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miércoles, 25 de abril de 2012

La confianza parte 9: La generación de estrategias






Hoy les hablaré de la cuarta llave o clave de la confianza, que consiste en desarrollar estrategias que te lleven a ganar. Es bien cierto, que en la vida no se trata de lo que hagas sino de cómo lo hagas. Una estrategia es una secuencia de pasos que te permiten alcanzar una meta. Pueden ser pasos mentales o pasos físicos o una mezcla de los dos. Es frecuente que esta secuencia se sucedan con rapidez y sin que la persona sea consciente de ella.

En general, hay dos estrategias diferentes: una que funciona y otra que no. Es así de sencillo. Cuando alguien me dice que no sabe hacer algo, que no sabe establecer una conversación, que no sabe bailar, que no sabe cómo decir las cosas, lo que está diciendo es que no posee una estrategia eficaz. Y así ocurre prácticamente con todo: desde el no se hacer un proyecto, hasta el no puedo conseguir trabajo, o no puedo tener la relación que deseo.

La Programación Neurolingüística tiene como objetivo que la  persona encuentre una estrategia que realmente funcione para lograr conseguir su objetivo, muchas de estas estrategias se han codificado como técnicas que se pueden aprender.

Cuanto más difícil es la actividad, probablemente serán más las estrategias que necesitas involucrar. Vivir con confianza necesita el desarrollo de varias estrategias, en la medida en que son muchos los elementos para lograr. En general todo lo que hemos recorrido hasta ahora, en esta serie de escritos constituyen diferentes estrategias con los cuales el objetivo es desarrollar la confianza a través de diferentes actividades.

La estrategia es una detallada secuencia de los pasos que hay que seguir, las estrategias brindan el "saber cómo" del cual muchos cuando fracasan carecen. Y en seducción pasa exactamente lo mismo, si no realizas la serie de pasos necesaria, con creatividad y con liderazgo, probablemente no llegarás a tu fin. La seducción quizá es algo mas relacionado con el baile de lo que pensamos, en la medida en que es necesario realizar una serie de pasos, con algún ritmo, con alguna la fluidez para lograr la meta que te has propuesto. 

Si has fracasado muchas veces en tu intento, esto probablemente se deba a que estás utilizando estrategias equivocadas. Tu reto será encontrar cuáles son aquellos pasos que estás realizando erradamente, y también indagar, dentro del repertorio de estrategias de las personas exitosas, que es aquello que representa el triunfo en la consecución de sus objetivos y que aplican las personas que han conseguido su meta.

Si te has fijado en el título de este blog, la estrategia de la seducción, el objetivo ha sido implementar diferentes rutas, diferentes caminos, diferentes prácticas y estados mentales para que escojas cuáles son aquellos que te conviene. 

Pero probablemente tus metas no solamente estén orientadas a las mujeres, sino a tu profesión, tu trabajo, tu relación con las personas, el éxito en general. En ese sentido debes volverte muy observador, con el fin de establecer aquello que hace la diferencia en las personas que logran sus metas.

A partir de este escrito de la serie empezaré a proporcionarte estrategias, tácticas y técnicas que ayuden a que consigas tus objetivos en las relaciones, en el trabajo, en tu vida social,  en tu salud y condición física, para que  logres establecer  estrategias exitosas a tu propia vida. Ya es el momento de que inicies un cambio, dejar de hacer lo que has venido haciendo y no ha producido los resultados esperados. Por ahora iniciemos con un ejercicio que he denominado generador de nuevas conductas, y que puedes escuchar y descargar a continuación:



Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

miércoles, 11 de abril de 2012

La confianza parte 8: La gestión del propio estado



Hoy trabajaré el tercer comportamiento que da cuenta de tu confianza: la gestión del estado. Cuando hablamos de "estado" es probable que las personas no sepan de qué estamos hablando. El estado no es algo que "simplemente ocurre", el estado es algo que uno cree, y de esta forma es posible aprender a gestionarlo y alterarlo. Lo primero que hay que hacer es prestar atención a lo que ocurre en tu interior, no solamente sentirlo, sino analizarlo para lograr cambiarlo. Una vez puedas reconocer lo que sucede en tu interior puedes hacer algo con ello, más que simplemente padecerlo como hace la mayoría de las personas.

El estado es algo que fluctúa y cambia constantemente en el transcurso de un mismo día. Es muy raro que nos acostemos por la noche sintiéndonos exactamente igual que nos sentíamos al despertarnos por la mañana, así que conviene que nos preguntemos por aquello que haya cambiando nuestro estado durante el día. La mejor manera de ilustrar cómo se mueve el estado es compararlo con una montaña rusa

En un mismo día sentimos muchas cosas distintas, de acuerdo a las vivencias que tenemos, algo puede disparar un estado de ánimo positivo, algo puede generar también un estado de ánimo negativo. El estado en que te encuentras en un momento determinado te puede ayudar o te puede entorpecer. Imagina que estás enfermo, te sientes débil, cansado y agobiado, eso puede afectar tu estado y dejarte sin recursos, sin deseos de entablar una conversación, incluso sintiéndote internamente frustrado, un sentimiento muy parecido al de la falta de confianza. Imagina que con ese estado tengas que establecer una conversación, salir con una mujer, o tomar una decisión difícil. Naturalmente puede suceder que no te sientas tan confiado para hacer ninguna de esas actividades.

Cuando deseamos obtener un resultado necesitas estar en el mejor estado posible, y eso implica tomarte las cosas de forma completamente distinta. Digamos que quieres establecer una conversación con una mujer, persuadirla de que continue esa conversación y generar atracción ¿en qué estado necesitas encontrarte para hacer esto con una mayor eficacia? Posiblemente en un estado que no sea el de cansancio, agobio, susto o desconfianza.

La primera pregunta que debes hacerte al buscar un resultado es ¿en qué estado necesito estar para tener la mejor disponibilidad para lo que deseo? Lo segundo que debes preguntarte es ¿qué tengo que hacer para alcanzar este estado? Usualmente vivimos la vida respondiendo a los estímulos que se nos presentan, y pocas veces nos entrenamos para prepararnos física y mentalmente para los retos que tenemos que afrontar, tal como hacen los atletas top o los emprendedores de más alto nivel.

Una de las técnicas que en lo personal he encontrado útil es el anclaje, a veces una poderosa canción puede desencadenar un profundo sentimiento de certeza y triunfo que necesito justo antes de hacer algo. A veces ciertas imágenes, o ciertos videos en youtube también logran activar estados poderosos que, por ejemplo, necesito antes de dar una conferencia o una clase magistral. Conozco muy bien los estados que deseo, y trabajo para llegar a la inspiración necesaria para lograrlos, y lo que hago es preparar mi mente, mi espíritu y mi estado físico para alcanzar tales estados. Por ejemplo, sé que si tengo una charla en horas de la tarde, no debo comer mucho, ni tomarme una siesta porque inmediatamente mi estado se aletarga y mi metabolismo se pone a funcionar, lo que me genera sueño y pesadez. Lo que hago en cambio es tomar líquidos y hacer ejercicio y mantenerme lo más activo posible, sólo así puedo estar atento y energético para dar una charla inolvidable.

El cerebro humano tiene una asombrosa capacidad de relacionar las cosas, de modo que, cada vez que las experimentamos de nuevo establecemos las mismas asociaciones. Ésto es lo que se denomina crear un ancla. Este poder de asociación puede actuar a favor o en contra nuestro, por ejemplo, una música, una imagen nos puede evocar algo muy positivo, pero también algo muy negativo. En nuestras vidas ya tenemos instaladas muchas anclas que nos llevan a estados emocionales diferentes, la música es una de ellas, los lugares, las personas en sí mismas son anclas.

¿Qué pasaría si pudieras capturar todos los momentos en que te sientes seguro de tí mismo, para luego acceder de nuevo a ellos cuando quisieras? Eso podría llegar a ser muy útil. Esto es lo que haremos al crear tu propia ancla de la confianza.

Si deseas obtener el mayor beneficio de un ancla, necesitas muchos sentimientos de confianza, y has de saber capturar esa sensación de que a pesar de las dificultades, a pesar de que las cosas eran complicadas, confusas o desafiantes pudiste sobreponerte y lograr el éxito. Saber que lo has logrado alguna vez te dará la confianza para hacerlo de nuevo, porque ¿si lo has logrado una vez por que no lograrlo dos y por qué no lograrlo muchas veces?

Retoma la rueda de la confianza, que habíamos trabajado antes, cuando vayas a construir tu ancla asegúrate de seleccionar elementos de sectores diferentes de la rueda. Te invito a que revises esa rueda de la confianza que construímos y que recuerdes algunos de los episodios de tu vida que tengan las puntuaciones más elevadas.

Una vez que hayas creado un ancla de confianza, lo mejor es que la vayas fortaleciendo, y para ello la actives siempre que experimentes sentimientos de confianza. De este modo se reforzará la asociación entre el ancla y el estado de confianza que deseas forjar. Si lo haces así, te procurarás enseguida un fuerte estado de recursos, formado por todas las veces en que te hayas sentido seguro de ti mismo.

Una vez lo hagas le enseñarás a tu cerebro a fijarse en todos los momentos y circunstancias en que te sientes con confianza. Y ésto logrará ser algo increíblemente útil. Luego podrás poner en acción esta ancla siempre que te haga falta, sabiendo que con el uso irá haciéndose más fuerte.

Para crear tu ancla de confianza vamos a crear un ancla física. Para ello necesitamos un estímulo singular que tu cerebro pueda asociar con la confianza. También necesitamos que sea un estímulo discreto, que puedas utilizar en cualquier parte, presionar el dedo corazón contra el pulgar se ha convertido en el más popular, porque resulta ser fácil y además es efectivo.

Es importante que presiones el dedo corazón contra el pulgar sólo cuando estés reviviendo las experiencias que te detallo a continuación. Una vez que hayas revivido la experiencia separa los dedos después de cada paso.

1. Piensa en alguna ocasión en que te viste ante un reto, lo afrontaste y, porque lo hiciste, obtuviste un buen resultado. Entra en esta experiencia como si la estuvieras teniendo en este preciso instante. Ahora echa el ancla, es decir, presiona el dedo corazón contra el pulgar. Mantenlos apretados mientras esta experiencia esté en su punto más intenso, sepáralos cuando aún se encuentre en él, es decir, antes de que empiece a desdibujarse.
2. Retoma tu rueda de la confianza, escoge un segmento. Piensa en una ocasión en que te sintieras especialmente  seguro de tí mismo. Revive esta experiencia como si la estuvieras teniendo ahora mismo, puedes acompañarla de música si esto amplifica tu estado. Echa el ancla: presiona el dedo corazón contra el pulgar. Mantenlos apretados mientras la experiencia tenga vida y suéltalos cuando aún sea intensa.
3. Escoge otro segmento. Piensa en alguna ocasión en que sintieras una confianza particularmente fuerte. Revive esta experiencia como si la tuvieras en este mismo instante. Echa el ancla, presionando el dedo corazón contra el pulgar. Mantenlos apretados mientras la experiencia se muestre vigorosa, y suéltalos cuando aún lo sea.
4. Ahora, coloca ante tu imaginación una pantalla y proyecta en ella  una película de tí mismo en una situación en la que desees tener más confianza. Activa el ancla, es decir, presiona los dedos corazón y pulgar, y observa cómo te comportas de manera diferente.
5. Ahora, con los ojos todavía cerrados, entra en esta película con este nuevo estado y experimenta qué se siente desde dentro. Vive la experiencia de primera mano, mirando hacia fuera, por así decirlo, a través de los ojos cerrados.

La gestión del estado abarca tanto tu estado físico como tu estado emocional. Si consigues manejar tu estado, vas a asumir un grado de fuerza y control que muchas personas ni siquiera saben que es posible alcanzar. Como dije arriba, el primer paso es observar tu estado y lo que está ocurriendo.  Tu segundo paso no será cambiar tu estado de forma inmediata, sino prestarle más atención y empezar a averiguar más cosas sobre él. Has de permitirte estar con esa experiencia y preguntarte ¿por qué me encuentro en este estado (emocional, físico o mental)? ¿Qué me ha traído a este estado o qué lo ha provocado? ¿Qué otra cosa pudiera haber hecho para influir en mi estado? Si no haces eso simplemente serás una persona a la que la vida le pasa por delante sin preguntarse el por qué, y no podrás tomar consciencia de tus estados, tema clave para influir en ellos.

A partir de estas preguntas puedes hacerte la siguiente: ¿qué otros ingredientes o recursos podría añadir para cambiar mi estado?  Probablemente descubras cosas como que debes dormir mejor, hacer más actividad física, escuchar menos amigos negativos y pesimistas, aprovechar mejor tu tiempo, no hacerle caso a tus pensamientos culpabilizantes, etc. Piensa en un momento en que te hayas encontrado en el estado que deseas conseguir y sigue exactamente el proceso que hiciste cuando conseguiste el ancla de la confianza. Revive la experiencia y ánclala con los dedos corazón y pulgar.

Imagina que simplemente fueras a recordar lo que se siente al encontrarse en el estado que quieres alcanzar: un estado más relajado, de mayor confianza, de mayor tranquilidad. Si quieres estar en un estado de más confianza, recuerda lo que se siente en él, basándote para ello en alguna experiencia real en que te sintieras más seguro de tí mismo que ahora. Imagina que tienes ese mismo sentimiento de seguridad y confianza a la nueva situación a la que te enfrentas, una situación que te supone un desafío y que te obligará a estar en el estado adecuado para embarcarte en ella. Si empleas el proceso de anclado de confianza puedes lograr estados más viscerales y auténticos.

Me preguntarás ¿qué hago si nunca he sentido ese estado que deseo antes? ¿En qué puedo basarme para crear mi ancla y mi estado? Pues no hay problema. Piensa en alguien que sea un buen modelo de rol, que ejerza bien esa forma de ser, que represente todo lo que tú deseas. Puedes preguntar ¿si no conozco a alguien con esos rasgos? Entonces créalo en tu mente, en tu imaginación entra en esta persona real o ese personaje de ficción y sé ellos durante un momento. Muévete con ellos, anda como ellos, habla como ellos. Eso es lo que han hecho los actores que tan maravillosos personajes han creado. Por ejemplo, te cuento a forma personal que cuando mis clientes desean hacer entrevistas de trabajo los anclo para que se sientan como Michael Corleone de la película "El Padrino". Los resultados son increíbles. Cuando te metas en esta experiencia, observa cómo es el sentimiento, porque es el que vas a incorporar a la experiencia de tu vida real. Puedes hacer todo esto con el proceso de anclaje.

Si no te sientes preparado, no sentirás que tienes control sobre tí, te pondrás nervioso y ansioso con más facilidad y será menos probable que sientas que controlas la situación. Sentirte preparado es un estado, cuando lo estás sabes cómo te quieres sentir y dispones de un ancla a la que puedes recurrir para acceder a ese estado cuando desees. Otra ganancia es que te habrás detenido a pensar en lo que pudiera ocurrir, considerando cómo podrían ir las cosas y cómo quieres que vayan.

En el próximo post de esta serie te contaré cómo puedes implementar otro comportamiento de confianza y es la generación de estrategias ganadoras.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

miércoles, 4 de abril de 2012

La confianza Parte 7: La resiliencia



Se dice que en el Edén originario, debajo del Árbol del Bien y del Mal, floreció un arbusto de rosas. Allí, junto a la primera rosa, nació un pájaro, de bello plumaje y un canto incomparable, y cuyos principios le convirtieron en el único ser que no quiso probar las frutas del Árbol. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín, y el pájaro ardió al instante.

Pero, de las propias llamas, surgió una nueva ave, el Fénix, con un plumaje inigualable, alas de color escarlata y cuerpo dorado. Algunas fábulas lo sitúan posteriormente en Arabia, donde habitaba cerca de un pozo de aguas frescas y se bañaba todos los días entonando una melodía tan bella, que hacía que el Dios Sol detuviera su carro para escucharle.

La inmortalidad, fue el premio a su fidelidad al precepto divino, junto a otras cualidades como el conocimiento, la capacidad curativa de sus lágrimas, o su increíble fuerza. A lo largo sus múltiples vidas, su misión es transmitir el saber que atesora desde su origen al pie del Árbol del Bien y del Mal, y servir de inspiración en sus trabajos a los buscadores del conocimiento, tanto artistas como científicos.

Hoy hablaré de un segundo comportamiento que da cuenta de tu nivel de confianza, este comportamiento ha sido ilustrado frecuentemente con la metáfora del Ave Fénix que renace de sus cenizas. Y es que la vida siempre te sorprende, en la seducción nunca hay nada predecible, así te insistan en lo contrario jamás lograrás predecir con un grado absoluto de certeza nada en este mundo, y menos a un ser humano. He visto a muchas personas literalmente destruidas por un rechazo, o una serie de rechazos, o por la ruptura de una relación, o por una traición de la persona amada, o incluso su muerte. Esas situaciones requieren una condición extra, en esas circunstancias tu confianza se ve a prueba y necesitas tener o desarrollar habilidades que te den fuerza en esos momentos, donde unos retroceden, otros se detienen y otros siguen adelante.

Una de las grandes mentiras del tema de la confianza dice que cuando tienes seguridad ya nunca más vas a dudar de ti mismo. Y que estarás firme y estable de ahí en adelante. Ganar seguridad y confianza sí significa que sabrás manejar mejor el desengaño y hasta el fracaso. Ganar confianza te capacita para  asumir con flexibilidad situaciones límite y sobre ponerte a ellas, esto se llama resiliencia o capacidad de superación.

Independientemente del grado de confianza siempre te encontrarás con momentos duros, momentos difíciles, momentos que te retan, que incluso parecen agotar tu ánimo. Los seres humanos somos capaces de aguantar los embates de la vida, tratar de huir de las dificultades es imposible y casi siempre te conduce a vivir una vida mediocre, conformista que no toma riesgos.

La persona resiliente no sólo aguanta, sino que sabe recuperarse. Algunas personas son más resilientes que otras, otras ante las dificultades se derrumban y pierden su norte, nunca más vuelven a ser las mismas, se sumergen en vidas tristes, abatidas, sin propósito, cargadas de dolor. Otros, por el contrario, han encontrado en el dolor su inspiración, el motor de su existencia, han hallado el propósito de su existencia y han desarrollado una misión de vida poderosa.

Los psicólogos Karen Reivich y Andrew Shatté, han investigado el tema de la resiliencia y han encontrado que hay 6 destrezas que se pueden aprender y con las que se logrará ese espíritu de sobreviviente con el cual lograrás sobreponerte a dificultades, rechazos, enfermedades y cualquier clase de dolor:

1. Evitar las trampas de razonamiento, como la de culpar a los demás y sacar conclusiones precipitadas cuando las cosas van mal.
2. Detectar las creencias "iceberg" que flotan por debajo de la superficie de la mente, y que pueden trabajar en tu favor o en tu contra.
3. Aprender a cuestionar tus propias creencias para que puedas verificar su validez y utilidad.
4. Saber colocar las cosas en perspectiva, en lugar de convertir cualquier percance en una posible catástrofe.
5. Cuando te encuentres en situaciones que te desequilibren, contar con los medios para tranquilizarte y centrar de nuevo tu atención.
6. Ser capaz de lograr la resilencia en tiempo real, como y cuando sea necesario.

Para trabajar tu resiliencia y la capacidad de volver a tu centro después de desequilibrios internos o externos, debes partir de las virtudes que ya pasees, puedes probar con lo que ya tienes, para luego ir añadiendo más destrezas, basados en los 6 pasos.

Las cosas no siempre van a ser como uno se las espera, la vida está llena de sorpresas, y no todas ellas fabulosas, hay sorpresas que pueden derrumbar tu ánimo, es por esta razón que la resiliencia  es un elemento esencial para triunfar en la vida, para sentirte seguro, y para volver a empezar si fuera necesario.

Hay tres cualidades valiosas que es posible asociar con la resiliencia:

1. Las personas resilientes toleran en alto grado la ambigüedad y no se lanzan a tomar decisiones precipitadas.
2. Las personas resilientes saben observar los problemas desde muchas perspectivas y, cuando intentan solucionarlos, tienen en cuanta muchos factores distintos.
3. Las personas resilientes están dispuestas a correr riesgos. Intentan cosas nuevas, conscientes de que el fracaso forma parte de la vida y que hay que aceptar todo lo que ésta nos depare.

Para examinar tu nivel de perseverencia y resiliencia te recomiendo que hagas el siguiente ejercicio:

1. Piensa en tres cosas que te vayan a ayudar a forjar tu resiliencia.

2. La perseverancia exige resistencia. Así pues, ¿qué cosas te fortalecen?

3. Si no te asegurasde que tienes las suficientes, estás minando tu capacidad de construirte tu propia confianza. Así pues, ¿de dónde sacarás fuerzas para seguir, y seguir y seguir?

4. Tener visión de futuro para mantener la vista en lo que realmente importa hará que problemas pasajeros y locales dejen de abatirte. Así, ¿cuál es esa imagen mayor en la que deseas aparecer?

5. Un buen estado físico y la fortaleza emocional te servirán de base en la que asentar el éxito duradero. ¿Qué necesitas para asegurarte de tenerlas en un grado necesario?

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

miércoles, 28 de marzo de 2012

La confianza Parte 6: El optimismo



Hoy continuo con la serie sobre la confianza, que sé que ha tenido y tendrá un profundo impacto en la forma en que te relacionas contigo mismo, en la forma en que te miras y te aceptas. Particularmente quiero tomar cuatro comportamientos que llevan a desarrollar confianza, que la manifiestan y que son comportamientos internos que debes propiciar, a la vez que muestras externas para los demás de que están delante de alguien que tiene confianza. Hoy trataré el primer comportamiento: el optimismo.

Ya decía Helen Keller que "Ningún pesimista ha descubierto jamás el secreto de las estrellas, ni se ha aventurado por tierras inexploradas, ni ha abierto puerta alguna al espíritu humano". El psicólogo Martin Seligman indica que el optimismo no procede tanto de frases o imágenes positivas de una victoria imaginada, sino de la forma en que piensan las personas.

El optimismo es definido por Seligman como "optimismo explicativo", según el cuál todos tenemos nuestro propio estilo explicativo, esto es, una forma de pensar sobre las causas de las cosas que nos ocurren en la vida. Este estilo explicativo se desarrolla en la temprana infancia, y a menos que se intervenga de forma intencional, es un estilo que nos acompaña toda la vida. Es como unas gafas que te pones para ver la realidad, y a la cual te acostumbras a explicar por qué nos suceden las cosas, tanto las buenas como las malas.

El optimismo se aleja de la conducta maniaca tipo Ned Flanders, o de parecer un idiota sonriendo por too y a todos, un blandito que siempre está feliz, que ve todo lo ve color de rosa, con un criterio demasiado cariñoso y suave frente a la vida, que reacciona con cara de "buena gente" a todo. La persona optimista tiene carácter, se puede enojar frente a la dificultad, sabe que hay cosas en el mundo que no deberían funcionar de cierta manera, no está como un enfermo tratando de verle la cara bonita a las tragedias, o mostrándose como un osito cariñosito cada vez que hay dificultades, su capacidad clave, por el contrario, es tener carácter, energía y orientación para recuperarse.

De acuerdo a este autor existen tres dimensiones importantes a la hora de determinar cómo nos explicamos los sucesos, son los siguientes:

1. La permanencia: lo permanente frente a  lo pasajero: Responde a la pregunta de ¿cuánto va a durar lo que me está sucediendo o va a suceder? La persona que tiene un estilo explicativo pesimista da por supuesto que, cuando algo va mal, esta es "la norma", o lo usual, que siempre persistirá y siempre estará presente para afectar negativamente a su vida. Esto genera un inmenso sentimiento de impotencia, de que no puedes hacer nada para cambiar tu situación. Esto ha sido una de las cosas más frecuentes que veo con las personas que tienen un juego interno débil, sienten que su estado de malestar no cambiará, que será eterno y que no puede hacer nada.

Quien tiene un estilo explicativo optimista en cambio ve los problemas y las dificultades como pasajeras, se dice a sí mismo que aunque las cosas hayan ido mal esta vez, podrán ir mejor a la próxima. Puede asumir con flexibilidad situaciones límites y sobreponerse a ellas.

2. La omnipresencia: lo específico frente a lo global: Responde a la pregunta ¿qué amplitud tiene? Los pesimistas tienden a pensar que los sucesos indeseados tienen una explicación global del estilo de "siempre ocurre lo mismo", "siempre me rechazan", "siempre me ven como el mejor amigo", "siempre fracaso". Por esta misma razón suelen generalizar, diciendo cosas como por ejemplo "la gente siempre", "las cosas siempre", "las mujeres siempre", "los hombres siempre", incluso lo convierten todo en una catástrofe "las cosas sólo podrían ir peor, y resulta que han ido peor aún". A los optimistas tampoco les gusta el fracaso, pero lo ven como un caso especial, como una excepción a la regla, no como "la norma en su vida". Los optimistas atribuyen el fracaso a una causa concreta, por ejemplo "tomé una mala decisión pero aún puedo seguir tomando buenas decisiones", para el pesimista el fracaso se encuentra en sus genes, en su destino, casi como una tragedia griega.

Cuando las cosas le van bien al pesimista, consideran el éxito como algo muy específico y limitado a un determinado conjunto de habilidades y un contexto concreto (le gusté a esa mujer, pero porque estaba ebria). Para los optimistas los acontecimientos buenos y positivos son algo natural y de importancia global en su vida, que les sirve para saber que en el pasado triunfaron, luego entonces volverán a hacerlo.

3. La personalización: lo interior frente a lo exterior: Responde a la pregunta: ¿es a mí o a los demás? Se trata de a quién se culpa cuando las cosas van mal. Los pesimistas se culpan a sí mismos e interiorizan el problema; los optimistas tienden a culpar a los demás o a los sucesos que escapan a su control, de modo que exteriorizan la causa. Las personas que se culpan a sí mismas suelen tener un bajo nivel de confianza, mientras que quienes saben encontrar explicaciones  externas de por qué ha ido mal, generalmente se sienten más positivos consigo mismos y tienen niveles de confianza más altos.

La forma en que explique el significado de los contratiempos naturales que encontrarás en tu vida determinará el significado que tendrán para ti, y la forma en que te sientas contigo mismo. Recuerda que la confianza no es algo absoluto, así que ésto no implica que no vayas a tener sentimientos autocríticos, ni que jamás te vayas a sentir desanimado. Las explicaciones causales optimistas te dan fuerzas para actuar en la vida; en lugar de sentirte impotente, puedes hacer algo para que las cosas cambien.

El pesimismo tiene un costo muy grande, pues ante las cosas difíciles, los pesimistas sienten cierta inercia, no tienen la actitud de "nos caemos para levantarnos" que sí tienen los optimistas. Tienen dos peligros: su salud física, por la paralización del sistema inmunitario, y su salud mental, por la mayor susceptibilidad a la depresión.

Hablemos del diálogo interior que suele acompañar a los contratiempos y dificultades. Hay dos estrategias comunes: la distracción y la disputa. Los optimistas suelen abordar el diálogo interior negativo de modo muy distinto a los pesimistas, a veces se limitan a pensar en otra cosa, lo que implica que no se dedican a rumiar, a darle vueltas  al asunto una y otra vez para culpabilizarse. Sin embargo la estrategia más eficaz es la de empezar realmente a debatir con cualquier pensamiento que los limite, es decir, poner en entre dicho su propio diálogo interior. Veamos dos formas de ver una realidad:

Experiencia del pesimista.
Suceso activador: Recibes un rechazo de una mujer.
Creencia: Carezco de lo que se necesita para establecer una relación afectiva con las mujeres. Soy feo, inútil, poco atractivo y torpe.
Sentimiento consecuente: Duda de sí mismo, lleva a la ansiedad y a la depresión.

Experiencia del optimista.
Suceso activador: Recibes un rechazo de una mujer.
Creencia: He hecho lo que podía, no he estado tan mal, simplemente me dió una retroalimentación que no implica que haya algo mal en mí. Lo haré mejor a la próxima.
Sentimiento consecuente: Decepción, pero confianza en hacerlo mejor en otro intento.

Este modelo obedece al modelo ABC, que afirma que todos experimentamos prácticamente todos los días de nuestra vida los que pueden ser SUCESOS ACTIVADORES (A), triviales o de los que cambian la vida, que provocan pensamientos que se vuelven CREENCIAS (B de Beliefs) sobre ellos, sobre las circunstancias que nos rodean y sobre nuestro rol en ellos. Estas creencias desencadenan los SENTIMIENTOS CONSECUENTES (C).

Para superar las creencias inútiles debemos recurrir a la DISPUTA (D), que significa no aceptar este estilo explicativo pesimista. Al conseguir cuestionar las creencias inútiles, nos sentimos ENERGIZADOS (E), más optimistas sobre nuestra vida, con mayor confianza.

El optimismo se da en contextos, puede que seamos más optimistas en ciertas áreas de nuestra vida         que en otras. Revisa tu rueda del equilibrio de la confianza para ver en qué lugares sueles ser más optimista y en cuáles más pesimista.

Sea uno pesimista u optimista lo que haces es formar una idea del mundo y de cómo funciona. Desde la perspectiva de los Niveles Lógicos que ya vimos, tu estilo explicativo tiene unas profundas implicaciones. Configura tus creencias, éstas influyen sobre tu sentido del yo (Identidad), que afectará lo que pienses de tus destrezas y habilidades (Capacidades) para actuar (tu Conducta) y dónde y cuándo va a ser posible que actúes (el Entorno).

Recuerda que una creencia no es lo mismo que un hecho, lo cual significa que nunca es demasiado tarde para cambiar tus creencias y, aprender a ser más optimista.

El siguiente ejercicio te ayudará a construir optimismo:

Piensa en un suceso que te preocupe.

Parte 1: Describe brevemente por escrito:
1. El suceso activador (lo que haya desencadenado tu preocupación)
2. Lo que creas que es consecuencia de ese suceso (lo que te estás diciendo).
3. Tu sentimiento consecuente (cómo te sientes siempre como consecuencia de pensar en ese suceso).

Parte 2: Pregúntate lo siguiente:
4. ¿Cuánto va a durar ese tema?
5. ¿Cuán extendido está?
6. ¿Tiene que ver contigo, con los demás o ambos?
7. Mi diálogo y mi película interiores me ayudan o me perjudican?

Parte 3:
8. Haz los ajustes de submodalidad, que vimos en el anterior post, necesarios a tu diálogo y tu película interiores.
9. Con lo que te digas a tí mismo (diálogo interior), las películas que te proyectes en la mente y los sentimientos que uno y otras generen, empieza a crear unos futuros positivos alternativos que creas que puedan ser posibilidades a las que dirigir tus esfuerzos.

Por último te dejo con un video que a mí en lo personal me ha impactado bastante.





En el próximo post de la serie seguiré con un segundo comportamiento. La resiliencia y la perseverencia.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima! 

miércoles, 21 de marzo de 2012

La Confianza Parte 5: Los pilares de la confianza + Ejercicio Práctico



Hoy les hablaré sobre los 4 pilares de la confianza, siguiendo con el modelo propuesto por Ian McDermott. Si deseas experimentar una confianza auténtica y duradera, y todos los beneficios de ella, es reconocer cuáles son los pilares a los cuales debes prestar atención. Empecemos:

1. Pilar 1. La confianza física: ¿Qué desafío físico te puedes proponer que te de una nueva forma de reconocer que tu cuerpo es capaz de hacer cuando le inviertes tiempo y atención? Una de las mejores formas de desarrollar, aumentar  y mantener la confianza  física, cualquiera  que sea tu punto de partida, consiste en implicarte en tu propio cuerpo. Como vimos en el post de la actividad física, de la serie la masculinidad, es importante que trabajes en potenciar y llevar al máximo tu capacidad física y con ella tus habilidades mentales de concentración y enfoque. El ejercicio y el cuidado físico no sólo te ayudarán a sentirte bien hoy, sino que incrementarán la confianza de disfrutar de buena salud.

2. Pilar 2: La confianza mental: Está lejos de las afirmaciones mecánicas que esperas que más tarde se hagan realidad, de hecho, muchas veces las afirmaciones y declaraciones pueden minar la confianza si aquello que dices ves cómo se contradice con lo que haces. Tu nivel de confianza mental se ve afectado directamente por tu diálogo interior y por las películas que proyectas en tu mente. De hecho, el tono de voz, las palabras que empleamos y el sistema de creencias que son reforzadas por esa voz interior producen un profundo impacto en el grado de tranquilidad que tenemos en nosotros mismos. 

El siguiente ejercicio en audio te ayudará a realizar un efectivo ejercicio de PNL basado en submodalidades para producir transformaciones poderosas en la modalidad auditiva de tu voz interior. Ponle play y escúchalo puedes descargarlo haciendo Click Derecho y poniendo "Guardar archivo como"


3. Pilar 3: La confianza emocional: La fluctuación de estados interiores o emociones, positivos o negativos, agradables o desagradables, es una parte fundamental del ser humano. Sentirte emocionalmente seguro de tí mismo significa tener suficiente confianza para experimentar toda la variedad de emociones sin sentir miedo de que alguna en particular te invada. La confianza no solo está asociada a estados emocionales positivos, como la alegría y la excitación, de hecho, puedes sentirte confiado aún en días negativos, estando triste o muy enojado.

Para aumentar la confianza emocional resulta muy útil que anotes las emociones y los estados  con los que menos cómodo te sientes, porque probablemente  son los que más te empeñas en evitar, quizá evitas sentirte triste y huyes de la soledad que te produce esa tristeza, y te encuentras acompañado de personas tóxicas. En tu objetivo de evitar esas emociones te encuentras haciendo cosas o dejándolas de hacer con lo que puedes realizar conductas perjudiciales o puedes reducir o limitar las conductas que puedes realizar. Por ejemplo, para evitar sentirte frustrado evitas hablar con las mujeres. La confianza le da sentido a tus emociones, y te permite trabajar en ellas, en lugar de evitarlas.

Una de las cosas que puede ayudarte es reflexionando y encontrando tu estado base. Es cuando te pasas la mayor parte del tiempo vagando por tu interior. A veces puede haber acontecimientos extraordinarios que te provoquen grandes cambios de ánimo y poderosos sentimientos de un extremo y de otro, pero tu estado base es aquel que sientes más familiar, más cotidiano, es la norma a la que vuelves cuando no ocurre nada fuera de lo habitual.

Piensa y responde a esta pregunta: ¿Cómo te sientes la mayor parte del tiempo? La respuesta a esta pregunta es tu estado base. Ahora bien, ¿te funciona? ¿sientes que te produce más beneficios o más perjuicios? ¿Deseas mantenerlo o cambiarlo? En cualquier escenario es importante saber qué es lo que lo desencadena, así como saber cuáles son los desencadenantes que te producen los estados con los cuales te sientes más comodo.

Ahora responde estas tres preguntas:

*¿Qué es lo que hace que te sientas más vivo y pleno?
*¿Qué te levanta el ánimo?
*¿Qué te proporciona alegría?

4. Pilar 4: Confianza espiritual: No me refiero acá a algún tipo de credo religioso específicamente. Me refiero a saber qué te propones, cuál es tu misión personal, que anhelas dejar como legado o contribución, qué es lo más importante y prioritario para tí, qué le da sentido a tu vida. Por ejemplo, en mi caso personal, que leas estas líneas y que lo que escribo, los videos que hago, los audios y que te resulten inspiradores, que provoquen una transformación personal, esa es mi misión personal, lo que realmente me hace feliz. En verdad dedico mucho tiempo al menos a pensar (quizá a veces el tiempo de hacer es lamentablemente escaso) en qué temas resultan críticos tratar para llevar a un mayor número de personas a realizarse y ser feliz. Algo que yo hubiera deseado encontrar en los años más duros de mi vida…

Cuando alguien es capaz de sentir que vive para alcanzar una meta, experimenta de una forma diferente la sensación de estar viva, se le facilita priorizar, sabe qué cosas le aportan a su vida en un sentido significativo y cuáles no. En todo este proceso es necesario que sepas con claridad qué cosas te importan, qué es aquello que tiene valor para tí. En este punto la pregunta es: ¿Qué cosas te resultan inspiradoras?

A partir del próximo post de la serie empezaremos a articular algunas llaves, que no son más que comportamientos que expresa alguien que tiene confianza y que expresan creencias y emociones. También continuaremos con los ejercicios de PNL para instalar cambios poderosos a nivel consciente e inconsciente.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

lunes, 19 de marzo de 2012

La confianza Parte 4: El Diario de la Confianza



En este post quiero proponerles un ejercicio y algunas perspectivas para que continues tu trabajo sobre la confianza. Una de las mejores formas para iniciar tu proceso  de observación y monitoreo de tus niveles de confianza es llevar un Diadrrio de Registro de la Confianza, en ellas consignarás la percepción de tu proceso, de la relación de factores que influyen en tu nivel de confianza, y notarás las fluctuaciones que tienen éstos niveles.

Es muy útil que te compres una libreta, llevala contigo los próximos 15 días y anota en ella si un seguimiento a contextos, situaciones, personas y el grado en que tu confianza opera en ellas. Rastrear tus reacciones  te puede decir mucho cuando cuentes con los datos suficientes para saber qué está sucediendo. ¿Te has fijado que en las empresas y los diagnósticos que utilizan, o los deportistas de alto rendimiento que observan sus patrones de desempeño, o quizá los pilotos de fórmula 1 que realizan toda clase de mediciones (telemetrías) de sus vehículos en las formas más precisas disponibles? Pues bien, lo hacen por razones muy poderosas, y es que observando y registrando el comportamiento es la única forma de mejorar y lograr avances significativos. Tienes que establecer dónde estás para llegar a donde deseas ir.

Uno de los resultados del diario de registro es que estás entrenando tu cerebro para que atienda y rastree determinados fenómenos, de los que seguramente no habías sido consciente. De esta forma empezarás a agudizar tus sentidos, y te entrenarás para prestar atención a los detalles, que es una habilidad fundamental en tu camino de mejoramiento. Anota literalmente lo que sientes, piensas y haces, las personas, lugares, contextos, etc. 

También te puede resultar muy útil hacer una gráfica como la que sigue registrando en una calificación diaria del 0 al 10 (siendo 0 el nivel más bajo de confianza y 10 el nivel más alto de confianza). El gráfico tiene dos ejes: nivel de confianza y horas, la idea es que seas específico en marcar las horas del día y las fluctuaciones de la confianza. Te quiero pedir que no seas muy autocomplaciente, y que evites ponerte puntajes muy altos a menos que en verdad los hayas merecido, tampoco te castigues mucho poniéndote puntajes demasiado negativos, intenta ser lo más objetivo posible. Al cabo del día escoge si ha sido un buen día o un mal día de acuerdo a tu nivel de confianza.



Las compañías de las que nos rodeamos influyen en nuestra confianza, puedes preguntarte en este punto ¿qué impacto producen en mis niveles de confianza las personas de quienes me rodeo? ¿Me dejan donde estoy? ¿Me perjudican? ¿Me benefician?

Recuerdo es este momento a un cliente que tuve hace un par de años y vino a mi no por un tema relacionado con mujeres o seducción, sino porque en su oficina estaba sufriendo de algo llamado acoso laboral: sus compañeros inventaban rumores, otros se burlaban de él, su jefe lo humillaba y era demasiado agresivo a la hora de darle retroalimentación a sus fallas, era constantemente desautorizado en público, incluso delante de clientes. Este hombre tenía un nivel sobresaliente de confianza antes de llegar a esta empresa, y pensó poder manejar las circunstancias y construir una esfera que lo aislara de su entorno tóxico, sin embargo no lo consiguió, y atropello, tras atropello, tras atropello su confianza se fue deteriorando, poco a poco pero consistentemente, como la gota de agua que a base de caer insistentemente sobre la piedra termina horadándola.

Al final este hombre fue a mi consulta con dificultad para dormir, con problemas familiares, pues en este escenario enfocaba su ira reprimida en el trabajo, en fin, un hombre con mucho dolor, frustración y la creencia adquirida de que era inadecuado con base en meses de rechazos diarios. La decisión que tomamos en el proceso es que era mejor dejar su trabajo y enfocarse en encontrar un entorno laboral diferente, saludable y estimulante. Lo logró, y el trabajo de recuperar la confianza continuó, pues temía que en ese entorno volviera a pasar lo mismo. Con entrenamiento y un gran trabajo de su parte logró recuperarse.

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!

lunes, 12 de marzo de 2012

La confianza Parte 3: La Rueda de la Confianza



En nuestro post de hoy hablaremos sobre cómo analizar tus niveles lógicos de confianza. Decir que no tienes confianza quizá sea una imagen demasiado grande y también un poco precisa. Al analizar tu confianza es importante que seas detallado, para que no caigas en ser demasiado fatalista y no ver elementos que ya posees y desde los cuales puedes construir.

Para empezar haré una distinción, entre personas que están en contacto con lo que sucede en su interior y las que están orientadas al exterior. Algunas personas no están en contacto consigo mismas, otras son excesivamente conscientes de lo que ocurre en su interior hasta que casi excluyen todo lo demás, les es difícil adoptar una perspectiva más general. Lo ideal es que desarrolles un enfoque hacia tu interior pero también orientado  a lo que sucede en el exterior, con las otras personas, esto es justamente lo que te permite conectar con ellas. Y es justamente este enfoque el que intentaré desarrollar en tu análisis personal de tu nivel de confianza, a través de dos herramientas: Rueda del equilibrio de la confianza y Diario de la Confianza.

La rueda del equilibrio de la confianza: Recordemos que la confianza no es total, y tampoco permanente todo el tiempo, de hecho es cambiante, nos podemos sentir más seguros en un área de nuestra vida y menos en otro, y también nuestra confianza puede fluctuar de un día a otro, de una época a otra. La rueda de la confianza nos ayuda a mostrarnos exactamente en qué puntos confiamos y en qué puntos o zonas desconfiamos.

1.Zona de confianza en ti mismo: No se trata de pensar en que uno es una persona fantástica y que nunca te sales de casillas. La autoconfianza  significa que eres capaz de ser una persona equilibrada emocionalmente. Al hablar de esta zona algunas personas reconocen que es un punto débil, otras tratan de ocultarlo detrás de máscaras de excesiva seguridad o arrogancia, se lo tratan de ocultar a sí mismos y a los otros. Cuando las personas intentan ocultarlo recurren por lo general a dos patrones: el primero implica culpar a otros de las cosas que les pasan: familia, amigos, país, naturaleza, destino, Dios, lo que sea; el segundo es quedarse mediocre intencionalmente, pasar bajo perfil para no fracasar a la hora de ponerse demasiado ambicioso. Por debajo de estas estrategias está el miedo.

2.Zona de confianza en el futuro: ¿Cómo te sientes al pensar en tu futuro? Lo sientes lleno de esperanzas y posibilidades, o crees que será una extensión de lo que vives ahora. Lo ves como algo abierto o como algo cerrado, lleno de incertidumbre y miedo. Es preciso hacer una precisión y es que para tener confianza no es necesaria tener certeza, a veces la certeza puede generar un sentimiento negativo, por ejemplo cuando te comunican que te despedirán el mes que viene, o que tienes una enfermedad termilnal. Acá hay certeza, pero no necesarimante hará que las personas tengan una mayor confianza. Ahora bien, la incertidumbre no necesariamente debe significar falta de confianza, si la incertidumbre se mantiene con un estado de ánimo positivo y la creencia de que pasará lo mejor tendrás confianza.

3. Confianza en tu salud y estado físico: Estás satisfecho con tu estado físico, y acá no hablo de que sientas que no tienes el cuerpo de un modelo, hablo de que sientes que duermes bien, que estás comiendo saludablemente, que tu peso es el ideal de acuerdo a tu estatura y tu edad, que estás haciendo un ejercicio que te permite salir del sedentarismo, que si tienes alguna condición física estás siendo responsable con tus hábitos de cuidado, que te preocupas por cómo te ves.

4. Confianza en tus finanzas: En este caso las personas interpretan la confianza de diferentes formas, para unos la cuestión es de potencial de ingresos (cuánto ganarán en el futuro), para otros se trata de saber si lo que ganan se ajusta con lo que gastan o quisieran gastar. También es necesario que tomes en cuenta otro punto de vista ¿qué grado de importancia crees que tienen los temas económicos para tí y para las personas que son importantes para ti? Por ejemplo, sería importante saber si conoces temas básicos de finanzas personales, si practicas el concepto del ahorro, si eres moderado o excesivo a la hora de gastar y consumir.

5. Confianza social: Cuando vas a una reunión, una fiesta, o estás con otras personas cómo sientes tu nivel de confianza social, cómo te desenvuelves en tales situaciones. Algunos piensan que por tener un carácter introvertido no pueden tener confianza social, y no es cierto, para sentirse seguro de uno mismo no hay que ser necesariamente extrovertido. La razón es que la confianza social no tiene nada que ver con ser el alma de la fiesta, tampoco con ser simpático para todo el mundo buscando la aprobación de todos. La idea es tratar de ser uno mismo sin por ello dejar de sentir curiosidad y empatía por los demás e interesarse por ellos. Un punto importante al hablar de la confianza social es lo que denomino "autorrevelación", esto es, la capacidad que tienes de compartir o que eres, lo que piensas para que otros puedan conocerte y conformarse una opción sobre ti mismo.

6. Tu confianza profesional: Incluye cómo te sientes acerca de lo que haces, si lo sabes proyectar y si puedes comunicar efectivamente esta confianza. Lo puedes medir si sientes que tienes proyección en tu carrera, si sientes que estás en un trabajo que te satisface y en el cual sientes reto y desafío. Cuando tienes confianza no solamente te limitas a estar de acuerdo sino que tienes tu propia voz y ésta es escuchada. La confianza profesional se logra cuando conoces tus virtudes, las aprovechas, te comprometes realmente con lo que haces, te entrenas en tus puntos débiles y tienes tus propias opiniones siendo sincero.

Ahora que hemos descrito los puntos fundamentales de la confianza es importante establecer tu nivel, para ello utilizaremos la Rueda de la confianza, desarrollada por Ian McDermott, y para ello te pediré que cada aspecto de la confianza lo califiques del 1 al 10, siendo 1 lo más bajo y 10 lo más alto. Pon tu puntaje en cada aspecto, en una rueda como la que sigue (si deseas amplía la imagen e imprímela):



Quizá te haya quedado una Rueda así:



Si te aparece desequilibrada no te asustes, eres una persona normal, lo que tienes es una foto instantánea, tu confianza cambia cada día y cada momento, así que la rueda puede cambiar radicalmente si trabajamos juntos. En el caso del ejemplo los niveles más altos son el profesional, la salud y el futuro, los más bajos son el social, las finanzas y la confianza en ti mismo. Como coach lo que hago en este punto es preguntar sobre los altos y los bajos buscando matices. Lo que tú puedes hacer ahora es  responder estas preguntas, para iniciar tu trabajo:

1. ¿Qué campos aparecieron con menores puntajes?
2. ¿Qué sectores de la rueda hacen que andes desequilibrado?
3. ¿Qué cosas sentirías/pensarías/dirías/harías si la rueda fuera más equilibrada?
4. ¿Hay alguna zona de la confianza que consideres prioritaria para iniciar tu trabajo?

Cuando hago este trabajo con mis clientes de coaching se dan cuenta que quizá antes no tenían una visión tan amplia, y descubren que tienen elementos con los cuales pueden contar, que no todo es tan desastroso como se lo imaginaban, se dan cuenta de virtudes y regiones donde tienen confianza, lo que hay que hacer es desarrollar y fortalecer las demás.

Eso es lo que seguiremos haciendo!

Que comience la cacería!

Hasta la próxima!