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martes 8 de julio de 2008

Mujeres espinadas


Hoy quiero hablar de un tema que quizá ya había tocado por los lados en el post sobre la manipulación. Una amable lectora me escribía diciéndome que si queremos ser la mejor versión de nosotros mismos también deberíamos mirar hacia adentro y señalar nuestros propios errores, así como trabajarlos en el blog. En una entrada posterior analizaré este mail de la lectora, pero por ahora quisiera centrarme en un tema que últimamente he escuchado mucho, por casos cercanos y por mails de algunos lectores, concretamente hoy quiero hablar de relaciones disfuncionales, es decir, aquellos tipos de vínculo que no están funcionando, por mil y una razones.

Las relaciones de pareja pueden ser un verdadero paraíso donde la convivencia y el sentimiento pueden hacer que la vida sea mucho más alegre, incluso que los problemas sean mucho más llevaderos. Sin embargo, una relación también puede, literalmente, acabar con tu vida. Y no me llamen exagerado o extremista, pero más de una vida destruida he visto por causa de una relación de pareja que no funciona, y más exactamente por haber escogido una pareja destructiva, manipuladora o con problemas psicológicos.

Hace un tiempo me enteraba de un caso de una mujer cuyo novio no hacía más que criticarla, lanzar ataques contra su apariencia, contra sus actitudes, contra todo lo que ella era, incluso llegaba al maltrato físico y al abuso sexual. El personaje en cuestión era alguien alcoholizado, que en momentos de embriaguez se despachaba en ataques contra esta pobre mujer, llegado al punto en que ella intentó el suicidio un par de veces, por fortuna sin éxito. ¿Qué le ve una mujer a un hombre así?

Pues ella lo explicaba diciendo que había una atracción irresistible, pues además de ser un animal el tipo este era bien parecido, yo le decía a ella por aquella época que era una “bestia muy bien disfrazada”, incluso llegué a presentarle a un amigo mío, muy decente por demás, y al preguntarle sobre su opinión acerca de mi amigo me respondió diciendo “mmm, mira Naxos, te agradezco tu intención, pero tu amigo no es mi tipo”, a lo cual yo, irónico como de costumbre, le respondí: “ahh, claro es que los de tu tipo de pegan y te maltratan, recuérdame la próxima vez te presento a un convicto.”

Casos, similares he escuchado en amigos míos. Por ejemplo, cierto amigo dio a parar con una mujer que, la verdad sea dicha, ni siquiera estaba buena, pero que siempre intentaba sabotear sus éxitos de alguna manera, lo alejó de sus amigos, les hacía mala cara, y sembró una serie de dudas acerca de la fidelidad de sus amigos de toda la vida, de tal manera que lo aisló y lo dejó “sólo para ella”, mientras tanto este amigo mío se destacaba como docente de matemáticas y se ganó una beca para estudiar en Rusia, beca que abandonó simplemente porque esta mujer lo manipuló de tal manera que le hizo perder el tiempo y la capacidad necesaria para ponerse a tramitar su viaje y tomar lo que era suyo, su beca.

Tiempo después esta mujer le fue infiel, resultó embarazada, le achacó el bebé y hoy día mi amigo vive con ella, sabe la verdad de que el niño no es suyo, y vive en una situación económica precaria.

Si me preguntan que si esto me parece amor, yo creería que no lo es. En ninguna de las situaciones veo amor, de hecho veo un gran odio, un odio visceral hacia sí mismos. ¿O cómo más puede explicarse que uno deje su autoestima, sus proyectos personales, su amor propio, sus amigos, incluso su familia por otra persona que manipula, maltrata, es desconsiderada e incluso persevera en actitudes hostiles?

Eso para mí se llama desprecio a sí mismo.

Hay razones en la superficie mucho más increíbles, como por ejemplo, el miedo social a dejar a una persona que “aparentemente” es aprobada, y ve uno hombres y mujeres con parejas muy atractivas, que desean mostrarlas y exhibirlas, así en la intimidad tengan que pagar el precio con humillaciones.

Por otro lado veo que las historias familiares tienden a repetirse, y es que personas que provienen de familias disfuncionales, con madres dominantes y arpías, o padres alcohólicos y maltratadores, sigan el patrón y busquen a parejas con esos mismos arquetipos. Las razones están en el inconsciente de estas personas, en su mente se ha instalado una equivalencia compleja del siguiente tipo:

*Si me quiere ENTONCES me maltrata.

*Las relaciones no son fáciles y muchas veces merezco ser tratado(a) con dureza, pues no tengo mucho valor.

Estas equivalencias complejas están a nivel inconsciente y ni ellos saben que las tienen. Muchas veces puedes escuchar a estas personas quejándose de su situación, infelices, incluso toman decisiones aparentemente radicales y terminantes de terminar, pero nunca lo hacen, hay algo, un lazo invisible, una “atadura” que los mantiene allí, pegados a su verdugo. Es como una especie de síndrome de Estocolmo, donde la persona se vincula emocionalmente a su secuestrador y se niega a abandonarlo.

También he visto que detrás de esto hay MIEDO, a volver a empezar, a la soledad, a perder algunas comodidades que de hecho se tienen (en el caso de la mujer que narro acá su beneficio era la aprobación social que tenía al estar con un hombre “atractivo”). Algunos tienen ideas en su mente que les dicen cosas como:

*Es mejor malo conocido que bueno por conocer.

*Algo es algo peor es nada.

*Es que así son los hombres/mujeres.

*Es que no merezco otra cosa.

*Es que no quiero estar solo(a).

*No puedo volver a comenzar.

Tales creencias se anidan en la mente, a la manera de virus mentales que incapacitan a la persona, le quitan sus recursos y la dejan inválida emocional y espiritualmente. En muchos mails puedo percibir eso, personas que quieren recuperar una relación que a todas luces no está funcionando y les está quitando autoestima y los está llenando de miedos e inseguridades.

Mal negocio, muy mal negocio…

En algunos post he hablado sobre no negociar contra uno mismo, sobre tener en claro principios que uno no negociará, y eso puede ayudar y de hecho ayuda mucho, hay que desarrollar una estructura psicológica fuerte para ver la vida de una manera en que rechazas lo malo, lo no conveniente, lo destructivo y atesoras lo bueno, lo conveniente, lo constructivo.

En la teoría suena muy bien, pero ¿qué pasa cuando no es así, y uno se sabe muy bien las cosas, pero a la hora de actuar simplemente elige estar al lado de personas que no le convienen y le hacen daño?

La verdad si tuviera la respuesta sería multimillonario. Pero tengo algunas claves. ¿Recuerdan cuando hablé de que todos los seres humanos tenemos un metaprograma que nos lleva a buscar el placer y evitar el dolor? Pues bien, para nosotros que escuchamos sus historias el placer sería estar con alguien positivo, y el dolor estar con una mala compañía, sin embargo, para estas personas el placer es estar acompañados (de lo que sea) y el dolor es quizá estar solos. Así que sus asociaciones son diferentes y por eso actúan en una manera que no entendemos y que escapa a nuestro sentido común.

Y ahora viene un problema para el seductor que lee estas líneas y es el siguiente:

Imagina que conoces a una mujer que te atrae, y entre sus cuentos o lo que llegas a saber de ella, está que estuvo enamorada en un hombre que le hizo la vida a cuadritos, que la maltrató, que le fue infiel, que le destruyó su autoestima y que le hizo mucho, pero mucho daño.

¿Qué haces tú en este caso?

Pues bien, hay muchas trampitas en este caso, son como pequeñas minas que te dejan balines incrustados en la carne, que duelen y te hacen daño a ti también.

Yo llamo a este tipo de mujer la MUJER ESPINADA.

Está toda llena de espinas y si te arrimas te espina y te hiere a ti también. Generalmente despiertan el deseo salvador que tienes, el deseo redentor, incluso despiertan tu compasión, pues sus historias pueden ser verdaderamente desgarradoras y te encuentras preguntándote “¿Cómo le pudo pasar eso? ¿Cómo fue posible que nadie hubiera visto que ella es una mujer increíble? ¿Qué puedo hacer yo para que ella vuelva a creer en ella misma?”

Y en ese momento, en ese preciso instante en que pensaste esas cosas ya perdiste.

Ya te clavaste una de esas espinitas agudas, ponzoñosas y venenosas. ¡Ya te jodiste!

Ten en cuenta algo: estas mujeres espinadas presentan los siguientes rasgos

1. Una autoestima deteriorada hasta más no poder.

2. Un odio consciente o inconsciente hacia los hombres.

3. Están acostumbradas al mal trato, y si intentas ser caballero o decente te rechazarán.

4. Un patrón inconsciente que busca repetir la historia.

5. Una atadura psíquica a su maltratador, que hace que en cualquier momento que este personaje aparezca ella se vuelva vulnerable a su influencia. Incluso puede volver con él en cualquier momento y dejarte tirado.

6. Un deseo consciente o inconsciente de venganza.

Así que lo ella necesita no es a ti, sino a un psicólogo para que trate y elabore sus asuntos, luego con una asesoría profesional y un trabajo personal de tiempo podrán establecer relaciones afectivas constructivas, si ellas no hacen esto se convierten en una bomba atómica ambulante que destruye, en un efecto de bola de nieve, a quienes se atreven a acercárseles. No lo hacen de mala fe, simplemente han sido tan heridas que ellas mismas no son buenas para una relación sana.

Mi consejo: No te busques problemas.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

miércoles 11 de junio de 2008

Miedo al éxito emocional


Escuchaba a uno de mis clientes de coaching decir algo que me parecía interesante, porque lo escucho demasiado frecuentemente. Me dicen lo siguiente porque están solos, o porque están despechados por algún fracaso amoroso:

“Ya me llegará una persona que me quiera y que se fije en mí.”

Cuando yo escucho esas palabras me da como una cierta indignación que no oculto ante ellos. Y sigo indagando en sus expectativas sobre las relaciones, y me dicen cosas como:

“Yo lo que quiero es alguien que me quiera por lo que soy.”

Y yo voy sintiendo que eso que dicen ello “Por lo que soy” es como si creyeran que es muy poquito. Y que de pronto, los dioses del Olimpo van a conspirar para que “alguito” les llegue. Y lo que he visto es que les llegan gente que no vale la pena, y yo creo que es porque no pusieron sus expectativas altas.

Acá hay un dicho popular que dice “de cucaracha pa’ arriba es cacería”, y algunos se conforman con lo primero que les llega, con la persona que medio les pone cuidado y les guiña el ojo. Creen que así sea en una relación disfuncional pues es mejor que no tener nada.

Otros por el contrario no la tienen clara, y les llegan personas que cualquiera envidiaría y todavía se andan quejando.

Para mí todo está en la propia autoestima, en el amor propio que uno se tiene y en la capacidad que uno tiene para imaginar y pensar en qué es lo que más le conviene a uno.

Yo antes pensaba de esa forma, bastante conformista, pero los años han pasado y he aprendido a conocerme mejor y a conocer el mundo y la gente, y me he encontrado con que uno debe aspirar a lo mejor, a lo más exitoso. Creer en las personas muchas veces conlleva decepcionarse, y las personas cambian y muchas veces se vuelven realmente impredecible, no por eso uno debería conformarse y dejar de esperar lo mejor. En la vida, si uno quiere salir adelante, debe ser exigente, primero con uno mismo, y después con las personas en las que uno deposita cierto grado de confianza o afecto.

Muchas personas se ven intimidadas por el éxito ajeno, a algunos les despierta envidia, a otros un deseo de copiarlo y obtener los beneficios del éxito de la manera fácil y sin esfuerzo, y otros dicen “esta persona está fuera de mi alcance, jamás se fijaría en este pequeño gusanito de tierra que sale en días de lluvia.”

Ante una persona con éxito, o con liderazgo, o con cierto tipo de aspiraciones salen corriendo como si hubieran visto al mismísimo demonio. Dicen para sí mismo cosas como “nunca merecería una persona así”, “esa persona debe buscar cosas que yo jamás tendré”, “mi vida es un caos y jamás podría con alguien así.”

Y para nosotros los hombres, si hemos de ser francos, el éxito de una mujer nos asusta terriblemente. Creemos que tenemos que encontrarnos con una mujer que sea bajo perfil, sin mucho círculo social, y que dependa exclusivamente de nosotros. Los orígenes de ese tipo de pensamiento francamente son muchos, machismo, poca autoestima, tememos perder poder, lo que sea… el caso es que es así. No debería ser un hombre quien confiese eso, pero esa es la verdad, o la verdad que yo veo.

Uno ve a una mujer independiente, sobresaliente, que tiene su mundo, que no siempre está disponible para uno, que de pronto viaja, que gana bien, que viste bien, y que además es atractiva y uno empieza a sufrir, la autoestima empieza a ser probada y tiene uno que armarse de bastante valor para acercársele.

En muchos casos uno voltea la cara y busca a un perfil más promedio. Y a veces la vida le demuestra a la gente que si hubiera sido más osado, que si hubiera creído más en sí mismo, si hubiera tenido las pelotas bien puestas en su sitio, hubiera podido estar con una persona excelente.

Uno es conformista, cuando los criterios de exigencia con uno mismo son relajados. Ahora bien, una persona exitosa no necesariamente se mide por su dinero o su poder, también pueden ser personas que tienen un cierto brillo, son “especiales”, tienen algo diferente, algo más atractivo que la simple belleza o el simple carisma. Uno lo siente, y a veces termina alejándose, porque teme que uno no merezca alguien diferente o fuera de lo común. Y termina la gente cayendo con lo mismo que lo ha hecho sufrir en el pasado, o con la misma gente que no ofrece gran cosa.

Si uno se hace seductor, es para buscar lo mejor de la vida, lo mejor de la gente y lo mejor de uno mismo. Hay gente que ayuda a que uno crezca, hay gente que lo estanca y hay gente que lo hace a uno ir para atrás. Por eso yo digo, si uno ve un brillo especial en alguien debe ir para allá.

Digamos que hay épocas donde el brillo que uno ve se va más por apariencia, por dinero, por poder, pero a la hora de la verdad el brillo interior es lo más hermoso que uno puede tener, y cuando ese brillo interior existe ilumina todo lo exterior, y resulta que uno termina con personas bellas por dentro y también por fuera.

En las personas hay un enorme miedo al éxito y a crecer. Por eso explico yo que muchas personas estén acompañadas de verdaderas y verdaderos criminales emocionales, que se dedican sistemáticamente a joderles la vida y a hacerlos infelices.

Yo digo que la cosa de la seducción va más allá de la forma (lo que dices, las rutinas y eso) y va más con la estructura (tus valores, tu identidad, tus creencias, tus metas). La técnica (forma) es importante, pero con una buena estructura vas a lograr llegar más lejos, por ello la importancia del Juego Interno. Sin una buena estructura, sólo tendrás más vacío del que tienes y que te hace leerte esta página.

Yo resumo la clave para no temerle a personas exitosas en estos puntos:

1. Considera que no mereces ni más ni menos que lo mejor para ti, que si estás metido en el cuento del automejoramiento, el crecimiento personal y el llegar a ser la mejor versión de ti mismo tienes que encontrar personas que te impulsen y te promuevan.

2. Haz una evaluación concienzuda de ti mismo, mira qué aspectos has querido mejorar y examina las razones por las cuales no lo has hecho. Empieza a trabajar paso a paso en ajustarte a eso que verdaderamente deseas, si es hacer ejercicio entra a un gimnasio, si es cultivar tu intelecto lee más, busca programas de televisión que te abran la mente, si necesitan aprender algo, hazlo!

3. Busca en los lugares adecuados. Si sientes que es el tiempo para buscar compañía, si te sientes listo para una relación busca a personas que vayan de la mano con tus principios que no negociarías. Y sobre todo, abre la mente a lo llegue, a lo diferente, a lo nuevo. No te dejes llevar mucho por lo que tienes en mente, quizás eso sólo sea una idealización producto de muchas cosas que has recibido, de tu crianza, de estereotipos, del qué dirán, de todo eso. Así que abre la mente y el corazón.

4. No te muestres intimidado si llega una persona fuera de lo que habías pensado y te sientes atraído hacia ella. No te muestres reacio al éxito, a lo diferente, a lo especial.

5. Respeta su mundo y su identidad. En muchas personas temerosas al éxito he visto que temen entrar en ese ambiente, incluso lo rechazan. Yo digo que es una gran oportunidad para aprender y crecer entrar en ambientes desconocidos, incluso que superar lo que uno había pensado.

6. Muestra seguridad en ti mismo, en lo que vales y en el camino que has recorrido. Revisa tus metas y lo que en verdad deseas, y si es el momento de subir y evolucionar no pierdas la oportunidad de hacerlo con esa persona que quizá es tan diferente a ti.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

lunes 21 de abril de 2008

Los 25 rasgos de un Maestro de la seducción


Cuáles son los rasgos claves de un seductor, leyendo aquí y allá, buscando en un lado y en otro, y viviendo este mundo he descubierto un buen número de indicadores que permiten saber hacia dónde tienes que ir si pretendes ser un verdadero seductor en todos los aspectos de tu vida.

Para ser atractivos a las mujeres, los hombres debemos demostrar cualidades que resultan atractivas para las mujeres. Algunas de ellas pueden parecer obvias, sin embargo por ser obvias pueden resultar elusivas para algunos. A continuación detallaré una lista, que aunque puede parecer extensa, busca que hagas una revisión de aquellos elementos que ya tienes y aquellos que aún te hacen falta:

1. Vive en tu propio mundo: Las mujeres encuentran atractivos a los hombres que hacen sus cosas de manera apasionada, y que tienen como prioridad sus proyectos. Tu realidad te pertenece, y deberías encontrarte como pez en el agua en tu propia realidad, debe ser tan encantadora y rica que debería deleitar a la mujer de tus sueños, ella desearía ser parte de ese mundo, como una fan desea ser parte del mundo de su cantante de rock favorito.

2. Eres emocionalmente tranquilo: la realidad externa te importa, pero sabes mantener tu equilibrio, eres “no-reactivo.” Cuando una mujer te ve como alguien que eres tranquilo emocionalmente ante factores externos, especialmente por ella, se vincula emocionalmente, empieza a sentirse respaldada porque estás al control. Muchos hombres caen en la trampa de volverse demasiado emocionales con las mujeres, creen que ellas buscan hombres demasiado sensibles, y también muchos hombres caen en la trampa de demostrar demasiado interés hacia la mujer que les gusta, es como que cuando ella aparece este hombre muestra que su mundo gira en torno al mundo de ella. Las mujeres hermosas están acostumbradas a esto, así que no les resulta ninguna novedad este tipo de comportamientos, por esto es tan importante mostrar independencia y cierto tipo de frialdad emocional.

Cuando ella nota a un hombre que no se afecta emocionalmente ante ella, empieza a preguntarse: “¿qué es lo que pasa?”, “debe ser que aún no se ha percatado de mis características? De esta manera ella empezará a mostrarse y a intentar llamar la atención de este hombre.

Dominio emocional significa control interno, significa carácter.

3. No busca aprobación: No buscas validación externa, sino que te validas y apruebas a ti mismo, desde tu interior. Si lo haces así serás una persona independiente y no un pobre complaciente que intenta hacer todo lo posible para ser aprobado, estimado, querido o aceptado. Simplemente es cómo es, si les gusta así pues muy bien, si no les gusta pues ya se encontrará otro público. Créeme que incluso marcas famosas como la Coca Cola o McDonalds no le gustan a todo el mundo, ¿te imaginas que cambiaran cada rato sus fórmulas para agradarle a cada persona? Sería ridículo.

4. Buscas mantenerte en forma física, mental y espiritualmente: Es un rasgo atractivo encontrar a alguien que cuida de sí mismo, que no cae en las trampas de preocuparse de todos y olvidarse de sí mismo. Debes hacer uso de todos tus recursos, mantenerte saludable, cultivar el intelecto y desarrollar hábitos que te den paz y control emocional. Esa es la mejor manera para tomar decisiones adecuadas, para saber qué te conviene y qué te obstaculiza.

5. Es divertido: Las mujeres, excepto las amargadas y afectadas, disfrutan con alguien que sea divertido, que les lleve alegría y felicidad a sus vidas. Así que desarrolla una personalidad fresca, sin prejuicios, no seas demasiado serio o formal, simplemente disfruta de la maravilla de vivir.

6. Es generoso: Y no me refiero en este punto al dinero precisamente, hago referencia a que es generoso en darse a sí mismo, que es más generosidad que dar dinero. El seductor es aquel que despliega energía, que no cesa de dar su inteligencia, su humor, su humanidad a aquellos con quienes se relaciona. Es como una fuerza de la naturaleza que no puede permanecer callada, sabe tener el equilibrio exacto de tal manera que sabe hacer las cosas a su tiempo, ser generoso y a la vez generar misterio y generosidad. A veces está más tranquilo, a veces está más impetuoso.

7. Es rico: Un verdadero seductor actúa como alguien que vive en abundancia, que no le falta nada, y es que sin necesidad de ser un multimillonario el seductor es aquel que proyecta una imagen de confianza, equilibrio emocional y pasión por vivir.

8. Es inteligente: Sobra decir que uno de los grandes disparadores de atracción para las mujeres es conocer a un hombre culto y con comentarios inteligentes, que tiene una opinión sobre todo, tiene criterio y sabe cómo es que se mueve este complejo mundo. Esto les da a las mujeres la idea de que están ante alguien interesante, ser “interesante” es uno de los grandes atractivos que ellas encuentran en nosotros. La idea es no llegar a extremos, ser un ñoño o un nerd, o un tipo “sabelotodo”, sino que lo que debes proporcionar a una mujer es la seguridad de que cuenta con alguien inteligente, que la respalda, que es agudo y estratega. No hay cosa peor que un ingenuo o ignorante.

9. Se sabe desenvolver socialmente: Puede sostener una conversación, sabe generar interés cuando lo presentan ante desconocidos, demuestra su valor y deja profunda impresión y recordación en otras personas.

10. Es un líder entre los hombres: ¿Qué puedo decir al respecto? Son capaces de sobresalir entre muchos hombres, una mujer siempre se ve atraída por el líder, el que destaca en el grupo, el que domina la interacción, hacia aquel que toma las decisiones. Las mujeres tienen un radar que detecta el liderazgo, y el que lidera entre los hombres es el que tiene mayor carácter y dominancia. Ha sido así desde la época de los cavernícolas, y así seguirá siendo. Las mujeres quieren ser dirigidas y orientadas, unas lo reconocen, otras no, pero generalmente es así.

11. Tiene una visión: A las mujeres les gustan los hombres que tienen sueños, que luchan por ellos y que saben lo que quieren hacer con su vida. Estos seductores tienen proyectos, batallan por lo que quieren, son pragmáticos y hacen lo que dicen. Esto para las mujeres es un indicador de carácter, de emprendimiento, de deseos de sobrevivir y ser la mejor versión de sí mismo.

12. Es admirado por otras mujeres: A las mujeres les encanta que otras mujeres miren, admiren y aprecien al hombre con el que están saliendo. Para ella es un indicador el hecho de que si otras mujeres ven valor en el hombre, entonces eso indica que el hombre tiene un gran valor. Si logras despertar celos y atracción tendrás éxito.

13. Es un proveedor: Las mujeres quieren saber que si están contigo tú las protegerás y velarás por ella. Esto viene escrito en sus mentes y en sus genes, el hombre cavernícola era un respaldo, era un apoyo y un protector, así mismo las mujeres modernas, que proclaman de dientes para afuera que pueden hacer y deshacer sin nosotros, también buscan alguien en quien confiar, alguien con autonomía y que las cuide. Eso lo dicen los genes, no hay filosofía que valga para eso.

14. Entiende a las mujeres: Si tu le dejas saber a ella que entiendes lo que la hace mujer y sus diferencias contigo (que a ellas les gusta más el drama, que son más comunicativas, que son más emocionales) entonces ella sabrá apreciarte. Ellas ya están cansadas de hombres que no conocen cómo son las mujeres, y que se despedazan la cabeza intentando entenderlas. El seductor entiende los principales rasgos femeninos y puede lidiar con ello. Atento a esto: no estoy diciendo que lo entiende porque se vuelve su mejor amigo, entiende porque es un hombre de mundo y sabe cómo funciona (a grandes rasgos) la mente y la realidad femenina. Por su parte, el seductor es masculino y complemente perfectamente a su mujer, a su vez que ella encuentra su complemento perfecto.

15. Es sencillo, no pretencioso: Es poderoso, y obtiene su poder precisamente al ser accesible a todos, al no presumir ni ser ostentoso en ningún nivel. Un hombre no debería hablar tanto, sino actuar. Hay mucho presumido por allí rondando, algunas mujeres ingenuas y superficiales caen en sus redes como abejas hacia la miel. Pues bien, yo te digo: mantén un perfil elegante, sencillo, donde ella descubra todo lo que eres y que cada día se sorprenda un poco más.

16. Siempre eres positivo: El negativismo siempre destruye las interacciones, debes proyectar siempre un estado de ánimo emprendedor y deseos de éxito. Las mujeres huyen de los negativos y fracasados, a algunas les gustan los existencialistas y depresivos, pues te diré algo, esas mujeres no están bien y deberías buscar la mejor de tus opciones. Así que para hacer las veces de filtro deberías tener un estado de ánimo siempre arriba. Como psicólogo conozco que los seres humanos tenemos subidas y bajadas, y también he descubierto que una relación de pareja constructiva es cuando la mujer también te ayuda en los días malos. Sin embargo, esa debería ser la última opción, tú mismo deberías ser la fuente de tu propio entusiasmo. Sé que no es fácil, incluso puede parecerte injusto que tú mismo debas bastarte a ti mismo y encontrarte un poco sólo en ello, pero así he descubierto que es la vida y en eso radica ser masculino.

17. No eres un necesitado: Haré una distinción que es fundamental, una cosa es estar “esperando” a alguien, a tener una relación, lo que sea, otra cosa es estar “necesitado”. Lo que te quiero decir, es que una cosa es estar “disponible” y en el camino de encontrar una mujer que te complemente, te quiera y te acompañe, y otra es estar “necesitado” y mostrarte sediento, hambriento, emocionalmente vulnerable porque andas buscando a una mujer. Alguien que está “buscando” hace justamente eso, seleccionar qué mujer le conviene y cuál no, qué mujer se ajusta a su mundo y en dónde puede confiar, un necesitado suplica, y se muestra siempre disponible. Los necesitados aparecen débiles y poco atractivos.

Como te dije arriba, debes parecer alguien abundante, así que si pareces necesitado, parecerá que eres una persona incompleta, carente, limitado, lo cual es totalmente repelente para una mujer de calidad y nivel, como la que me imagino, estarás buscando.

18. Admira a las mujeres por su interior y personalidad, no sólo por sexo: Ve en las mujeres más que un objeto para su propia satisfacción, las ve como un complemento en todo nivel. Esto hace que no juegue con sus sentimientos ni con sus emociones, que hable las cosas claras y que nunca mienta respecto a sus intenciones.

19. Eres honesto y directo: El problema que he encontrado con muchos tipos de aproximación es que te animan a pretender ser algo que no eres, a fingir, incluso a disfrazarte. El método que yo promuevo es que debes ser franco, transparente, directo incluso aunque tu verdad sea incómoda para los demás. Debes ser la excepción a la regla y no hacer las cosas porque la mayoría las hacen.

Las mayorías no son un buen termómetro de la excelencia humana.

20. Te importa un carajo: No te importa o te desilusiona si las cosas con ella se concretan o no. Estás dispuesto a continuar si ella te deja pasar y te pierde. Te vale lo mismo. Tú sabes de lo que eres capaz, lo que tienes y lo que ofreces, así que hay más en el camino.

21. Eres atento: Cuando estás con ella estás solamente con ella, atención y enfoque total, no eres un distraído, sino que puedes concentrarte y disfrutar al máximo el momento y la compañía.

22. Eres un comunicador eficaz: Sabes influir en sus emociones, conectarte a niveles profundos, manejas las palabras y el tacto para estremecer, para generar poderosas asociaciones emocionales, viscerales. No sólo llegas a su intelecto, sino a su emoción y haces que ella desee estar contigo, porque la conectas con un lado de ella al que pocas veces accede.

23. Eres salvajemente creativo: Haces las cosas de manera diferente cada vez, logras sorprender, eres original, no dices ni haces lo que todos los demás tipos hacen.

24. De vez en cuando muestras tu lado sensible: Y acá quiero ser enfático, DE VEZ EN CUANDO. Puedes mostrarte como una persona emocional, a quien las cosas lo afectan, también puedes mostrar que no eres perfecto. Los seres humanos apreciamos los rasgos de humanidad, de imperfección, así que en ciertos momentos muestras que eres humano, que te emociones y que a veces te equivocas, o que no tienes idea de algo.

25. Tienes una alta energía: Eso permite que las personas disfruten alrededor tuyo, que salgan conectadas, motivadas, que sean mejores, que deseen saber más de ti, que te hagan preguntas.

Mostrar estas habilidades hace que demuestres valor, que seas algo que ella desea, que quiere tener a su lado. Y quiero aclarar algo más, una cosa es demostrar valor, otra cosa es dar valor. Cuando estás dando valor, ella se siente feliz, complacida, amada, satisfecha contigo, pero no necesariamente implica que tu, por ti mismo, seas alguien que le proyecte poder y valor, que pueda ver en ti ese poder, esa felicidad, ese éxito, esa ambición que le haga querer estar contigo siempre.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

jueves 6 de diciembre de 2007

Superando el miedo al rechazo


Una de las cosas más maravillosas e intrigantes es acercarse e intentar descifrar la naturaleza humana. Los hombres hemos aprendido a ser fuertes, competitivos y a mostrar valor y coraje en tiempos de peligro. La historia nos ha mostrado que somos capaces de grandes conquistas, de alcanzar metas inimaginables y de proponernos retos magníficos. Tenemos grandes cantidades de voluntad, convicción y deseo que podemos juntar para ganar batallas como la del día D en Normandía o aquella batalla mítica de Alejandro Magno en Gaugamela.

Sin embargo con frecuencia los miedos personales pueden ser más fuertes que enfrentar desafíos descomunales a escala global, y hay un miedo particularmente intenso para muchos hombres: se llama miedo al rechazo. Esta emoción instintiva nos paraliza, hace que escondamos nuestra cabeza en la arena, que nos ahoguemos en un vaso de agua, o que hagamos evasión ante una ligera llovizna. Esta emoción nos hace evitar acercarnos a las mujeres, y en casos crónicos nos puede sumir en un estado ermitaño.

La necesidad de sentirnos deseables y miembros de un grupo es inevitable, y algunas personas llegan a adoptar posiciones extremas con el fin de preservar ese sentimiento de pertenencia: algunas hacen todo lo que el grupo les indica (así sean cosas nocivas), otros cambian su personalidad original, otros se vuelven tristes títeres de masa.

He descubierto que una excelente estrategia para vencer el miedo al rechazo es desarrollar un increíble temor al arrepentimiento. Alguien muy sabio alguna vez me dijo que uno nunca debería arrepentirse de aquellos momentos en que uno se sintió como un tonto, pero sí debería arrepentirse de aquellas oportunidades que ha dejado pasar por miedo. Yo aprendí esa lección ya hace unos buenos años, cuando quise aproximarme a una mujer que me tenía impactado, pero no lo hice porque no creí en mí lo suficiente. No me sentía digno y por ello temí ser rechazado, la verdad fue que yo mismo me rechazaba y por eso no podía esperar otra cosa que ser despedido por los demás.

Unos años más tarde me la encontré en una fiesta, yo ya era la mejor versión de mí mismo, así que le conté muy tranquilamente que ella me había gustado en una época, para sorpresa mía su respuesta fue la siguiente: “tú siempre me pareciste un hombre ideal, muy interesante, sin embargo tu timidez me intimido y pensé que quizá tenias tus propios asuntos como para estar con alguien como yo.” Como podrán imaginarse me quedé sorprendido, de hecho ella estaba interesada en mí pero por mi timidez y falta de iniciativa jamás me arriesgué. Ese día descubrí que si lo hubiera intentado hubiera podido pasar algo.

Antes de continuar te quiero preguntar algo: “¿Cuántas oportunidades has perdido por miedo a ser rechazado y perder?

Piénsalo detenidamente…

Muchos hombres temen el rechazo debido a que tienen una baja autoestima, pero la verdad es que no hay ninguna razón para perder confianza cuando una mujer te dice “no”, y la justificación es que ese “no” no implica que en realidad te esté rechazando. ¿Cómo podría estarte rechazando si no te conoce del todo? Puedes pensar que ha declinado por las siguientes razones:

*Ya está saliendo con alguien.

*Ya tiene una relación estable.

*Le gustas, pero tiene un escudo defensivo puesto.

*Quiere estar sola, quizás ha salido de una relación larga o difícil y no quiere estar con nadie.

*Es lesbiana.

En fin, puedes haber muchas razones diferentes, un “no” no necesariamente implica que seas un tipo desagradable y sin valor.

Si eres de los que piensas que es terrible una situación donde una mujer rechaza un beso tuyo, o rechaza una invitación creo que no sabes lo que es un verdadero rechazo. Cuando un hombre ve lo que es un rechazo se da cuenta lo infantil que resulta temer aproximarse a mujeres desconocidas.

Un verdadero rechazo sucede cuando una mujer rechaza a un hombre con el cual ha gastado una considerable cantidad de tiempo. Se constituye en un rechazo porque este hombre ha dado a conocer su personalidad, sus valores y ha sido considerado “no apropiado” por la razón que sea. Uno de mis mejores amigos que está en los Estados Unidos tiene el corazón destrozado porque la que había sido su novia durante cinco años lo dejó, cuando él pensaba que estaba en medio de una maravillosa relación e incluso la veía como la mujer para conformar una familia.

El amor, o lo que quiera que eso sea, se estrella con la libertad que tenemos todos para elegir.

Podrías pensar que mi amigo tuvo un gran impacto en su autoestima y que le ha tomado mucho tiempo recuperar la confianza para aproximarse nuevamente a las mujeres, sin embargo el habla con mujeres todo el tiempo.

Estuvimos hablando sobre su proceso de duelo y sobre sus creencias, y me dijo muchas cosas que he tenido en mente desde entonces. Le pregunté que cómo hacía para seguir como si nada luego de lo que le había ocurrido, me respondió que luego de ese rechazo de su anterior novia lo demás era un juego de niños. Su punto me pareció muy interesante: luego de un rechazo tan extremo y algo tan doloroso él simplemente actúa como si ya no tuviera nada más que perder, aprendió a darle un sentido a su rechazo, y en vez de paralizarse y no volverse a acercar a una mujer, en vez de sentirse disminuido e inapropiado tomó su experiencia como un impulso para seguir adelante, según él, ya vivió lo peor, así que está preparado para lo que siga.

Lo segundo que me impactó de su experiencia fue lo que me contó de su experiencia y que transcribo a continuación:

“Aprendí una cosa de todo lo que me ha pasado. Lo más importante en estos momentos es seguir amando, amar la naturaleza, amar el aire que entra a los pulmones y los hace expandir, amar el ahora, amarnos. Cuando sepamos amarnos a nosotros mismos sin esperar que nadie nos ame......... es cuando vamos a estar completamente satisfechos.

NO BUSQUEMOS EL AMOR EN OTRAS PERSONAS, O ESPERAR QUE LAS OTRAS PERSONAS NOS AMEN. Simplemente con el hecho de aprender a amarnos, es lo que nos va a quitar el miedo y consecuentemente el dolor. Aprendí a que uno no debe dejar ganar de nuestro peor enemigo..............la mente.”

Leo esas líneas de vez en cuando y encuentro tanta sabiduría en ellas. Encuentro las razones del por qué es una persona exitosa, una persona alegre a pesar de que tiene un dolor, de que es una persona noble que no demora en encontrar la persona que lo valore y lo acepte tal como es.

No todo el que nos rechaza tiene la razón. Que te rechacen no significa necesariamente que haya algo malo en ti, simplemente las personas son diferentes y quieren cosas diferentes, no todos se han encontrado, incluso no todos saben lo que quieren de la vida y de las personas. He visto muchos casos en que personas valiosas han sido rechazadas, y pienso para mí mismo que seguro encontrarán lo que necesitan, y también me cuesta creer que las personas que los rechazan puedan encontrar algo mejor que lo que están despidiendo.

Mi mamá solía decir: “la buena vida cansa y la mala amansa”. Y yo digo amén.

Lo importante tras un rechazo, un verdadero rechazo, es sentir que aún se vale, que aún se es importante, no perder la confianza, la seguridad ni la paciencia. Sólo así una experiencia dolorosa puede adquirir un nuevo significado. Sin duda mi amigo va por muy buen camino.

Ahora que te he contado lo que es un verdadero rechazo es posible que te enfrentes a las primeras etapas de conocimiento de una mujer con un poco menos de ansiedad y temor. Es necesario que pienses de ti como si fueras de bronce, como si nada pudiera afectarte, como si fueras Neo de Matrix y pudieras esquivar todas las balas y los ataques, piensa que mides dos metros de estatura y que las personas simplemente enceguecen ante tu brillo, piensa que eres único, valioso y digno de todo, que eres capaz de todo, que no temes nada de lo que puedan decir, que no te importa, que destacas sobre la masa, que vives en tu propia realidad, que siempre estás buscando crecer y ser la mejor versión de ti mismo.

Así que la próxima vez piensa que una desconocida no podrá influir en tu estado de ánimo.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

miércoles 28 de noviembre de 2007

Los Demonios Internos del Seductor


Hoy quiero hablar de los miedos, más específicamente aquellos demonios internos que todos tenemos, y no los quiero enfocar como enemigos que hay que vencer, sino como aspectos de la vida que es necesario dominar, y que de hecho pueden ser dominados. Estos demonios tienen como labor exclusiva sabotear todos nuestros intentos por tener éxito, dejar viejos vicios inútiles y adquirir nuevas costumbres que nos llevan al triunfo.

El miedo es una emoción que puede llegar a bloquear nuestra disponibilidad para el triunfo y para el acceso a los nuevos recursos que has estado aprendiendo en este blog. Nos paralizamos ante una mujer hermosa, nos paralizamos ante una oportunidad de trabajo, al hablar en público y tener que presentar un proyecto, nos nublamos, no podemos pensar con claridad y terminamos equivocándonos, o peor aún, no atreviéndonos. Lo que te voy a enseñar en este post es a enfrentar ese miedo y convertirlo en un valioso recurso.

Aunque parezca una contradicción, a lo largo de los años la psicología ha descubierto que cuando las personas se muestran dispuestas a tolerar la ambigüedad y la paradoja y se deciden a explotarlas, pueden darse cuenta de nuevas perspectivas y desarrollar nuevos recursos.

La clave está en aprender a interpretar las contradicciones que tenemos a diario. Las grandes y las pequeñas. La idea es aprender a hacer uso de la interpretación de contradicciones tan pronto se presentan, en cualquier momento y en cualquier lugar.

¿Cuál es la principal contradicción que asoma cuando queremos hacer algo como hablar a una mujer, o intentar algo nuevo? El miedo.

Todos tenemos nuestros demonios personales, que se vinculan a hechos muy puntuales en nuestra historia y con nuestros puntos débiles. Los demonios personales son aquellos que aparecen para distraernos en nuestro camino de progresar, ser líderes y mejorar, son aquellos que nos hacen caer en la zona de los mejores amigos, los no nos hacen no atrevernos a hablar, callarnos un apunte divertido. Son los principales enemigos del seductor.

Los demonios personales pueden perseguirnos desde el pasado, tendernos una trampa en el presente o acecharnos desde el futuro. Suyo es el poder de despertarnos en la noche, de hacernos perder el hilo de nuestros pensamientos, de poner en duda nuestra confianza, nuestra seguridad o nuestra técnica. Provocan malestar y miedo en nosotros. En últimas terminan por bloquearnos y tumbarnos en el mismo sitio de fracasos y proyectos sin emprender o sin terminar.

¿Cómo se manifiestan estos demonios? En forma de ataques de pánico, traumas, ansiedad, timidez excesiva, ira, vergüenza. Lo que busco en este post es mostrarte la manera en que puedes desestabilizar el dominio que tienen esos demonios sobre tu vida y sobre tu camino, de tal manera que puedas aprovecharlos incluso para sacarles provecho. La idea es aprender a entender el mensaje que el demonio intenta transmitirle, en lugar de solo intentar evitarlo o escapar de él, de tal manera que recuperes cierta influencia sobre ti mismo y tu situación.

Los demonios son reales porque nos implican de forma real. Nos atrapan en medio de experiencias intensas, de sentimientos intensos y reacciones intensas. Dado que podemos recordar es posible reproducir acontecimientos del pasado recurriendo a una amplia gama de experiencias sensoriales. De hecho, puedes volver con facilidad a una experiencia aterradora, por ejemplo, aquella noche en que esa preciosa mujer se burló de ti delante de sus amigas, esa vez en que otra mujer te dijo “te veo sólo como un amigo”, “no siento de igual manera que tú… lo siento.” Debido a nuestra imaginación podemos anticiparnos a los hechos, sin importar que en realidad se cumpla o no, por ejemplo puedes perder la oportunidad de dar un beso sólo al recordar un rechazo pasado.

Los demonios te quitan poder de las siguientes maneras:

*Destruyen tu concentración. Por ejemplo, pueden estropear un abordaje a una mujer, simplemente puedes distraerte y no escuchar con atención lo que dice, o no prestarle cuidado a los indicadores de interés físicos y actitudinales. Quizá al hacer un abordaje sientas que te sonrojas o que comienzas a sudar en exceso.

*Los demonios lo enfrentan a usted mismo, ya sea porque está demasiado ocupado peléando por portarse como un tonto, un débil, un perdedor, o sencillamente porque te cuesta sentirte tú mismo al lado de una mujer hermosa.

*Los demonios te despojan de la seguridad que tienes en ti mismo, te apartan de tu juego interno, te hacen olvidar la estrategia, y por ejemplo puedes caer en llamarla cada 2 horas, darle demasiados regalos justo apenas la conoces o declararle tu amor como si fueras un quinceañero.

*Los demonios te desequilibran. Te vuelves más susceptible a los rechazos naturales, y tus emociones se mueven a extremos de alegría y desgracia con un chasquido de dedos de la mujer que te atrae.

Ya sean reales o imaginarios, del pasado, del presente o del futuro, internos o externos, tus demonios pueden atraparte y dominarte por completo. Es como si fueran un ente que absorbiera todo tu poder y se alimentara de él.

Ante el demonio personal se levanta algo llamado “PODER PERSONAL”, y tiene que ver con la propiedad y con las opciones. La palabra “Poder” tiene la misma raíz latina que la palabra “potencial”, una raíz que significa “ser capaz”. De una y otra manera, los demonios afectan esta capacidad. Te hacen menos capaz, te inhabilitan social y afectivamente. Matan al seductor al cual intentas dar vida.

1. El demonio te quitará libertad personal: Se asegurará de que permanezcas dentro de tus límites de seguridad, evitará que salgas a la calle, que salgas a conocer nuevas personas, que concretes una salida con esa mujer que te gusta. Te pondrá barreras una y otra vez. Puede que leas atentamente estos post, pero de repente a la hora de aplicar quedarás paralizado.

2. El demonio te despojará de tu capacidad de influir: La influencia es el uso intencional y deliberado de poder. Significa dirigir la energía para conseguir lo que se quiere. Y es un componente esencial en el proceso de convertirse en dueño de uno mismo y moldear la vida. Ese demonio evitará que domines el marco en tus interacciones sociales, te convertirá en uno más sin que puedas destacar.

3. La libertad de ser plenamente tu mismo sin conflicto interno: Si tu demonio es la desaprobación, el temor al fracaso o el riesgo de ponerse en contra de los demás, quizá has dejado de ser auténtico. Que toleras lo intolerable, que no te defiendes, que no asumes riesgos. Que no te das cuenta del poder oculto que tienes.

Entonces, ¿cómo es que creamos esos demonios internos? Haz las siguientes preguntas para reflexionar si estás creando demonios internos:

1. Marginas algunas de tus partes, ya sea porque las desapruebas o porque son demasiado dolorosas. Por ejemplo, malos hábitos, traumas con mujeres o pensamientos de “no ser digno” como para tal o cual mujer.

2. Te niegas a ti mismo. Por lo general actuamos así cuando ponemos a otros en primer lugar, o cuando sencillamente no nos permitimos vivir experiencias placenteras, ya se trate de pequeñas cosas del día a día o de grandes eventos.

3. Reprimes tus propios conocimientos, sentimientos o deseos, cosas que tú sabes que existen en alguna parte de ti mismo. Puede que ignores los mensajes que le vienen de dentro, que niegue la validez de tus sueños y que te recrimines cuando tienes metas y proyectos personales, cuando quieres cambiar y ser la mejor versión de ti mismo.

4. Te entregas a la lucha interior. Cuando no tienes un acceso abierto a todas las partes de si mismo, resulta difícil trabajar con los conflictos que surgen entre ellas. De eso modo te conviertes en la víctima de guerras intestinas, de discusiones que no paran de dar vueltas y vueltas, sin vencedores, con sólo perdedores. Y eres tu quien peor parado sale.

5. Te cierras. No es de extrañar que demasiado dolor, demasiada confusión, demasiado conflicto, demasiados agravios hacia ti mismo te agoten. Y cuando estamos agotados, nos cerramos. Las personas se pueden cerrar a sus emociones, a sus cuerpos, a sus pensamientos y a sus deseos.

La idea es DARLE LA VUELTA AL MIEDO. Y esto lo vamos a hacer en un proceso de tres pasos:

Primer paso: Reconoce lo que realmente sucede. Las personas que saben reaccionar ante una emergencia suelen tener una estrategia para evitar agobiarse. No se dejan llevar por los sentimientos, no se imaginan situaciones futuras y se centran en hacer lo necesario. La idea es que no conviertas una situación en lo que no lo es, no conviertas un abordaje en un rechazo antes de que intentes acercarte a una mujer. No dramatices, no exageres.

Segundo paso: Cambiar de estado. Utiliza la adrenalina para darte un momento a ti mismo percibir la intensidad de tus emociones. Esa es la energía precisa que necesitas para emprender lo que necesitas hacer.

Tercer paso: Buscar el valor de la señal del demonio. Pregúntate lo siguiente ¿Por qué un temor especialmente se vuelve recurrente en su vida? ¿Por qué este? Si tienes miedo a lo que los demás piensen de ti, que te desaprueben, quizá que se burlen de ti, empieza a trabajar en pensar que quizá eres tú mismo quien se está desaprobando, y que esas voces que oyes y esas personas que ves y que te ignoran, son una PROYECCIÓN de lo que tú piensas de ti mismo. ¡Entonces cámbialas! Procede a escuchar esas mismas voces que te aprueban, que desean estar contigo, mira esos rostros cómo te señalan y te admiran, imagina rostros diferentes, mujeres hermosas, imagina esa mujer que tanto te atrae y con la que no te has atrevido a hablar.

Identifica tus demonios, ubícalos en tu mente, y empieza a saber que la única manera de triunfar es arriesgándote, que lo que los demás piensen sólo será resultado de tu propia estima, de tu propia seguridad y tu propia confianza.

Piensa que no hay nada difícil, y que si lo crees podrás conseguir aquello que necesites. Que si lo crees y combates tus demonios podrás acercarte a ser ese seductor que está en tu mente, esa persona que busca y encuentra, en esa persona que sin siquiera hablar tiene a un montón de personas detrás suyo.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

lunes 22 de octubre de 2007

Trampas mentales


Muchas personas dicen que por qué no me dedico a seguir dando mis tips y herramientas para conquistar mujeres en discotecas, bares, oficinas, restaurantes, veterinarias y lo que sea. Pues bien, aunque debes desarrollar destrezas para seguir el juego de la seducción y ganarlo, tus victorias serán breves e insignificantes si antes no has desarrollado herramientas para tener confianza, autoestima y proyectar poder y atractivo.

He visto montones de jovencitos lanzar las mismas frases de entrada, cuentos e historias a las mujeres, los he visto fracasar una y otra vez, y aunque su técnica es buena, simplemente proyectan que están “actuando” y que ni ellos mismos se creen sus cuentos de ser los súper seductores. Claro, ellos se creen lo máximo cuando alguna mujer superficial les presta atención un momento, y hasta intercambian saliva con ellos en el calor y la excitación de una fiesta. Pero días después puedo verlos pateando piedras por las calles y sumergidos en su ciclo onanista de autocomplacencia. Y luego te los encuentras y te dicen que hay que leer, y que hay que seguir practicando, y seguir saliendo, y abordando a 10 mujeres por noche, porque así mejorará tu juego.

Yo los miro y pienso que de repente la solución no está en abordar 10, 15 o 20 chicas, y despertar la admiración de tus compañeros porque lograste que la mujer más bella de la discoteca estuviera contigo. La solución es abordar tus propios miedos y temores, tu propia falta de amor a ti mismo, la solución está en crecer y dejar de creerse que son los próximos Mystery o Style latinoamericanos, dejar de ponerse joyitas y anillos en los dedos para “parecer interesantes y destacar sobre la masa”. Todos tenemos nuestros pequeños o grandes amores por ahí: es la vecina, es nuestra compañera de oficina, es aquella mujer que pasa por el frente de la casa montando bicicleta, es nuestra compañera de universidad. No nos engañemos, ella es la que nos gusta, no la primera mujer talla 36B del bar. Siento que evadimos nuestros retos yendo por el camino aparentemente más fácil.

Personalmente he jugado ese juego alguna vez en mi vida, y me di cuenta que ninguna mujer que verdaderamente valiera la pena se fijo en mí, había un montón de chicas superficiales que se dejan impresionar por cualquier babosada, mujeres sedientas de atención que se impactaban con tres palabritas medianamente intrigantes, y que se decepcionaban cuando les decías que tenías el carro donde el mecánico. Las mujeres que valían la pena eran mucho más inteligentes como para caer en cosas tan simples.

Yo no quería eso. No quería lidiar con problemitas de autoestima y situaciones de “ser la más popular”, “tener el vientre más plano”, o situaciones de inconformidad mamaria. No. Yo quería una mujer verdadera, una mujer de calidad, una mujer extraordinaria, profunda, hermosa, algo de nivel y con un buen grado de madurez. Y volviendo a mis orígenes, a mi esencia, empecé a descubrir cosas diferentes, personas constructivas, positivas, satisfechas con lo que son, ubicadas en el planeta tierra y no en el mundo de fantasía de MTV o la-mejor-discoteca-de-la-ciudad.

Empecé a destacar cuando creé un estilo, cuando desarrollé mi inteligencia, cuando cultivé un humor insuperable, pero sobre todo cuando encontré que el tema estaba en la autoestima y en crecer como persona, que no es traicionando tu naturaleza que puedes estar con mujeres, que simplemente hay cosas de mí que me definen, y que son extraordinarias, y que el tema no es acostarse con una mujer diferente cada día. Las técnicas me sirven para no cometer errores en la manera en que me relaciono con las mujeres y en la manera en que concibo las relaciones, son útiles y fundamentales, de eso no cabe duda. Pero quizá sea porque ya estoy a un paso de los 30 que las cosas se ven diferentes. A veces uno lamenta haber perdido tanto tiempo detrás de lo que no era sino apariencias y poco espíritu, cuando las personas valiosas llegan solo te preguntas “por qué no te vi antes…” Ahora es el momento de ser exigente y de obtener lo que uno se merece.

Empezando con el tema de este post, tengo una herramienta particularmente útil para trabajar en situaciones emocionalmente difíciles, por ejemplo cuando una relación termina, cuando recibes un No de la persona que te gusta, cuando te sientes deprimido, triste o cuando existe una baja autoestima. Incluso para situaciones que no tienen que ver con relaciones sentimentales, por ejemplo, cuando tienes problemas en el trabajo o quizá con tu familia. Se llama el Diario Emocional y consiste en una hoja donde describes tus estados emocionales y tiene las siguientes secciones:

Un título que se llama Evento Molesto y es, obviamente, la situación en la que estás trabajando, quizá te sientes mal porque tus amigos te critican por no tener novia, quizá tu novia no acepto tu proposición de matrimonio, quizá extrañas a tu ex novia, quizá la mujer que te gusta te dijo que no estaba interesada en ti, quizá no has encontrado trabajo y estás deprimido. Una vez describes tu Evento Molesto, tienes que pasar a un apartado que se llama “sentimientos/emociones”, allí enunciarás los sentimientos que esa situación te genera y que sientes a lo largo del día, y los calificarás de 1 a 10, dependiendo de la intensidad, siendo 1 la mínima intensidad, y 10 la intensidad máxima, por ejemplo, te puedes sentir irritado (7), triste (10) y alegre (2).

A continuación debes dividir tu hoja en tres columnas: en la primera columna de izquierda a derecha pondrás un título que se llama “Pensamientos Automáticos”, en ella pondrás aquellas ideas que llegan a tu mente y que son como dictados de tu cabeza que juzgan, interpretan o evalúan tu Evento Molesto. Presta mucha atención a ellos y anótalos tan literalmente como puedas, analiza cuidadosamente sobre todo los sentimientos melancólicos que aparentan ser totalmente ciertos y te hacen estar convencido de que “tienes razones para sentirte miserable”.

En la segunda columna pondrás un título que se llama “Distorsión”, en ella le darás un nombre a ese pensamiento, más adelante en este post te enunciaré las 10 distorsiones dentro de las cuales pueden ser clasificados esos pensamientos automáticos que has descrito. En la tercera columna pondrás un título que se llama “Reelaboración”, en ella pondrás una explicación razonable de esos pensamientos concretos. La idea de todo esto es que tu mente se vaya acostumbrando a ver la realidad de una forma más constructiva, aprovechando incluso las situaciones adversas para aprender, y para que no te demores tanto en procesos de duelo, tristeza, melancolía sino que te levantes y sientas poder sin límites. La idea es ser consciente de cuándo te estás armando cosas más allá de la realidad, y ver las cosas en su justa proporción.

A continuación te describiré 11 distorsiones, las ejemplificaré y te daré una solución para cada una. Vamos a tomar una situación hipotética, nuestro Evento Molesto es: “Ella decidió no aceptar mi propuesta de matrimonio, por lo cual la relación finalizó.” Los “Sentimientos/Emociones” son: Herido (9.5), Frustrado (9.5), Inadecuado (9.0), Decepcionado (9.9). Ahora la lista de distorsiones en nuestra situación es:

1. Magnificación: Sacas las cosas de proporción, vas muy lejos en tus conclusiones. “No puedo concebir la vida sin ella”. Puedes reelaborar escribiendo algo como “Es decepcionante la situación y es normal que me sienta herido, pero puedo seguir adelante en mi vida sin ella, tengo toda una vida por delante, puedo desarrollar nuevos proyectos a los cuales dedicar toda mi energía”.

2. Personalización: Te culpas a ti mismo por algo de lo que no eres del todo responsable, como por ejemplo, enfermarte o terminar una relación, también puedes culpar a otras personas, eventos externos o al destino. “Algo debe andar muy mal en mí porque todas mis relaciones siempre terminan en desastre”. Puedes reelaborar así: “Sin duda ella se asustó con el compromiso, o quizá ella no es la persona con quien debería casarme, ello no implica que exista algo malo en mí, de repente no todas mis relaciones terminan en desastre, he pasado cosas maravillosas en ellas”.

3. Predicción de futuro: Arbitrariamente predices que las cosas no cambiarán o empeorarán. “Probablemente la perderé por algún tipo estúpido que llegue a su vida”. Puedes reelaborar así: “No hay una prueba definitiva de que la “perderé”, simplemente no está lista para casarse, deseo que consiga un buen hombre y también deseo encontrar una mujer apropiada para mí”.

4. Pensamiento del todo o nada: Aprecias las cosas en absolutos, categorías blanco o negro, totalmente bueno, o totalmente malo, no hay espacio para ver los matices. “No puedo detener el dolor, no seré capaz de funcionar normalmente”. Puedes reelaborar así: “Puedo funcionar si así lo deseo, no hay intentos, sólo acciones, y puedo empezar a poner energía en mí mismo y en mis proyectos, no puedo detenerme.”

5. Lectura de mente: Asumes que las personas están reaccionando negativamente hacia ti cuando en verdad no hay evidencia para ello. “Ella nunca me quiso, solamente me usó de forma egoísta”. Puedes reelaborar así: “ella me demostró que estaba atraída hacía mí, que ella esté pensando en lo mejor para su vida, no significa que me haya usado, no puedo ser “usado” a menos que yo lo permita, y nadie me obligó a seguir esa relación.”

6. Etiquetación: Te identificas a ti mismo o a los demás con errores y fallas y les pones etiquetas de “tonto”, “fracasado”, “inútil”, “feo”, en vez de ubicar la causa del problema y aprender a hacer las cosas de un mejor modo. “Soy un tonto, un perdedor, un estúpido, di lo mejor y me quedé con todo el dolor”. Puedes reelaborar así: “No soy un tonto, soy un ser humano, ser rechazado es parte de la vida, y no puedo depender de lo que otros piensen de mí por mucho que los quiera y sean importantes para mí, simplemente debo saber mejor hacia quién deposito mi confianza y a quién entrego mis sentimientos. Solo yo defino mi realidad, y soy valioso e importante.”

7. Generalización: Ves un evento negativo como un patrón sin fin de fracasos. “No merece la pena creer en el amor o en las mujeres, no puedes creer en nada, todas son iguales”. Puedes reelaborar así: “No es razonable pensar que todas las mujeres son así, y que todas las relaciones terminarán de esa forma, pensar así sólo me llevará a seguir repitiendo patrones. Creeré que otros mundos son posibles.”

8. Filtro mental: Te quedas en un simple detalle, así que tu visión de la situación se convierte en algo oscuro. “Olvidó que hoy tengo que presentar un informe trascendental para mi empleo, es una persona que no se preocupa por mí”. Puedes reelaborar así: “Quizá olvidó una fecha importante, pero ella ha hecho cosas maravillosas por mí, y cuando enfermé aquella vez ella estuvo ahí para atenderme, o aquella vez que estaba endeudado ella se solidarizó con mi situación y me ayudó a ahorrar.”

9. Menospreciar lo positivo: Es algo parecido al filtro mental pero aplicado a ti mismo, y consiste en que tus cualidades positivas o logros no sirven para nada. “Soy un fracaso, de qué me sirve ser tan comprensivo y noble, eso no sirve para nada, sólo para que se aprovechen de mí”. Puedes reelaborar así: “Ser comprensivo es una cualidad que me permite conectar con las personas a un nivel profundo, es importante para mí y no dejaré de serlo sólo por una experiencia de rechazo. Soy una persona valiosa y eso seguramente es muy valorado por amigos y es una cualidad atractiva”.

10. Razonamiento emocional: Das razones a tus sentimientos, los justificas. “Estoy tan triste, lo que me ha pasado es una verdadera tragedia, voy a enloquecer”. Puedes reelaborar así: “me ha pasado algo verdadera difícil, pero podré sobreponerme, seguir mi vida y encontrar una persona y una relación valiosa. Siempre puedo volver a comenzar. Nos caemos para levantarnos. Si estoy triste o enloquezco es porque así lo quiero, no porque tenga que ser así”.

11. Pensamientos del tipo “debería”: Te criticas a ti mismo o a los demás con “debería” o “no debería”. Sueles decir cosas como “debería tener”, “debería haber hecho”, “no debería tener”. También se procede con “debiera” o “debe”. “Debería estar con ella en este momento, debería ser mejor y más adecuado, no debería tener tantos defectos”. Puedes reelaborar así: “aunque quiero estar con ella, las cosas han tenido un motivo y seguramente hay aprendizajes en todo, tengo virtudes y defectos y aunque estoy ahora solo espero estar bien y que ella también lo esté”.

Te darás cuenta que el proceso de escribir tus pensamientos es fundamental, porque podrás darte cuenta de cuán absurdos son la mayoría de ellos, y que los dejas pasar sin darte cuenta del poder destructivo que tienen. Así que la manera de combatir pensamientos negativos es usando la misma arma: pensamientos, pero esta vez positivos, restauradores. El poder de sanación está también en la misma mente, lo que pasa es que no hemos sido enseñados en la disciplina del autocontrol.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

lunes 15 de octubre de 2007

Cultivando autoestima en soledad


Mientras buscaba imágenes para el post anterior sobre la soledad encontré que cuando pones la palabra “soledad” o “lonely” o “loneliness” en los buscadores y bancos de imágenes, el 98% de las imágenes que se encuentran son imágenes tristes, de personas llorando o cabizbajas.

En mis sesiones de coaching personal no paro de escuchar cosas como:

*”No tengo nadie con quien sentir verdadera cercanía.”

*”Cuando estoy solo me siento fracasado.”

*”Me siento inferior a las demás personas.”

*”Siempre he sido rechazado en el pasado, no creo que las cosas cambien ahora.”

*”Me siento muy viejo. Ya la vida me pasó.”

¿Te suenan familiares estos pensamientos? ¿De repente has pensado que no eres especial ni digno de compañía y afecto? Lo que he encontrado es que las personas tímidas y solitarias tienden a sentirse inadecuados y no creen que sean lo suficientemente buenos/agradables/atractivos. Estas personas ven con enorme desolación como personas muy atractivas y muy sociables tienen un éxito social y romántico enorme. Lo que ellos no saben es que ni la belleza ni la extroversión son garantía para tener amor y relaciones duraderas. De hecho he conocido a muchas personas atractivas que tienen serios problemas con la soledad y tienen dificultades en acercarse a los demás, muchos incluso han padecido por relaciones interesadas, solo los (las) buscan por exhibirlos ante los demás.

Si el atractivo, la personalidad o el éxito pueden garantizar tener relaciones con intimidad y conocimiento mutuo constructivo, ¿qué lo puede asegurar? Las personas tímidas y solitarias sufren de dos maneras, el primer problema es que no pueden sentir agrado por lo que son, ni tampoco pueden desarrollar amor hacia sí mismos. Lo que sucede es que por lo general se sienten menos deseables y menos merecedores de amor que los demás. Aprender a tener amor y consideración hacia sí mismo es fundamental para acercarse a los demás.

El segundo problema es que muchas veces están pendientes de las fallas de los demás, a menudo son obsesivos encontrando problemas en los otros y razones por las cuales deben alejarse de ellos. Es un mecanismo de defensa originado por rechazos anteriores, ante lo cual la mejor opción para ellos es “mejor rechazo yo primero antes de que me vuelvan a rechazar.”

He encontrado muchas personas que ni siquiera son conscientes de su baja autoestima, y que por el contrario afirman tener una fuerte imagen de sí mismos, sin embargo son antipáticos, orgullosos y agresivos con los demás. Otros optan por el camino de la victimización y proceden por echar la culpa de sus desgracias a que los demás tienen estándares demasiado altos y superficiales. El pu