jueves, 28 de febrero de 2013

Tercera temporada de juegos de seducción: Episodio 3.1. Seducción en redes sociales




Hoy he regresado a los micrófonos, luego de 6 meses he vuelto a Juegos de Seducción, programa que ustedes han convertido en un éxito. Y hoy he regresado con un nuevo equipo, una maravillosa voz femenina y nuevos temas. Hoy hablamos de todo un poco, como es costumbre, pero también de seducción en las redes sociales, un recurso muy utilizado para conectar y generar atracción, hoy día ya no se usan tanto las llamadas telefónicas sino que se prefiere más una aproximación paulatina, no tan intrusiva como un chat o un mensaje a través de celular.

Queda a disposición para que lo escuchen haciendo click aquí.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

martes, 26 de febrero de 2013

El engaño del buen tipo




Hola a todos, esta semana retomo los temas que había empezado a trabajar, enfocados en timidez, habilidades sociales y destrezas de comunicación. En nuestro último post habíamos terminado hablando del buen tipo, y quiero retomar justo en ese punto. Una de las claves del éxito, en todo sentido, no solamente en la seducción, sino en el trabajo, en las ventas y absolutamente todo (insisto en eso, no hay que ver a la seducción como una parte aislada de tu vida sino integrada a las demás, como una herramienta de desarrollo personal poderosa para cualquier propósito que tengas) es la de poseer un código ético que oriente tus acciones, así como un espíritu aventurero, sociable, asertivo y quizá con algo de persuasión carismática, esto como te imaginarás despierta la envidia de quienes no han trabajado estos aspectos personales y no los han desarrollado. A estas personas les cuesta más sus trabajos, sus relaciones, llevar adelante sus proyectos, y tienden a tener cierta envidia y amargura de aquellos que logran cambios.

Ciertos tímidos no sienten que tengan las herramientas (y de hecho es porque no han encontrado el camino para desarrollarlas) y recurre a la máscara, consciente o inconsciente, del buen tipo con el fin de tener éxito. Al ser “aceptable” en la mayoría de las situaciones el buen tipo espera obtener todo lo que desea, por ejemplo un ascenso, una cita con una hermosa mujer o un descuento en un centro comercial. Desafortunadamente una naturaleza agradable no es vista como un signo de estatus alto, de hecho sucede todo lo contrario, es percibido como débil, frágil, inseguro y necesitado.

Una mujer puede ser tratada como una princesa por un buen tipo, quien invierte horas escuchando sus dolores y sus penas y asiente a todo lo que ella piensa. Ella lo empieza a “querer” y a valorar sus consejos y su capacidad de oírla, lo ve como un confidente pero lo que él ha gastado en escuchar y decir “si” o “aja” lo ha perdido en mostrar su atractivo, mostrarse como una pareja potencial, no ha mostrado  asertividad, confianza, autoridad y fuerza que es lo que la mayoría de las mujeres encuentran seductor. Escuchar y asentir lo puede hacer un perro…. Y para ello no necesita pensar.

En ese caso el comportamiento agradable es una táctica para conseguir lo que él quiere, y cuando no funciona el buen tipo se lo toma como una injusticia pensando que las personas deberían apreciar su bondad, su generosidad, lo diferente que es de los demás. En su interior el buen tipo piensa que los demás que no ceden a su táctica son superficiales, ignorantes, entre otras cosas.

Si tú comienzas a reconocer esta situación y quieres saber si eres de los buenos tipos con “agenda oculta” o segundas intenciones, acá te propongo unas preguntas para que trabajes en ellas y te confrontes:

1. ¿Intentas complacer a una mujer que encuentras físicamente no atractiva o sólo eres buen tipo con las atractivas y hermosas? Deseas algo de las mujeres bellas y actúas siendo extremadamente amable como táctica para tener algo con ella. Si te fijas bien tus motivos no son mejores que los de cualquier otro incluidos los tipos que desprecias por que las “utilizan”.

2. ¿Te encuentras llenándote de amargura y frustración con amigos y familia si no hacen las cosas que quieres, especialmente cuando actúas de buen tipo? Piensas que si de verdad te quisieran harías lo que les pides hacer, y que como has sido considerado ellos tienen una obligación contigo. La verdadera integridad significa que eres capaz de aceptar la independencia, los fallos y las diferencias de los otros. Las personas tienen vidas independientes y sus propias metas, entre las cuales, por supuesto no está en mente, necesariamente, complacerte.  Debes aceptar que te decepcionarán y que tú también decepcionarás.

3. Haces sugerencias  a tus amigos y familiares sobre cómo deben hacer algo, pero cuando no siguen tu consejo sientes que lo hacen para llevarte la contraria, para molestarte y efectivamente te molestas y sientes un poco de desprecio por ellos. Esto obedece al deseo manipulador y controlador del buen tipo, que desea manejar la vida de ellos y es feliz mientras lo dejan. En realidad ser un buen tipo significa tener criterio y ser un punto de referencia para los otros, pero dejarlos hacer su vida y no tomárselo personal si desean hacer otra cosa. Lastimosamente la mayoría de los buenos tipos son  unos resentidos cuando no tienen poder.

Si te has identificado con alguno de los tres casos anteriores debes caer en la cuenta que tienes un intenso deseo de control y que optas por manipular pasivo agresivamente a los demás para conseguir lo que deseas.

Para algunos hombres esta paradoja del buen tipo es bastante seria y va más allá de sus relaciones afectivas, lo inunda todo. Frecuentemente se usa un mecanismo de defensa, la racionalización, para justificar que los demás estás equivocados (entre ellas las mujeres que te rechazan) y que tú eres una víctima de los tiempos modernos.

Los sentimientos del buen tipo se hieren fácilmente al poner demasiada importancia y expectativa en sus interacciones, por esta razón le es fácil sentirse ofendido, sentirse susceptible. Cuando no le siguen el juego de “te debo la vida y me entregaré a ti por ser tan bueno” se vuelve menos tolerante y se vuelve defensivo, reactivo y defensivo.  El buen tipo se frustra incluso más conforme sigue fallando en sus intentos, y empieza a hacer sentir culpables a las personas “yo fui muy considerado contigo y tú me despreciaste”, “por qué te portas así conmigo si yo solo quiero hacerte inmensamente feliz” y no quiero seguir porque me da grima solo recordar frases así.

Si alguien critica su comportamiento o señala directamente su comportamiento  el buen tipo se siente  amenazado y reacciona negando, a la defensiva o con rabia “definitivamente no puedes darle perlas a los cerdos”, “algún día cuando te estrelles con la vida sabrás lo que has perdido.” En el fondo el buen tipo es una persona muy inestable, y en fondo siempre pone su interés por encima del de los demás, lo cual es justo, pero pretende que los demás le importan más.

La persona que exhibe estas creencias y este comportamiento encuentra muy difícil cambiar, porque se rehusa a tomar responsabilidad por las consecuencias de su actitud y de la idea de que los otros le hacen la vida imposible. Resulta culpando a otros por sus propios fracasos.

Esta estrategia defensiva puede ser practicada por muchos años e incluso toda una vida, y el propósito es que puedas tomar una honesta impresión de ti mismo, el hombre en el espejo no miente y ya es hora de que algunos dejen de mentirse a sí mismos, con alguna falsa idea de justicia y bondad. Lo que te propongo es que si actúas así dejes de culpar a otros cuando no eres aceptado, y dejes de decir que el mundo no es justo con personas como tú, lo cual es un ejemplo de la mentalidad de víctima que te proyecta débil y frágil.

Tu ego y las formas en las que tú manejas y mides tu propio valor pueden ser tu gran aliado o tu peor enemigo. Si te sientes inferior a los demás te sentirás ansioso y desesperanzado. Si te mantienes en que eres superior moralmente a los demás, la amargura y la rabia contaminarán todas tus relaciones. Increíblemente las demás personas pueden “leer” inconscientemente estas características en otros. Mostrar rasgos de reserva y tristeza (nostalgia o melancolía) es percibido como una bandera negra social, reduciendo el nivel de comodidad de los demás contigo y frenando sus deseos de comprometerse a un nivel profundo contigo.

La realidad es que no eres ni inferior ni superior  a quienes están a tu alrededor. La diversidad genética ha asegurado que cada uno tenga sus fortalezas y sus debilidades. Esta diversidad ha generado personalidades más optimistas y más pesimistas, si al leer los últimos posts has detectado rasgos pesimistas (que algunos racionalizan como “realistas”) iremos en el camino tomando medidas para ayudarte a mirar desde otras perspectivas.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!



martes, 19 de febrero de 2013

Please wait...



Los post vuelven el próximo martes 26 de Febrero. Esta semana estoy en proceso de investigación y escritura para seguir alimentado el blog. Gracias por su comprensión.

Con aprecio, 

Naxos.

viernes, 15 de febrero de 2013

¿En dónde estás estancado? Dos complejos del tímido




Si no has tenido mucho éxito con las mujeres (o con alguien más en circunstancias y contextos sociales) probablemente has gastado e invertido mucho tiempo analizando la situación. Algunos tímidos se culpan  a sí mismos, otros culpan a la sociedad, otros culpan a las mujeres en general, de tal forma que van incubando y generando creencias limitantes, incomprensiones que dificultan en proceso de cambio, pero que es necesario detectar e ir eliminando, tal como empecé a insinuar en el texto del ruido mental.

Existen dos clases de comportamientos difíciles que desarrolla la persona tímida: por un lado puede sentirse inferior, y compararse a menudo con personas más extrovertidas, más abiertas, más sociables quienes tienen más éxito social y más éxito natural con las mujeres. Por otro lado, puede exhibir un complejo de superioridad frente a los demás, justificando y racionalizando su introversión al considerar que los demás son menos, son más básicos, son menos inteligentes o especiales. Frecuentemente uno encuentra ambas condiciones presentes.

Complejo de inferioridad: Entre las personas tímidas hay un común denominador: la baja autoestima. Incluso el tímido optimista puede sufrir con su estima, puede verse sumergido en auto recriminaciones del estilo “por qué soy así” o “por qué no puedo ser de otra forma”, “por qué no puedo hablar”, “por qué no se me ocurre nada que decir” en contextos sociales donde otros se desenvuelven de una forma más fluida pero sobre todo en la presencia de una mujer atractiva. El complejo de inferioridad puede tener un rango amplio, desde una pequeña falta de confianza, hasta el sentimiento de que todos los demás son mejores que tú y que estás francamente arruinado.  Si perteneces a los dos primeros grupos (recluso o tímido pesimista) puedes tener pensamientos como los siguientes con regularidad:

·       Percepción de que las personas no te encuentran interesante.
·       Percepción de que no eres una persona fácil para conocer
·       Sentimiento de no tener nada con qué contribuir al grupo
·       Percepción de que no resultas atractivo para las mujeres

El común denominador aquí es un sentimiento de bajo valor. Por ejemplo, cuando las personas te dicen cosas del estilo “no te preocupes, ya llegará una persona”, tiendes a pensar cosas como:

·       He sido un miserable en mi vida, por qué nada cambia en todo este tiempo que ha pasado
·       No vale la pena el esfuerzo
·       He comprobado que las personas no pueden cambiar lo que son, así que estoy condenado a la soledad

Esos son algunos de los pensamientos comunes entre las personas que se sienten incómodas socialmente. Es fácil para las personas decir cosas como “hey ponte en forma, sal del encierro, tienes que ver las cosas de otra forma.” De acuerdo. Si has sido muy tímido, esas palabras resultan tremendamente molestas, porque el cambio no es consistente, quizá hay un día, un evento, un motivo que hace que triunfes, pero al otro día te encuentras hastiado de ser quien eres, y vuelves a sentir esa pesada carga de la incomodidad.

Es fácil sentirse inferior cuando ver a una persona con confianza desenvolverse, ver a alguien que sobresale en la multitud, ver alguien que se roba la atención por medios propios. Esa persona es directa, con buen sentido del humor, conversadora, como resultado ha obtenido un buen trabajo, su círculo social es amplio y estimulante y recibe bastante atención femenina.

¿Acaso esa persona confiada es así por dentro? Digamos que a veces sí y a veces no. Es un rasgo de carácter, ser extrovertido no significa necesariamente que tengas un extraordinario juego interno, de hecho se puede tener un montón de miedos, una baja autoestima, y cosas del estilo. Simplemente no lo expresan con un carácter introvertido.

Yo descubrí algo interesante: la mayoría de las personas no son mejores que uno. La gran mayoría tienen sus propias inseguridades y miedos sociales como cualquier otro. Quizá son muy buenos en una fiesta, pero quizá en una presentación ante su jefe se quiebren. Todos tenemos nuestros puntos de quiebre, y para sobrevivir los ocultamos de muchas formas, con muchas máscaras y artilugios. Uno de mis retos en la vida es buscar en ciertas personas esas grietas, sobre todo en los que más presumen, si encuentras la grieta descubres poder sobre ellos, y en ciertos contextos eso resulta ser un dato clave, en tu trabajo, en la competencia diaria por ser destacarte.

Todos tenemos grietas, a unos se les notan más y andan mostrándolas, otros las ocultan con capas y capas de apariencia, pero al final salen. Justamente son aquellas personas que aprenden a aceptar sus grietas, que buscan mejorarlas (no tanto disimularlas como repararlas)son quienes sobresalen en circunstancias sociales. De hecho, una de las cosas que he encontrado es que las personas completas, desarrolladas a un nivel amplio, que han alcanzado un nivel sólido de juego interno y confianza que les permite reducir al mínimo miedos, dudas, son más bien la minoría, son muy pocos. Otra cosa es que haya personas que te hablen mucha basura, y que presuman, a veces sólo un poco de presión en el lugar indicado basta para que brote la grieta… y a veces resultan grietas verdaderamente enormes. ¿Cuál debería ser la meta? Alcanzar un punto en la vida social  para funcionar en la mayoría de situaciones con confianza y no estarte preguntando por lo que las demás personas piensan.

Complejo de superioridad y el mito del buen tipo: El otro lado de la moneda es el complejo de superioridad. ¿Puedes preguntarte cómo un tímido puede tener complejo de superioridad? Básicamente se manifiesta culpando a otros de su falta de éxito social mientras de disculpan a sí mismos por los resultados obtenidos. Frecuentemente el buen tipo se encuentra a sí mismo con mejores valores morales que otros, y a menudo observa como otros “idiotas” son ascendidos en el trabajo, tienen más oportunidades o tienen mayor éxito con las mujeres. O puede pensar que la sociedad es un fraude por promover la competición y dejar que personas inescrupulosas y mediocres pasen impunes o sean premiadas mientras que él, una persona superior y buen tipo, está aislado. Sin duda, piensa, el orden del mundo está mal. ¿Y es que no hay razón en ello? Sí, la sociedad tiene bases injustas, permite que ciertas personas sean premiadas o castigadas injustamente, de hecho algunos se regodean y viven vidas abundantes a costa de las fallas del sistema, pero es necesario que no veas en ello la oportunidad  para  recurrir a temas como teorías de la conspiración o ideas de ingeniería social o política totalitaria, donde en tu fantasía tu pones las reglas. Culpar a la sociedad o a las personas por tu infelicidad sólo da paso a más infelicidad.

Seré franco contigo: pero si tu experimentas cierta amargura y consideras que eres un buen tipo, probablemente no sean tan buen tipo como piensas. El buen tipo es por lo general una persona falsa. Un autor que trabaje el tema de  el tema, y lo llama Cobardía Social, Michael Pilinski va más allá y dice, y yo estoy de acuerdo con él, que el autoproclamado buen tipo  es una persona irascible, envidiosa, egoísta, emocionalmente demandante y manipuladora, con amplios sentimientos de inseguridad  y un exagerado sentido de injusticia, que tiende a victimizarse y frustrarse por sus deseos insatisfechos. Muchas veces utiliza su “altruismo” y “generosidad” para manipular. Conscientes algunos, otros inconscientes, dan igual.

¡Ouch! Sí, quizá eso dolió. Quizá creías que eras fantástico, pero un poco de principio de realidad puede ubicarte y confrontarte.

Quizá sea mejor dejar por hoy la dosis de ese tamaño. El tema continua. Y no te preocupes, pronto iremos a la parte práctica, pero es que antes de volverte un activista y empezar a hacer, hay que poner un poco las cosas en perspectiva. Recuerda el camino por donde vamos: habilidades sociales.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

martes, 12 de febrero de 2013

Ansiedad social y timidez




Dentro de los temas de habilidades sociales que les prometí hace unos cuantos post, se encuentra un tema fundamental y es el de la ansiedad social, que puede ser definida como el sentimiento de incomodidad y “no pertenezco aquí” cuando te encuentras en algún contexto social. De hecho te sientes tranquilo y cómodo mientras estás solo o con un grupo que conoces lo suficientemente bien (a veces puede ser sólo una persona), pero cuando tienes que interactuar se asoman síntomas de parálisis, nerviosismo, sudoración, ganas de escapar, el tiempo se hace eterno, y un gran ensimismamiento se apodera de ti, es decir, no puedes fluir por el enorme grado de conciencia que tienes de ti mismo. Yo lo comparo con un proceso autista, donde eres inmune a sentir las emociones de los demás, a generar empatía o construir rapport por el hecho de que estás demasiado concentrado en aquello que sientes, en ese enorme sentimiento de incomodidad y ese enorme deseo de huir.

En la gran mayoría de casos que he abordado de problemas para seducir y establecer relaciones con las mujeres lo que hay detrás es un tema de ansiedad social, por lo general son personas sumamente introvertidas que no pueden establecer vínculos sociales por ellos mismos, es decir, carecen de iniciativa para abordar a otra persona, porque ciertas creencias emergen, y tales creencias se resumen en “no se por dónde empezar, estoy seguro que seré inoportuno, me rechazará”. Esto se extiende a todo el abanico de posibles contactos sociales, no se limita a un tema exclusivo de mujeres.

Los orígenes de la ansiedad social se han trazado hasta componentes genéticos, de tal forma que sí existe un componente de transmisión de la condición de introversión. Evolutivamente características como la timidez y la depresión se generaron para ayudar al individuo a sobrevivir  cuidándolo de los peligros de tomar riesgos excesivos. Sin embargo esta adaptación evolutiva presenta no pocos problemas, a la hora de abrirse socialmente y por supuesto encontrar pareja.

Sin embargo así como de padres con ojos azules pueden salir hijos con ojos café, así mismo la relación genética de padres introvertidos y tímidos no necesariamente se relaciona con hijos con semejantes características de carácter. Sin embargo, a veces es posible ver antecedentes claros en la familia, que a la vez retroalimentan los rasgos de personalidad. Padres que no tuvieron un interés por una vida social dinámica, activa y amplia probablemente no motiven en sus hijos el cultivo de relaciones sociales, no los invitan a socializar, por lo cual crecen siendo demasiado independientes y apartados de las personas, sólo limitándose a las interacciones necesarias, por ejemplo en el colegio. A veces también los padres no animan a sus hijos a vivir vidas independientes, o a tener un pensamiento crítico (disentir), por lo cual los hijos desarrollan una dependencia bastante acentuada a sus padres, son bastante complacientes, no desarrollan un criterio propio.

Al menos en lo personal, 8 de cada 10 personas que he conocido con dificultades con las mujeres no se ha independizado, y estoy hablando de personas que tienen en promedio 30 años, no estoy hablando de los adolescentes. Éstas personas tienen los ingresos para irse de su casa pero por alguna razón se han resistido a hacerlo. Encuentran mil y una justificaciones, convincentes para ellos, pero no para mí. Es claro que el tema de la independencia ayuda, y en algunos casos, propicia el desarrollo de otros círculos sociales adultos, y con ellos el conocimiento de personas del sexo opuesto.

Concretamente deseo hablar de la timidez. Ya he dedicado una serie de post hace unos años al tema, de hecho, realicé una serie sobre este rasgo de personalidad. Pero hoy deseo, con base en la experiencia, mostrar tres grados de timidez, que tienen efectos dispares en tu relación con las personas y con las mujeres. A ver si te sientes identificado con alguno:

1. El recluso: Cuando esta persona termina de estudiar o trabajar se va a su casa, se pone a ver televisión o navegar en internet. También son individuos educados, que simplemente no trabajan porque no quieren y están mantenidos aún por papá y mamá. El recluso es un esclavo de la rutina de estar en casa. No tiene intereses afuera (excepto conocer el mundo a través de internet), tiene pocos o ningún amigo, y puede experimentar gran incomodidad al interactuar con otros que no sean sus padres.  Las emociones que lo definen son el miedo y la resignación, miedo de salir y explorar el mundo, miedo del rechazo social, y resignación al ver que la situación no va a cambiar (no hay nada que hacer, lo ha intentado “todo”, entre otros argumentos). Hay un nivel de comodidad que se han construido para sí mismos y ello no involucra el esfuerzo porque las cosas cambien. Es complicado en la medida en que se resiste a pedir ayuda.

2. El tímido pesimista: Esta persona tiene amigos, pero son pocos y casi siempre viejos amigos del colegio. No sale en grupo, su socialización se fundamenta en una base individual, sus contactos son uno a uno. Como el recluso el tímido pesimista tiene una visión negativa de sí mismo y no es capaz de tomar iniciativa para encuentros sociales. En contraste, sin embargo, esta persona puede salir de su caso a algún plan con un amigo o amiga. El mayor enemigo del tímido pesimista  es su autoimagen negativa, la cual en algunos casos puede ser peor que la del recluso, quien se ha resignado a una rutina segura.

El tímido pesimista mira a las demás personas con un poco de envidia, deseando ser aceptado en un círculo social más amplio, pero culpando a la vez a las personas por sus males (los critica por elitistas, a las mujeres por interesadas y promiscuas, a los demás hombres como injustos y arrogantes). La mayor parte de su energía y tiempo se la pasa peleando con su amor/odio por socializar, pero sin activarse al cambio. El tímido pesimista usualmente tiene dificultad para hablar con la mayoría de mujeres, incluso con aquellas que no le gustan o que no despiertan para él un interés romántico. En procesos de aprendizaje de seducción es reactivo, es decir, reacciona desproporcionadamente a las dificultades y tiene la propensión de echar todo a la borda rápidamente.

3. El tímido optimista: Comparado con los dos grupos anteriores, el tímido optimista no culpa a la sociedad o a los otros por lo que le pasa y tiene una vida social ajustadamente decente, tiene unos pocos amigos, compañeros de trabajo y otras personas con las cuales sostiene ciertos intercambios sociales, un poco más prolongados y frecuentes. Tiene más iniciativa y puede “activarse a voluntad”. Puede hablar tranquilamente con mujeres con las que no tiene un interés romántico, aunque evidentemente con las mujeres  con las que se siente físicamente atraído se siente incómodo y retraído. Raramente tiene citas y raramente pasa de una primera cita a una segunda, puede pedir un teléfono pero no llamará, con esfuerzo supremo abordará, pero no volverá a concretar nada fuera de esa escena. Para procesos de aprendizaje en seducción resulta ser el que tiene una mente más abierta, y tiene avances más rápidos.

En aquella serie que escribí les confesaba que soy un tímido rehabilitado. ¿Qué quiere decir ello? ¿Acaso que me he vuelto un gran extrovertido y el alma de la fiesta? Sí y no. Digamos que he encontrado la funcionalidad de mi introversión, y en vez de parecer un desadaptado puedo proyectar que soy una persona interesante que tiene una genial conversación cuando quiero, y que puedo desinhibirme socialmente, dejando atrás el pensamiento del “¿qué les pareceré?”, “¿Será que les agrado?”, “¿Y si no se ríen de mi chiste?”. Todo ello era lo que me bloqueaba, ahora la verdad me da igual, y como me da igual fluyo socialmente. Hay cosas que por mi carácter no haré, pero las que hago son realmente funcionales. Descubrí que la timidez logra transmitir misterio, dejar incertidumbre, y ello resulta tremendamente atractivo.

Continuaremos con el tema.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!