jueves, 31 de enero de 2013

Más allá de la auto complacencia: el camino difícil




Me hice un propósito este año: escribir dos veces por semana. Hay semanas y días donde es fácil, otros en los cuales simplemente es complejo, porque hay cansancio, porque usualmente escribo al final del día, luego de un día de mucho trabajo, porque a veces uno empieza a escribir y simplemente las cosas no tienen sentido, o el post no resulta ser lo suficientemente redondo, como yo lo espero. Para mí este es el año de recorrer los caminos difíciles, los caminos del dolor, los caminos de recorrer el kilómetro extra, el camino de la total disciplina.

No es fácil.

Resulta sencillo los primeros días del año, pero conforme pasa el tiempo uno se va distrayendo, va priorizando cosas del día a día sobre lo importante, sobre uno mismo. Y es fácil llegar a estos días olvidando lo que uno se propuso, y vuelve ese “hombre viejo” a convivir con uno.  Y pasa el tiempo y uno se vuelve a contentar con esa persona escasa, incompleta, con cosas que sabe que hay que mejorar pero que no hace. Y sientes cómo el cansancio te inunda y resultas volviéndote un gran conformista.

Una de las cosas en las que puedes caer más fácilmente es en la “autocomplaciencia” o simplemente ser demasiado permisivo con la pereza, con los propios defectos, utilizando excusas como “a otros les va peor”, “no estoy tan mal”. “puede ser peor”, “quien me quiera me tiene que querer así”. Y olvida uno la grandeza de los que han logrado grandes cosas.

El conformismo y la autocomplaciencia es lo que hace que los años pasen y uno siga sin exigirse a fondo.

Para mí lograr que alguien consiga un teléfono de la una mujer, es muy poco, que logre mantener una conversación en realidad es muy poco, que logre salir con ella y convertirla en su novia es muy poco. Y honestamente me da risa aquellas personas cuyo único propósito es levantar mujeres, realmente esa es una meta escasa, mediocre, perezosa. Personas que uno se encuentran y que no son capaces de llenar su mente de algo con sustancia, que creen que aprender a conversar es llenarse de palabras cuando en realidad es tener algo que decir, tener cosas que mostrar, conceptos, ideas, emoción. De hecho, la diferencia de mi propuesta está en la exigencia personal, lectura y práctica, espacios de reflexión, análisis, planteamiento de estrategias y tácticas, llenar muchos vasos vacíos que me llegan y que simplemente no pueden conversar porque no tienen absolutamente nada interesante qué decir.

El camino propuesto es más difícil, mucho menos “mágico”, donde la cuesta es para arriba y donde te asesoras de expertos, no simplemente de amateurs que desean hacer un poco de negocio. Para lograr ser la mejor versión de uno mismo no es necesario ser aprobado por el beso o el sexo de muchas mujeres, en cambio es necesario haber dedicado mucho tiempo a trabajar en uno mismo, en su cuerpo, en sus emociones, en su mente, siendo absolutamente exigente con lo que uno mismo se promete, con el camino que uno ha empezado, si lo inicias lo tienes que terminar.

Muchos se quedan, muchos se apartan y se van por rutas mucho más fáciles, mediocres y en las cuales te dicen que has logrado una gran cosa cuando has logrado bien poquito. Al menos mi misión es entrenar para la excelencia, pero para ello la exigencia con uno mismo es el doble, o el triple. Porque esos caminos duros, empinados, pedregosos, resbaladizos uno mismo ha tenido que recorrerlos para acompañar.

Muchos se han rendido, presos de promesas falsas de cambio rápido, promesas donde tendrás a la mujer que desees, promesas donde caerán rendidas a tus pies, donde podrás decodificar a una mujer. Y es fácil leer cosas del estilo “no pude, ya no tengo arreglo”, “lo he intentado todo y simplemente me cansé, la seducción no funcionó”. Debes saber algo, nuestro cerebro está configurado para no cambiar, le es muy duro afrontar el cambio, a nuestro cerebro le gusta lo familiar, lo conocido, y se espanta cuando se le induce a adquirir nuevos hábitos y dejar los viejos, cuando se le motiva a desaprender.

Cuando me dicen eso yo les recomiendo a esas personas que por un lado se desconecten del mundo de la seducción, y del tema del mejoramiento personal. Que simplemente se den un espacio, tomen un “break”, que cambien de tema, que busquen otro foco de interés, que vayan en otra dirección, que oxigenen un poco esa enorme ansiedad e impaciencia que es lo que los está conduciendo a la frustración, y desde la frustración a la desesperanza, a tirar la toalla.

En algún punto volverán con otra visión, ver la vida lejos de los marcos teóricos, de los conceptos hacen que al volver éstos conceptos (que son necesarios para una mejor comprensión de ti mismo) tomarán  una nueva vida, sencillamente los comprenderás. Y allí empezarás a fluir, y ese es el momento donde naturalmente volverás, con otro punto de vista, y allí las cosas funcionarán.

Una de las cosas que me enorgullece de ser psicólogo es que conozco la naturaleza humana, conocimiento que amplío a diario, y que me permite entender qué pasa detrás de la forma en que otros se comportan, cuáles son las resistencias humanas, cuáles son los extremos, hasta dónde se puede “apretar” antes de que la persona se derrumbe. Ojala muchos se apasionen por estos conocimientos, uno de mis propósitos de este año es realizar entrenamientos virtuales sobre estos temas, donde las personas conozcan principios de cómo funcionamos los seres humanos, las mujeres, pero también cualquier persona que pueda ser tu jefe, tu socio, tu rival en una negociación.

Si quieres quedarte con una frase te doy esta: no te quedes con una visión de la seducción sólo para levantar mujeres, eso es pensar con un enorme principio de escasez. La seducción es sólo una excusa para desarrollar habilidades complejas de relacionarse con otras personas, la seducción es una forma de autoconocimiento y liberación de la fuerza masculina.

En febrero, me pondré más fino, y si deseas acompañarme en este camino empezaremos a aprender cosas de otra dimensión, de otro nivel, empezaremos a ascender: habilidades sociales, conversación y niveles de interacción, conocimiento de la naturaleza humana, recuperación de hábitos de pornografía, y por supuesto que no pueden faltar los escritos sobre las mujeres y cómo entenderlas desde un nivel profundo.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

martes, 29 de enero de 2013

Autoeficacia: Cuando crees que lo puedes hacer




Hoy voy a tocar un concepto muy sencillo relacionado con el proceso de cambio personal y evidentemente vinculado a la seducción. Y para ello contaré otra historia, como en mis últimos post, para que veamos en la práctica al concepto operando.

Un cliente llegó a mi consulta preocupado por no haber podido ligar, digamos que lo típico en mi consulta, imposibilidad de relacionarse con las mujeres a un nivel profundo y emocional. Para ello se entrenó en algunos temas relacionados con las aproximaciones a desconocidas y el tema resultó aún más frustrante, según él. Como alternativa fue a mí y trabajamos un tiempo.

Logré identificar un patrón: era necesario que este personaje recobrara su confianza. Y encontré en el concepto de “autoeficacia” la respuesta que estaba buscando. Si tú sumas frustración más frustración considerarás, naturalmente, que no eres bueno haciendo algo. Pero si tú empiezas a sumar éxitos tras éxitos, quizá espaciados con algunos fracasos, podrás creer que, aunque es probable que falles, tendrás éxito.

Lo que hice con él fue observar sus interacciones con las mujeres en los abordajes, tema que le interesaba a mi cliente. Efectivamente eran un desastre, no tenía en cuenta los contextos, abordaba a mujeres cuyas señales corporales eran de no disponibilidad, tras la lectura de teorías de abordaje directo aplicaba tales patrones y resultaba impropio, descontextualizado e incluso amenazante. Tenía una muy baja tolerancia a la frustración, por lo cual recuperarse le resultaba muy complejo.

En lugar de seguir entrenando ésta habilidad era necesario sentarnos él y yo a dialogar y a trabajar en lo que yo pensaba constituía su bloqueo y era la creencia de que no lo conseguiría, de que no podría hacerlo, de que era un inútil, de que no había nacido para ello y que era la vida que le había tocado seguir. Es decir, tenía una autoeficacia baja, la misma que podemos tener tú y yo si nos ponemos a pensar cuál sería nuestro desempeño al pilotar y ganar una carrera de F1.

¿La alternativa? Encontrar contextos menos agresivos y frustrantes. El abordaje en la calle, aunque muchos te digan lo contrario, resulta ser un trabajo complejo, donde no puedes hacer nada ante una persona desconfiada u ocupada, y como lo indiqué en otro post funciona mejor en cierto segmento de mujeres adolescentes o jóvenes adultas. La realidad es que ciertos entornos resultan más o menos favorables, y el abordamiento callejero constituía uno muy desfavorable. ¿Ello era algo malo? Pues resulta que no, imagina a un gran futbolista como Messi o Cristiano intentando hacer de arqueros, sus competencias y habilidades han sido potenciadas para ser delanteros, anotadores de goles.

Este es un punto importante: un buen proceso te debe informar para qué eres bueno, y fortalecer aquello, dedicarte a explorar y perfeccionar tus potencialidades. No puedes ser bueno en todos los contextos, y el que te venga a decir que es posible, está intentando engañarte. Algunos no son buenos abordando desconocidas, otros no son buenos creando conexión en fiestas, de hecho se sienten incómodos en ellas, unos son extrovertidos, otros son introvertidos. El mundo es diverso y debes aprender a conocerte.

¿Cómo recuperó su autoeficacia? Encontrando contextos en los cuales relacionarse donde existan personas más abiertas a la interacción, que de hecho la propiciaran. Le sugerí que fuera a un evento de tres días donde la idea era compartir vivencias personales, los grupos se conformarían de forma obligatoria y la guía del evento motivaría la participación de todos. En este evento encontró personas interesadas en temas comunes, con las cuales podía compartir temas que ellas iban a entender, de hecho encontró mujeres que le hacían preguntas y que se interesaban por lo que él tenía que decir. Mi preparación para este evento con mi cliente fue un entrenamiento en habilidades conversacionales, que a continuación te describo brevemente:

1. Cómo desde una información muy breve, ofrecida por la mujer, aprender a preguntar para obtener más detalles, que hacen que ella hable más y a partir de allí construir lo que yo denomino “árbol de preguntas”, que no es otra cosa que hacer que una cosa lleve a la otra, y de una frase se puedan sacar literalmente decenas de preguntas y fácilmente horas de conversación.
2. Aprender a contar una historia. Descubriendo cuáles son los ejes de la misma, combinando información con emoción. Para ello utilizo un taller que yo mismo creé y en el cual utilizo cartones con memes para vincular información a expresión emocional. Es tremendamente simple, pero ayuda a crear habilidades cognitivas que son las que están en la base de la habilidad de conversar.
3. Generación de respuestas divertidas o comentarios con humor.

De hecho, una de las cosas que hice antes de su evento para recobrar su autoeficacia fue voltear la relación de poder, es decir, hacer que las mujeres le hablaran a él. Y para ello utilice una de mis herramientas más poderosas: mi perro yorkshire terrier mini. Lo interesante con mi perro es que lo sacas a pasear y las mujeres se acercan a ti a preguntarte por el perro, evidentemente lo acarician, lo agarran, lo consienten, pero en medio de ello te abordan, te preguntan datos del perro y ganas confianza al verlas a ellas acercarte a ti, y puedes empezar a responder y volverte un poco más amable y simpático (es decir, crear empatía). Luego lo llevé al parque donde mis vecinos llevan los perros todos los días, fuimos nuevamente con mi perro (el cual como ves es un seductor natural) y fue muy fácil que las mujeres se acercaran a él, lo abordaran, le sonrieran, le preguntaran cosas, y él pudo aprovechar ello para iniciar un círculo social e interactuar con algunas de las mujeres que eran solteras y disponibles.

Su cambio fue impresionante. Supo que podía hablar, que podía conversar y que las mujeres eran muy directas a la hora de ver algo y acercarse. Lo que hice con PNL fue extender estas buenas sensaciones a su percepción de cualquier interacción con las mujeres, de tal forma que las sintiera cercanas, amigables, receptivas  y abiertas. Y eso fue lo que reforcé con interacciones (sin perro) en un concierto musical, donde había mujeres que compartían su interés por cierto artista y a las cuales él pudo abordar con un tema en común obteniendo la misma respuesta  positiva y receptiva de parte de las mujeres.

El evento de tres días al cual asistió fue un éxito, porque ya iba entrenado, seguro, con una creencia de que sí podía hacerlo (autoeficacia) y empezó a construir su círculo social femenino y allí va. El proceso nunca es mágico, implica dar de parte del coach herramientas precisas y de parte del cliente compromiso, paciencia con su propio proceso de aprendizaje y disposición a experimentar.

Y si quieren conocer a mi mejor wingman, acá se los presento: mi perro Mel. Ninguna mujer puede resistirse a él.



Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

jueves, 24 de enero de 2013

Relaciones de kilometraje




Si no has tenido novias, o has tenido muy pocas o la última que tuviste fue hace varios meses o años, es natural que esa nueva mujer que acabas de seducir con tus nuevas y recientes habilidades adquiridas desees conservarla, incluso sientas que el tiempo que ella dure a tu lado resulta ser un indicador de tu calidad como seductor, de tu calidad como novio o incluso de tu calidad como hombre.

Pues bien. Es muy frecuente que si tus nuevas habilidades son sólo de aproximación tus primeras relaciones sean de aprendizaje y así debes verlas. Ese es el marco mental que debes mantener.

Verás, hay varios perfiles de personas, de gustos y de intereses. Pero hay tres que he identificado:

1. El hombre que desea simplemente conocer  a una mujer y tener una relación estable con ella. Sabe desde el inicio que eso es lo que busca y lo tiene claro.
2. El hombre que desea tener la posibilidad de acceder a varias mujeres, tener varias relaciones simultáneas y ser un playboy en regla. Nuevamente, lo sabe desde el inicio con claridad y ese es su objetivo.
3. El hombre que desea tener la posibilidad de acceder a varias mujeres pero que en el camino comprueba que es hombre de una sola mujer. Como la mayoría tiene la fantasía de la promiscuidad pero algo dentro de él se siente más cómodo con una relación estable. Sigue fantaseando pero no lo lleva a cabo.

El más complicado es el tercero, porque es contradictorio en su deseo. El marco mental de nuestro hombre 2 es más relajado frente a la idea de la fidelidad y de la exclusividad, y básicamente lo que busca en el entrenamiento es cómo acceder a un número de mujeres, y cómo manejar el tema de varias relaciones y cómo ser claro con ellas de que no es un hombre para casarse y que su plan es salir con varias. El entrenamiento potencia el acceso a esas mujeres y habilidades de seducción. No se enseña a engañar, se enseña a decir las cosas con claridad y buscar las mujeres que se sienten cómodas con esas cláusulas de contrato.

Todo es cuestión de “targeting” y posicionamiento, es decir, la seducción se basa en que encuentres tu público de mujeres y que te posiciones como un hombre atractivo con ellas. Hay hombres que se decepcionan porque en las escuelas de seducción les han vendido una promesa falsa: puedes seducir a cualquier mujer. Y otras les dicen que modelos de Victoria Secret, actrices de telenovela y estrellas porno caerán rendidas a sus pies. La realidad demuestra que eso pasa cuando estás posicionado en ese target, es decir, tienes ciertos atributos que te pueden hacer naturalmente atractivo para ellas, si no es así, querido amigo, tu “target” es otro. Lo más interesante es que eso no es malo, de hecho es positivo, porque dejas de pensar que tu masculinidad depende del tipo de mujeres que seduces. Algunos creen que sólo teniendo sexo con una stripper van a graduarse de seductores, o con la protagonista de la novela. Falso, falsas expectativas nuevamente.

El targeting básicamente lo que hace es que seas exitoso con un tipo definido de mujeres. Te brinda mayor precisión. ¿O es que acaso eres de los que crees que las mujeres hermosas son solamente actrices y modelos? Pues no. En todos lados hay mujeres muy atractivas, hermosas, inteligentes, valiosas. Cuando descubres eso empiezas a trabajar en tu posicionamiento, cómo te perciben esas mujeres, cómo ganas atractivo y cómo te haces más valioso frente a la cada vez más creciente y capacitada competencia.

Ahora bien, ¿qué pasa con el hombre número 1? Ve a las mujeres de una forma demasiado trascendental, cree en el tema de la media naranja, la “elegida”, el amor de la vida, el complemento perfecto. Y eso es justamente en lo que trabajo en su mente. En dejar de lado esas creencias y pensar que las relaciones afectivas son un aprendizaje y que poco a poco encontrará mujeres que se ajusten más a su personalidad y estilo de vida.

Muchos de estos hombres en su primera relación se vuelven complacientes, malcrían a sus novias, porque ellas en algún punto empezaron a descubrir que son hombres débiles que harían cualquier cosa por tenerlas a su lado. Porque temen perder valor si la novia les dura pocos días o semanas o pocos meses. He visto a hombres torturados por ese “amor de la vida” que a “duras penas consiguieron” y que si no es esa mujer ¿entonces quién? Cuando me llegan así claramente les digo las cosas y les anuncio que nuestro trabajo no termina con la formalización de la relación sino que sigue más allá.

Trato de introducirles un concepto: relaciones de kilometraje. Es decir, probablemente no te casarás con ella. Seguramente no es el amor de tu vida (puede que si, pero seguramente no hasta que demuestre lo contrario). Les enseño a manejar la relación sin miedo, con un marco mental que dice “apostaré por esto pero también es cierto que no tengo nada que perder si nos decimos adiós”, soy tu novio pero no tu esclavo y mi masculinidad y autoestima no depende de tu aprobación. Y esa relación sirve para hacer kilómetros, experiencia amplia y profunda que te informe sobre cómo piensan las mujeres, donde veas su inmensa variedad y formas de ser, que más de enamorarte de una mujer te enamores de “la mujer” como género, como especie. Y que te relaciones de la forma más natural posible, aun en medio de una relación comprometida.

Las relaciones de kilometraje son relaciones que no son perfectas pero que hay que tenerlas, porque te dan bagaje en la vida, confrontan tus emociones y te hacen más sabio e incluso más atractivo. El kilometraje aumenta tu carisma, porque empiezas a saber del mundo femenino y ello te ahorra camino, te ahorra desvíos.

Lo peor que puedes hacer es idealizar a las mujeres e idealizar el amor. Y mi misión es mostrarte que la emoción es importante, pero también el cálculo racional. Donde sepas qué quieres con una mujer y hasta dónde deseas llegar con ella y qué aprendizajes deseas de una mujer y de la relación que están construyendo. Lo ideal es que digas “sé que no me voy a casar con esta mujer, pero hoy deseo estar con ella porque aprendo x cosas.” Ningún curso de seducción te dará lo que la experiencia y las mismas mujeres te darán, para mí mis mejores maestras son las mujeres, ninguna me enseña lo que un maestro me escriba o me diga en un video. Pero si vas claro con tu marco mental lograrás aprender más, de lo contrario te volverás un pusilánime o un esclavo de sus pareceres.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!






martes, 22 de enero de 2013

Consultorio: ¿Condicionamiento sexual?




Me llega esta consulta a mi correo:

Apreciado Naxos,


Tengo una novia hace cerca de 14 meses. Desde el inicio de la relación empezamos a tener sexo. sin embargo tengo el temor de indicarle lo que ella debe hacerme en la intimidad y que a mi me produce placer. Por ejemplo, ella sólo me ha practicado una vez el sexo oral y me dice que no le gusta. Me frustra bastante puesto que a pesar de que me gusta y me atrae no me satisface por completo en mis relaciones sexuales. Quisiera tu ayuda, puesto que he logrado avanzar bastante, de hecho hace 4 años no tenía novia y gracias a tu blog he logrado concretar esta relación con esta mujer, que valga la aclaración es muy hermosa.

Gracias por tu consulta. Tu caso me sirve para hablar de varios temas que se encuentran relacionados con el manejo de relaciones y que en la mayoría de los casos es donde se define el verdadero seductor. Como mencioné en el blog anterior: a algunos todo el tema de la seducción les dura para aproximarse y quizá darse un beso. Simplemente no saben qué más hacer.

Y tocamos acá un tema sexual, quizá el desenlace que todos desean en una relación. Sin embargo es un tema que requiere ser dialogado y concertado en pareja.

No, no te voy a salir con una opinión de sexóloga de revista Cosmopolitan, o de programa de televisión de la mañana. No. Ellos tendrán una definición diferente de diálogo y concertación.

Voy a empezar diciendo que somos criaturas de hábitos, si hacemos algo durante un cierto tiempo eso que hacemos, así sea raro, diferente, o incluso incómodo se volverá natural con la repetición. Y una de esas cosas que es necesario implantar en la cadena de comportamientos es la exploración sexual libre. Donde, alejados de tabúes y prejuicios las personas se den la oportunidad de experimentar, de dejarse complacer y también dar placer. Ambas cosas son fundamentales en una relación íntima, que además de sexo proporcione intensas emociones fruto de visitar lugares que antes no se habían atrevido a visitar (y acá hablo literal y metafóricamente).

Hombres y mujeres deben sentirse libres de explorar  y ser explorados. Y como en cualquier cosa cada uno tiene sus propios límites, algunos se dedican a bordearlos, otros a evitarlos constantemente, y otros se dedican a explorarlos, traspasarlos y constantemente ir más allá de lo imaginado.

En este punto hay algo importante: la persuasión es fundamental para que alguien decida hacer algo para lo cual no se siente listo, o preparado, o no le gusta o nunca lo ha hecho. Pero alguna vez debería suceder, alguna vez debería probarlo y es justamente tu labor trabajar en la mente y en las emociones para que eso suceda.

Tú que me lees es importante que te detengas un momento, porque voy a decirte algo muy importante: la sexualidad es un tema de pareja, y como tal no deberías coaccionar, obligar, intimidad o manipular para conseguir algo en contra de la voluntad de la otra persona. La libertad de tu pareja debe ser siempre respetada y jamás vulnerada. El juego de la sexualidad se basa en la complicidad, en la persuasión, jamás en la imposición violenta o agresiva (a menos que estemos hablando de alguna práctica sado masoquista con la cual también debe haber un acuerdo de agresión previo, pero ese es ya otro campo.

Ahora que eso ha quedado claro, es necesario que tú seas consciente de lo que necesitas para llegar a una experiencia placentera plena, y que a partir de las primeras relaciones lo indiques con claridad. Me han consultado muchos con situaciones similares en las cuales no saben cómo decir que les gusta algo, no saben qué palabras utilizar, se van con eufemismos (cosas del estilo “consiénteme allá abajo” en vez de decir “chúpamela”). El resultado es que cada encuentro sexual se vuelve en una asignatura pendiente, donde te quedaron muchas cosas por decir, por expresar de ti, por afirmar de tu masculinidad.

Admitámoslo. Hay muchas mujeres que sobre todo en sus primeras, pero también tras largos años de experiencia, son demasiado pasivas, mantienen una pobre iniciativa y son demasiado frías en temas sexuales. Yo en estos casos pienso que estamos frente a mujeres que no han tenido compañeros que las lleven a explorar sus límites, que no han tocado ese botón de “ON” que pone su sexualidad en otro nivel.

¿También hay hombres pasivos, de pobre iniciativa y fríos? Pues claro, pero ese es tema para otro blog dedicado a las mujeres. Volvamos al caso.

Te decía arriba que los seres humanos somos criaturas del hábito y lo que hacemos repetidamente se convierte en parte de nuestra conducta. Te diré algo: si tienes una relación donde al principio de los encuentros sexuales no pedías nada fuera de lo común, la relación sexual era convencional, tradicional, casi “victoriana” (busca por allí qué significa para que te enteres), y luego de un año o dos empiezas a pedir cosas que antes no pedías la cosa no será nada natural, y es muy probable que la relación siga en su rutina. Es más, para muchas mujeres eso puede significar que has probado “el fruto prohibido” en “otras pieles” y eso es otra historia. En cambio si inicias desde el principio indicado qué te gusta y qué no te gusta, para ti qué constituye una relación sexual placentera la cosa es muy diferente.

Si eres de los que se impresiona fácilmente no leas lo que a continuación voy a escribir.

Creo firmemente en que es posible condicionar los hábitos y prácticas sexuales. Es decir, si empiezas diciendo claramente qué te gusta, cómo te gusta y en dónde te gusta puedes iniciar una relación donde esa práctica se vuelva, con la repetición, absolutamente natural, que fluya y que incluso no te toque pedirlo sino que nazca de la iniciativa y del deseo de complacer de tu pareja.

Algunas prácticas para las mujeres resultan ser difíciles, por temas de tabú, de asco, de lo que ellas llaman “impresión”, o lo que sea. Algunas nunca traspasarán esos límites y está en tu decisión saber si deseas continuar con esa relación o buscar prados más verdes donde tu deseo y sexualidad no sea contenida, o si prefieres decir “Okay” (y acá me imagino al meme) y seguir adelante porque haciendo el balance de pros y contras hay otras cosas que ponderas en esa relación.

Es tu decisión. Pero si acostumbras a tu pareja a una forma de dar placer ese hábito quedará como conducta. Cuando uno encuentra mujeres sumamente complacientes, arriesgadas y experimentadas, hay una parte de uno que agradece silenciosamente a sus anteriores parejas por haber hecho un buen trabajo. Sin embargo, tener una relación sexual, plena y satisfactoria es labor tuya, no es algo que debas esperar que su ex novio haya tenido que hacer (ese es el camino fácil).

Una de las cosas fundamentales, cuando existe atracción es que existan cosas en común. Imagina ahora que en el plano sexual buscan cosas diferentes. ¿No sería ese un criterio muy válido para decir basta? Solo digo…

Hay una serie de libros que es leído por muchas mujeres y hoy día es una sensación, se llama “Cincuentas Sombras de Grey”, pues déjame decirte que si deseas conocer (de forma superficial, claro está) el mundo de las fantasías de las mujeres deberías hacerte a uno y leerlo. Yo mismo lo he hecho y pronto escribiré un post con mis conclusiones y aprendizajes para los lectores. Pero por ahora puedo adelantarte algo: un hombre seduce a una mujer inexperta e inocente y la lleva a prácticas de sadomasoquismo, respetando su libertad, haciendo uso de la seducción y de una personalidad persuasiva y magnética. ¡Cuántas cosas por aprender!

Nadie llega a conocer sus límites hasta que pasa a través de ellos. Y a veces los hombres tememos ser rechazados, que nos digan cosas como “que asco”, “guacala”, “!cómo se te ocurre!”, “¿acaso eres un depravado?” o “tú como que ves mucho porno ¿no?” Sí, puede que te diga eso. Pero tu trabajo es encontrar en el placer un pretexto.

¿Cómo dices Naxos? ¿Encontrar en el placer un pretexto? Suena bien, pero ¿qué carajos significa? Pues que encuentres un verdadero punto de placer, de excitación fís.ica y emocional donde ese límite se traspase casi naturalmente. Donde se desee ese “exceso” que te gusta, ese exceso donde ella quizá pueda decir “wow, es tremendamente excitante” o “wow, quiero más”. Sólo experimentado se sabe, probando se sabe.

Grábate esto. La excitación sexual intensa neutraliza las objeciones racionales.

Recuerda el seductor es un tentador. Que va más allá de los paradigmas, tabúes, creencias y amplifica las experiencias (físicas, emocionales, sexuales, de todo tipo). Esa es tu labor y debes afrontarla sin miedo, con valentía y sobre todo con un marco mental adecuado.

¿Cuál es ese marco? Sucede igual que en los procesos previos de la seducción. Cuando a veces los hombres van a dar un beso y en su mente está el marco “me va a voltear la cara, me va a decir que qué me pasa”. Y efectivamente eso pasa. En el sexo no puedes pedir algo diciendo “NO te gustaría esto”, empezando con el NO estás ya dando tu propia respuesta. O pensando “me va a decir que no, que cómo se me ocurre, que si es que me gusta el porno, que qué asco, que si es que soy un pervertido”. Tienes que buscar darle placer, llevarla a puntos de excitación intensos, e ir con un marco mental donde es posible todo, cada día se descubre algo nuevo, y la rutina no puede existir en nuestras vivencias sexuales.

Piensa que todos iniciamos vírgenes, y mira hasta dónde podemos llegar. En un principio la sexualidad era una barrera gigante, pero algo pasó y pues pasó lo que tenía que pasar. Así es con todo.

Repito, esto debe pasar desde el mismo inicio de la relación. No lo dejes para cuando llevan muchos meses (o incluso años) para decir que a ti siempre te ha gustado algo. En primer lugar ¿eres tan tímido o tan apocado que ni siquiera dices lo que te gusta? ¿Puedes dormir con eso? ¿Qué esperabas? ¿Conseguirte una amante que si te hiciera eso?

Ahora te pregunto ¿qué tanto estás tú dispuesto a experimentar?

Si la cosa no fluye en ese plano sexual ya es decisión tuya qué hacer. Sólo recuerda que puedes encontrar complemento y plenitud con alguien, no necesariamente esa persona. Sólo considéralo un momento. Y sí. También soy un tentador.

Sí. He vuelto. He vuelto con todo.

Que comience la cacería!

Hasta la cacería!