trazarte una cuadrícula y decirte en qué cuadritos debes moverte.
Si
te encuentras con una persona con estos rasgos, créeme que no hay otra opción
que poner tierra de por medio, sin importar cuánto te atraiga esta persona.
Que
comience la cacería!
Hasta
la próxima!
